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viernes

I grew up

Los sentimientos son traicioneros. Te pasas toda tu vida tratando de controlarnos, impidiendo que te afecten, sobreviviendo, siendo fuerte y cuando crees que has ganado la batalla, te traicionan. Te derrumban, te destrozan y luchas en su contra. Pretendes mantenerte en pie con la mirada fija en la nada, con la mente silenciada hasta que sin saber como, dejas de tener el control y la palanca que forzabas ha cedido el paso porque fuiste incapaz de mantenerte firme. No tienes a que aferrarte y ahí, es cuando caes. Y lo que antes era la calma, ahora es la tempestad. Sin saber como, te has convertido en aquello que tratabas de evitar. Claro, puedes fumarte un cigarro si quieres pero no funciona ¿verdad? Esa angustia que sientes en tu interior sigue persistiendo. Y solo quieres gritar... y gritar y gritar y gritar. Pero que nadie te escuche. Quizás estaría bien aporrear esa balda de metal. Seguramente te haría sentir mejor. O hablar de esto, quizás eso te sentaría como una bolsa de oxicodona.


¿Hablar de qué? Esa es la cuestión.


Quizás es hora de que aceptes que descubrir que eres tipo seis fue la mayor excusa que has tenido. El tiovivo nunca deja de girar. Tengo que creer que hay una manera. Tiene que haber una manera de bajarse del Tiovivo. Para empezar de nuevo... Tiene que haber una manera de dejar todos mis fantasmas atrás. Es tomar una decisión . Es una decisión que estoy tomando para seguir adelante. Para poder ir más allá, alejarme. Puedo hacer eso. Todo lo que tengo que hacer es empezar. Empezar de nuevo.

Si me tumbo aquí 
Si tan solo me tumbara aquí
¿Te acostarías conmigo y olvidarías el mundo?
No se explicar bien 
como me siento
Esas tres palabras 
se dicen mucho
y nunca son suficientes 
Olvida lo que hemos dicho 
Antes de que nos volvamos viejos
muéstrame el jardín que arde dentro de nuestras vidas
Perdamos el tiempo 
persiguiendo coches
alrededor de nuestras cabezas
Necesito tu bendición 
para recordarme 
para encontrarme


Empezar de nuevo

Dudarte tanto es otra forma de morir

Me he despertado con la ilusión de tomarme un café bien espumado, fuerte, cubierto de canela que impregne de olor la cocina, y mi ropa, las ganas de verte. He tenido una conversación con el reflejo de la ventana y me insiste en que deje de buscar excusas para no merecerte. Dice que tengo demasiadas heridas abiertas que están sanando pero que, de alguna forma, y no quiere mirar a nadie, se renuevan cuando ya están cicatrizando. Me acusa de masoca y homicidio mental. A veces llego a creer que me odio aunque sea una mínima parte, pero reconozco que mi ego es grande como el sol y admito que eso es impensable. Pero a su vez, no me permito ser feliz. Ni que lo sean a mi lado. Es una constante lucha de caer en lo contradictorio e intentar convencer al resto de que existe una lógica obvia entre lo que hago y lo que digo.

Al parecer soy un personaje ficticio que existe únicamente en mi cabeza. Si la gente tuviese que hablar y definir este ente, estoy segura de que cada uno diría cosas muy distintas. Algunos dirían que soy romántica, otros que soy demasiado buena, una arpía, sentimental, borde, cría, enfadica, soñadora, realista, pesimista, farsante, fría...

Y todas esas definiciones serán verdad. Porque miento más que hablo, trato de ser una persona que jamás seré, me preocupo demasiado por los demás y a la  vez me importan más bien poco, soy directa y sincera y creo en el amor pero afirmo firmemente que no está hecho para mí. Me creo guapa y a la vez sencilla, me creo elegante de noche y perroflauta de día, me bauticé como la persona que conserva veinticuatro cosas que nunca te dijo y la que habló para mover montañas cuando se lo permitió el tiempo. Soy fuerte, valiente y estoy segura que puedo vencerte si quiero. Pero es que si te quiero... Serás el talón de Aquiles que me desnudará hasta convertirme en vulnerable, débil y cobarde. Negaré mis palabras y haré que poco a poco, quieras marcharte. Y una vez más, volveré a negar que no me odio, que me permito ser feliz pero sin nadie a mi lado, que no lo necesito aún cuando quiero intentarlo.

Me he acostado con ganas de saborear un whisky frío, con dos, tres hielos. Con la intención de sumergirme en el agua que cubre esta bañera y por un segundo, sentir la angustia de no poder respirar. Sentir el miedo de que algún día todo puede terminar.

domingo

Be affraid my love

Me he puesto muchas veces frente a este teclado para escribir. Pero nunca me han salido las palabras. Creo que son demasiadas sensaciones para una sola persona, un pequeño detalle del que añoro hacer un mundo. Porque las complicaciones son mis acertijos y descubrirlos mi respirar. Necesito entender cada detalle, cada movimiento ¿por qué? ¿por qué decidimos esto o aquello? Y mientras
el mundo gira yo busco esos porqués y quiero entender que se te paso por la cabeza al escribirme. Quiero entender que intención tuviste, si sabías que me descolorarías los planes (una vez mas).

El mundo sin ti sigue existiendo. De alguna forma. Lo peor de que se vayan, después de que lo hagan sin ti, es que lo dejen todo contigo. «Encárgate tú de los recuerdos. Tira los que no te sirvan, esconde los demás, donde no puedas encontrarlos». Esconder algo donde no puedes encontrarlo es otra forma de tirarlo, claro que no se lo dije, sabía que aquella podía ser la última vez que nos viésemos. Ese momento fue de las cosas que tiré primero. Os voy a decir algo: cuando a uno se le acaba el amor y al otro no, el otro, de repente, parece desconocerlo todo de la vida. A mí por entonces me quedaban mucho amor, muchas ciudades que visitar con él, muchas camas en hostales de mierda donde dormir a su lado. En definitiva, me quedó demasiado futuro. Un futuro huérfano de madre. Una lista con cosas que hacer, totalmente deshecha. Es difícil volver a querer, ahora las promesas me parecen bonitas formas de joderse la vida. Si un chico guapo me sonríe, yo voy corriendo a pedirme otra cerveza. Ya no sé. Ya no sé hacer las cosas mejor de lo mal que se me están dando. Supongo que esto le pasará a mucha gente: el haberse convertido en un lugar al que sólo se puede acceder desde dentro. Es contradictorio. La cuestión es que ya no hay amor que me emocione, ni días que viviría dos veces, ni siquiera estoy yo casi nunca. También escondí los recuerdos que no me servían. Los escondí todos

lunes

People are poison

No es que me agobie,  es que miro a mi alrededor y solo veo paredes. Me siento más como un animal encerrado en una jaula donde puedo ver el exterior pero no puedo tocarlo. Entonces me lo imagino, imagino como seria el rozar el césped recién cortado, como seria el tacto de las flores que han marchitado. Me imagino tantas cosas que sueño con que algún día sean verdad.  Veo sonrisas, veo los problema principales del primer mundo y es que me avergüenzo. No entiendo la necesidad que tienen las personas de demostrarte que son mejores, que su vida es mejor, su pareja es mejor, su labor es mejor. En realidad no entiendo la necesidad de tener a alguien a mi lado. Siempre me ha gustado la soledad y el leve silencio de mi cuerpo respirando.  A veces me gusta escuchar una voz,  rara vez recibir un abrazo. Odio y rechazo a aquellos expertos que en realidad son los que menos entienden.  Por que te vienen a hablar de amor si no conocen tu historia. "¿Cómo puedes estar sola?"  muy sencillo, por que puedo.  No me sirve ser guapa, tener un cuerpo fabuloso si nadie va a escucharme.  Si nadie decide sorprenderme y dar un giro de 180° a mi entorno. A descolocarme las cosas a mala gana tentando a la suerte de quedarse. Stay. Repito esa palabra en mi cabeza como el padre nuestro de cada día.  Por que no le temo a la muerte, no le temo al peligro, solo tengo un único miedo y no es la soledad. Es el abandono. Y prefiero estar sola a que dejen la puerta abierta otra vez.

sábado

Puzzle

He descubierto cosas preciosas en estos meses. Me atrevería a decir que en estos años. Lugares insospechados, tierras místicas, cuerpos desnudos que son auténticas obras de arte. Gente, tanta gente. Y grandes corazones.

Podría pasarme la vida psicoanalizando a las personas, de hecho esta manía persiste en mi ser, pero con el tiempo he aprendido que las personas deben sorprender y no es necesario sobreponer. He aprendido de los demás a valorarme a mi misma. He asumido que yo era el problema porque soy suficientemente fuerte para conseguir y superar lo que quiera sin necesidad de apoyarme en nadie. Que aparecerán personas increíbles en mi vida, personas encantadoras que me cegarán pero que yo, yo soy el sol, y tengo que brillar. Puede que no tengamos que ser felices, puede que la gratitud no tenga nada que ver con la alegría, puede que ser agradecido signifique estar contento con lo que tienes, apreciar las victorias, admirar la lucha que implica seguir viviendo. Quizás estamos agradecidos por lo que nos resulta familiar y puede que por las cosas que no sabremos nunca. Al final del día el simple hecho de tener el valor de no derrumbarnos, es suficiente motivo para celebrarlo.

Todos creemos que vamos a ser geniales, y nos sentimos un poco atacados cuando no cumplimos nuestras expectativas. Pero a veces, nuestras expectativas se quedan cortas. A veces lo esperado se queda vacío al lado de lo que no esperábamos. Nos preguntamos porque nos agarramos a nuestras ellas, porque lo esperado es lo que nos mantiene firmes, levantados, fuertes. Lo esperado es sólo el principio. Lo inesperado es lo que nos cambia la vida. Por mucho que te esfuerces, por buenas que sean tus intenciones. Cometerás errores, harás daño, te lo harán a ti y si quieres recuperarte sólo puedes decir una cosa: te perdono. Perdonar y olvidar, es lo que dicen. Es un buen consejo, pero no es muy práctico. Cuando alguien nos hiere deseamos herirle. Cuando alguien nos trata mal queremos tener razón. Sin perdón las cuentas pendientes no se saldan, las viejas heridas no cicatrizan. Lo máximo que podemos esperar es que algún día tengamos la suerte de olvidar

jueves

Paties Night

Hoy es uno de esos días que decides acostarte con las bragas puestas. No en cueros, no con el pijama: En bragas, solo y exclusivamente en bragas. Y no unas cualquieras, sino esas monísimas que guardas para una ocasión especial en el cajón. Lo mejor, es que no te sientes mal por llevar esas carísimas Victoria's Secret que prometiste desgastar en su cama, no, te las pones para bailar antes de dormir. Porque sabes que hoy es un día para celebrar ¿El qué? Quién eres. Es un día en el que te dan igual esos kilos de más porque dices ¿qué más da? Soy feliz como soy, siendo quien soy. Da igual, te ves perfecta sin el maquillaje en tu rostro, te ves natural sin tu pecho oprimido por un precioso sostén. Es una noche para ponerse un poco de pintalabios y disfrutar de ti misma en soledad. Porque una entiende que hay que amarse para ser amado. Sabes que tus días son gratificantes, que no hay noche en la que no te acuestes pensando en la lección de hoy, que estás salvando vida, haciendo de ti una persona mejor.

Por eso apuesto por ser feliz y preocuparme únicamente por mí. Mi salud, mi bienestar, mis caprichos y manías, mis propias caricias. Y ante todo contagiar a los demás y hacerles saber que uno es único y especial. Y a quién no le guste, tiene la preciosa oportunidad de conocer a millones de personas con las que compaginar. Que todos tenemos un momento para brillar y yo decido que ahora y siempre será ese momento.

lunes

Vivir o morir

La primera vez que me vio, sonrió. La primera vez que entabló una conversación conmigo, pensó que hablaba por los codos. La primera vez que me vio reír, pensó que estaba loca. La primera vez que se despidió de mi, me besó. La primera vez que le abracé, supo que era buena persona. La primera vez que lo hicimos, sintió miedo. La última vez que me vio, no dejó de sonreír. La última vez que le hice sonreír, era feliz. La última vez que fue feliz, sintió miedo. La última vez que sintió miedo, huyó a otro planeta, pero esta vez, no fue conmigo.

Dice un viejo dicho, y si no lo diré yo, que lo que amas será lo que más te haga sufrir. De todos modos, no me imagino un día en el que no realice una acción que realmente no ame. Que sienta que forma parte de mi ser y que si no lo digo/hago, no volveré a ser yo. No seré feliz. Es el masoquismo del ser humano. Amamos lo que nos hace daño.

Recuerdo el día en que murió mi abuela. Viajé a otro país, pisé aquel cementerio y esta fue mi reacción: Nada. No hubo lágrimas, quizás algún que otro silencio. Nunca le tuve miedo a la muerte. Tampoco es que me considere valiente, solo sé que si muero, moriré y no buscaré a un por qué de los hechos. Y ahora, a mis veintiún años elegí una profesión que vive de la mano de la muerte. Actualmente he visto morir a más personas de las que han visto mis amigos más cercanos. Y sinceramente, no me importa. No significa que sea una persona insensible, solo tengo la capacidad de elegir. Me quedo con los buenos momentos, cuando haces sonreír a un niño, cuando estás presente en el ingreso, operación y rehabilitación de tu paciente. Cuando una señora que se encuentra desorientada por su alzheimer te sonríe y agradece tu trabajo cuando vas a salir. Y en ese momento no existe enfermedad. Es bonito.

Pero a veces, lloras. Lloras en tu casa por que son demasiadas sensaciones. Soy una persona solitaria, no me gusta compartirlo. Hoy he llorado. He llorado de rabia, de amargura. Hoy he visto a una chica llorar al comer un filete de ternera. ¿Te imaginas llorar cada vez que te alimentas? Su enfermedad la condicionaba a la carne roja. Problemas de coagulación. Vegetariana. Ella decidía, sus creencias, vivir o morir. No puedo evitar que me afecte. Así que hoy he llorado y no será ni la primera ni la última vez.