miércoles
Más dolor, su dolor. Se rompe en mil pedazos lo que queda de los mil pedazos de mi corazón. Me está matando verle de esta manera. Impotencia. Y quiero llorar. Solo le quiero abrazar. Pero no vamos a engañar, quiere estar solo y, si tuviese que estar acompañado, no sería ni siquiera el segundo lugar. Extraño tanto nuestras pequeñas conversaciones, ahora se han convertido en largos silencios. Y la duda de nuestra amistad, queda en un supongo que nunca podré aceptar
martes
Beautiful Lie
domingo
lunes
También, llegados a este extremo, no he tenido tiempo de escribir. No he relatado las mil historias que normalmente cruzarían mi memoria, ni las invento, tampoco las sueño. Sorprendentemente las estoy viviendo. A pesar de repetirme mañanas, tardes, noches y algún que otro amanecer, por que estoy con él, ahí sigo: A su vera. Y no quiero estar en otro lugar que no sea bajo su sombra.
Me secuestra, me roba sonrisas regalándome la compañía de mi mejor amiga, quiere desperdiciar su tiempo jugando con mis caderas. Y yo me dejo. Le dejo. Y le beso, ahora que de vez en cuando puedo.
Rebusco entre su manta, siempre me la quedo y sin siquiera saberlo, le abrazo por las noches acaparando todo su cuerpo. Solo el simple gesto de extender mis brazos y hacer el esfuerzo, que yo soy pequeña, el grande, me siento protegida. Siento que podría pasarme así la vida.
No hizo falta pensarlo, ni dudarlo, ni siquiera escucharlo. Su rodilla en el suelo, mi sonrisa descontrolada y la "Torre Effel" que nos cobijaba me decía una única palabra: SI. Si a quererle, si a pasar mis días a su lado, si a sus sonrisas, si a sus abrazos, si a sus rodeos que acaban siempre en sexo. Si a él. A que yo sería suya, y el mío.
Pero hay momentos, que le miro, permítanme el lujo y la obsenicidad, tan imbécil que a ojos de cualquiera no tendría ningún don, le miro y pienso: ¿Hasta cuando? Simple, concreto, directo, a veces algo lento, le costo entender que quería poseerlo, de pocas luces y muy a menudo obsceno. Nada bueno. Muy imperfecto. Y en ese momento, cuando pienso todo esto, sonrío y me enamoro por momentos. Pienso que ese, el imbécil que tengo enfrente, eso: LE TENGO.
Después... simplemente, aún teniéndole enfrente, aún habiéndole visto minutos antes, me muero de tristeza y ya le echo de menos.
miércoles
Troya tuvo peores batallas
No estamos para estos trotes. Mal acostumbrados a tenerlo todo, sin afán de mover siquiera un dedo, balbuceamos muy de vez en cuando un "no quiero". Tenemos lo que queremos y cuando queremos. Hasta ahora. Ahora ni tu tienes ni yo tengo. Incluso me pensaria llevarte a juicio por un poco de dinero.
Y yo, nosotros, lo que ahora nos enfrentamos a nuestros miedos, estamos luchando por un futuro nitido que yo, personalmente, veo claro. Pero no depende unicamente de mi esfuerzo, bueno si, aunque ya no puedo cambiar lo hecho. Tengo muy claro que, sea como sea, me ire de este pais de viejos, pero ¿que tal si empiezo alejandome del centro?
Irme de Madrid y cumplir mis sueños, alejarme de todo esto, rozar la linea de la soledad... No. No es exactamente lo que quiero. No estaba en mis planes verme atrapada entre unos brazos en los que este mes he encontrado consejo y, a diferencia de Victoria y Ted, aunque sean solo dos meses, si vale la pena intentarlo. No por el, por todos. No estaba en mis planes ser dependiente de ellos. Y es que a veces, los sueños, sueños son pero repentinamente suena el despertador.



