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domingo

Tú el atardecer

 De vez en cuando cierro los ojos y pienso en ti. Esto me relaja mucho. Incluso si me concentro mucho siento tu respirar. También cuando hablas, aunque no te entienda. Veo ese azul que nunca antes había imaginado. Huelo tu perfume a sal. Incluso siento el calor del sol en tu piel. Y es que te prometo que nunca antes te había conocido así. Tan profundo, con tanta calma pero cuando es necesario siendo salvaje como eres: el mar.

Tampoco pensé que el color de las piedras se volvería en uno de mis favoritos. Qué esos edificios me darían la tranquilidad de sentirlos hogar. Fue pisar sus calles y pensé que no volvería a la gran ciudad. Tu me atrapaste, cómo los peces en las redes. Como los cangrejos en las piedras. Y no lo sé aún, pero de alguna manera te quise. Y prometí que en algún momento nos encontraríamos. Nos enamoraríamos en todas nuestras versiones. Cuando mi piel esta morena por el sol, cuando esta blanca, cuando se haya ido este ardor. Te he visto llorar y aún así has sido lo más hermoso que he visto jamás. Te he visto enfadado chocando contra las cuevas y queriendo escapar. Pocos lo entenderán pero no es fácil admitir que te ha superado esta calamidad. Necesito verte y necesito hacerlo ahí donde estás.

Porque no pensé que tus calles tuviesen nombre, ni las guiase tu piel. Tampoco supe que el agua del que tanto me obsesioné me daría sed. No entendí que al beber de tu boca volvería ahí. Qué de alguna forma ahí volví a resurgir. Tú le diste forma a todo aquello que pensé que sería una fantasía. Tú volviste a los lugares donde fui feliz. Y tus brazos me rodearon como las olas del mar. Y tus suspiros olían a sal. Tus abrazos me calentaron como el sol que reflejaba el agua. El de aquel verano. El de este invierno. Al que de alguna manera quiero volver sin mirar atrás. Confié ciegamente, volví a creer. Y de repente tú volviste bajo tu propio pie. En ese momento lloré. Nunca antes había visto el atardecer.

lunes

what is it?

     De vez en cuando me tumbo en la cama y todo empieza a dar vueltas. Pero no es mareo, son sensaciones, recuerdos. No es tristeza pero tampoco alegría ¿Quizás incertidumbre? Me gusta tener el control de todo aquello que me afecta. Por ello no soy capaz de entender que se escapa de mi alcance. No es esta lluvia que parece que no se va a ir. Tampoco el ruido que escucho tras mi ventana. Ni el dolor de que no estés cuando quizás más lo necesite ¿Me estoy volviendo dependiente? ¿O acaso es esto miedo? Siempre me he considerado una persona segura de sus emociones, también fiel a sus pensamientos. No sabes la rabia que siento cuando creo que esos cimientos se tambalean. Solo ocurrió una vez: y qué dolor. Qué sensación de mirarte en el espejo y no saber dónde estas, ni quién eres. Qué eres todo aquello que prometiste nunca ser ¿Me estoy rindiendo? No. Es solo miedo. Porque esto no lo puedo controlar. O quizás es una revolución de hormonas que esta preparando la guerra en mi corazón. Seguramente mañana despierte y otra vez todo este bien. Pero en el fondo sé que seguirá ahí. Puede parecer ridículo pero para mí fue suficiente ¿Y yo? ¿Soy suficiente?


Para hacer que se plantee el universo. Que quiera dejarlo todo e irse. E irme. Que me quiero ir. Pero a la vez no lo sé ¿Y si no soy suficiente? ¿Y si duele? ¿Y si no estoy? ¿Y si no estás? Son dudas. Muchas ¿por qué? Nunca estaban ahí. Ha sido y será algo que siempre he tenido claro ¿qué es lo que ha despertado? Se esta tambaleando. Antes no estaban estos muros, ahora los veo claros. Y con esto quiero que entendáis que siempre habrá gente que se interponga en tu camino. Que te diga que no puedes, que te ponga obstáculos. Que te haga sentir que no eres suficiente. Pero recuerda: Tu eres tu peor enemigo. Lucha, que no hay tiempo para el espectáculo.

martes

Ghost of you

 No fue el querer, ni mucho menos.


Fue que después no te importara.


Como si nada pasara.


Como si nunca hubiese estado ahí 


Como si me olvidaras.

domingo

Decías

 «Tenemos que construir un futuro juntos», decías,

mientras colocabas a mi alrededor

un precioso cerco de ladrillos.

Esa no era mi idea de construcción.


viernes

 Es imposible creer que no volvería a escribir desde el dolor. IMPOSIBLE. Pero si creí cierto que podría empezar a hacerlo más desde otros sentimientos. Conozco muy bien mis lágrimas, las echaba de menos. Y estas sin duda son de frustración. Creo que voy a empezar a rendirme en ciertos aspectos. O quizás en personas ¿debería rendirme? ¿De mí misma? No entiendo cómo es posible que empatice hasta tal punto de entender todos los puntos de vista y los porqué. Siempre entiendo que hay varios puntos de vista. La gente se acostumbra. Siempre estoy ahí. Y no sé cómo lo hago que poco a poco me hago invisible. Ya no queda nada de mí. Hasta que no esté ¿por qué la gente es así? ¿por qué se acostumbran a lo bueno y luego se confunden cuando te decides ir?


jueves

Shame on you

Recuerdo estar subiendo a ese autobús y tus palabras tan claras: eres un libro abierto, ese es el problema. Por una vez en mi vida me planté y dije NO. Ese no es el problema, el problema es que vivís demasiado asustados a la verdad. A ti que te gustaba causar buena impresión, yo no era más que la rebelde que hacía Troya arder. Y eso te repateaba, a tu madre le encantaba. 

Ese día aprendí una gran lección y tu perdiste a quién te haría volar, pero entre tu y yo, no valías la pena. Ni tú ni tus perdones. Porque en esta vida debemos rodearnos de gente que nos haga crecer y tu no soportabas verme volar.


Ahora mis alas están heridas, se les ha olvidado esa sensación. A veces siento que todo eso puede cambiar ¿Sabes? me he visto correr llena de ilusión por ver amanecer, he despertado bailando. En ocasiones me apetece llorar. Es lo bonito de ser humano. Me conozco, me han forzado a valorar. Aunque todo tiene su arma de doble filo. Y es que ahora con quien me acuesto no sé si lo amo o no lo soporto. Es una lucha constante de que quizás si pero serás mi siguiente decepción porque... mírate ¿cuál es tu aportación a todo este desastre? Caos, dolor. En ocasiones valor ¿no te cansas?

Ese fue el precipicio

 Fue un suspiro. Todo comenzó así. Se me heló la mirada frente a unas palabras que no llegué a comprender, pero sí. ¿sabes ese momento entre la cabeza y el corazón? La cabeza lo entendió, el corazón se rompió. Suspira.  Here we go. ¿Recuerdas la última vez? ahora lo haces a solas, no por valentía, no es cobardía. Es vergüenza. Llevan diciéndote años que no valen de nada, que otra vez ya estás. Algo que era natural se convirtió en frustración. Eso te cambió. Hasta el punto en el que estás ahora. O estabas. No lo sé. Es todo tan confuso. A veces sí, a veces no. El caso es que quiero que aprendas una cosa. Eso que haces, eso que sueles hacer cuando te rompes: Hazlo a solas, que nadie lo vea. No porque sea una vergüenza como tu te piensas. Es que eres débil. Y no tienes nada que demostrarle al mundo más que a ti. A ti te pido que te hagas un favor. Respira y recapacita. No sabes si vale la pena siquiera. Sabes que sí, pero no. Sabes qué quieres, pero no. Y así todo. Si pero no ¿Cómo no vas a estar confundida?


Me declaro en guerra y tu eres el enemigo, tu y tu absurda hipocresía. Nadie hubiese apostado por ti y aquí estas hundiendo todos los barcos, lanzandote al precipicio. Lo tratamos, lo hablamos, este no era el pacto. Estás hasta arriba de ron, pirata de lo insensato, otra vez lo hiciste volar. Y ahora dime ¿Qué hacemos con el barco? Porque ya zarpo sin un rumbo más que el que dictó tu corazón.


Quiero desprenderme de ti, quiero volar. Con todas las heridas que eso conlleva y si hace falta las lameré. Porque mi rumbo nace de lo insensato, de lo que se sale de la normalidad. Eso hace tiempo que perdió su significado. Llevas tiempo atando a este demonio que no hace más que llorar.  Te aferraste a los atardeceres pero siento decirte que no fue la luz, era el sol. Yo ya zarpé de la orilla, lo siento, pero te dejo en libertad.