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martes

I don't even know what I'm believe

Me recuerdo en muchas ocasiones con lágrimas en los ojos, de rabia, incapaz de pronunciar palabra frente a rostros que en aquel momento estaban muertos para mi : eres un cobarde.  Eran las únicas palabras que suspiraba, rendida ante la posibilidad de que nada bueno pudiese pasar. Cobardes, insensatos, mentes débiles incapaces de salir de su zona de confort. Acostumbrados a la buena vida, a que nada escape a sus principios. Y en medio siempre estaba yo. Entre sus absurdas batallas mentales que a veces dudaba de que siquiera existieran. Alguien tenía que pagar y no era de dudar que sería yo. Cobardes por ser incapaces de amar. Que cuando las cosas se ponían serias era más fácil dar marcha atrás. Mientras yo avanzaba dos pasos. Que Ironía. La mayor debilidad del ser humano son sus miedos y entre ellos es compromiso. A mi jamás se me hubiera ocurrido salir corriendo así sin más, sin ninguna excusa y el corazón partido.

Y ya ves, aquí estoy. Muerta de miedo como la cobarde que jure que nunca sería. Asustada de mis principios, de mis razones, de mi propia existencia. Sería una de esas situaciones que se dice "no eres tu, soy yo".  Pero esque soy yo, y eres tu.  Tu y tus ganas de quedarte a mi lado, de soportarme a ratos, tus ganas de ignorarme como de abrazarme. Y yo quiero quedarme pero a veces me veo en una situación jodidamente nueva y eso me asusta. Me asusta hasta tal punto que me fallan las palabras y solo puedo mirarte pensando en lo maravilloso que eres. Y si tanto te merezco.

Bittersweet extasis that you've got me in... I pick my poison and it's you

domingo

Pienso

Esto ya lo viví. Por primera vez no se como acaba. Si es que acaba. Odio los viajes en autobús, en metro, odio estar rodeada de gente y que no estés tú. Que me miren raro como me mirarias tu cuando te abrazo con fuerza, o te chupo la cara, yo que se. Solo sé que no estas y lo peor es que seguramente media hora antes era yo la que me despegaba de tu lado. Lo odio por que pienso, sonrio como una tonta. Y lo único que se me ocurre con este calor es tu compañía en invierno, los inviernos que quiero pasar contigo, imaginarme los abrazos que aún no nos dimos.  Los besos, el sexo, el tenerte rodeado recordándote con voz de niña malcriada que eres mio. Y te abrace con fuerza y te quejes de que soy una bruta. Mientras yo me escondo muerta de vergüenza queriendo no hacerlo más. He pensando y nos he imaginado bien vestidos con el maldito frío sentados en el banco de siempre, el de tu barrio, y la gente pasando. Como si hubiéramos acampado ahí, como si lo hubiésemos perdido todo en una noche de casino y solo nos quedara colocarnos. Emborracharnos y pasarnos el día abrazados. O mejor yo tumbada sobre ti, levantandome cada rato para besarte o darte un lametazo. Pienso mucho cuando subo al autobús, cuando paso por cuatro vientos, entro en mostoles, atravieso el portal que me llevará a casa. Y lo peor es que llego a mi cama y levanto el labio poniendo cara de asco, si, si, esa que a ti te encanta. Porque mi cama no es grande, para nada, y menos para tus patas largas pero, ¡y lo bien que vendría tenerte aquí!  Y Joder... A pasar otra noche y mañana sin ti.

sábado

7.000.000.000

Si nos pusieramos a contar todas las personas que habitan el mundo, nos parecerían pocas e iguales. Nos creeríamos egoístas por robarle tanta tontería con la intensidad del universo. Por eso prefiero sentir que mientras todos duermen en la cama de otro; yo, cuando te miro, estoy otra vez en casa.


Por eso considero mas importante pedirte a gritos que te quedes a dormir, para luego mantenerte despierto toda la noche. Porque si nos pusiéramos a contar todas las personas que habitan en el mundo, al final nos aburriría tanta mediocridad... Y acabaríamos por contarnos los besos que nos debemos. No quedaría tiempo para contar nada mas.

Si nos pusieramos a contar todas las personas que habitan en el mundo, pasaríamos mucho tiempo sin dormir. El mismo que perderíamos pensando en todas las que te cruzas al día o te has cruzado en la vida. Por eso prefiero dedicar mi tiempo a hacer el amor contigo. Para celebrar de esta manera que nunca sabremos a ciencia cierta tal numero de personas.
Pero que, pese a eso, de entre todas ellas, tu te has quedado conmigo.

jueves

Tomorrow it will be better

Que no me debe la vida, me debe la muerte a la monotonía. ¿Hay alguna manera de que eso suene bien? Sin que me asuste cada vez que me mira fijamente o suelta mi mano al caminar. Es ridículo, lo sé, porque está ahí, siempre, en cuerpo y alma deseando lo mejor para mí, a veces anteponiendose a sí mismo, normalmente haciéndome exageradamente feliz. Pero en estas ocasiones me gustaría ser un poco más fuerte. Que no me tiemblen las piernas cuando camina hacia mí, que no me de un vuelco al corazón cuando le veo sentado, esperándome y me muera por abrazarle. Me gustaría dejar de tener que retener las lágrimas de felicidad que me provoca su mirada. Me encantaría quitarle sus miedos pero antes tendría que acabar con los míos.

Siempre me he definido como un alma libre, como aquel espíritu libre que reclamaba no pertenecer a nadie pero a su vez pertenecía a todos. Como un mustang corriendo por infinitas praderas, por mis venas.Y no sé que está pasando, no sé porque no me sale el huir. No entiendo como se ha apagado la furia en mi mirada. Porque antes solía discutir mis pensamientos con el espejo, con un mal reflejo, un buen baño y un cuaderno en mano. Ahora, sigo sin saber como, le busco a él como si fuera una roca en medio del mar cuando las olas me intentan arrastrar. Algo a lo que agarrarme y nunca soltarme, algo dependiente. Dependiente. Esa es la palabra. La que odio, la que me asusta, la que no soporto, la que no valoro. Pero de repente aparece y hace que vuele. Hace que quiera empezar una vida nueva, que me entre el valor de hacer el verano un poco más largo. Que despierte para verle dormir y sentir que en ese preciso momento es igual de débil como yo cuando le miro a los ojos. Y no quiero que los abra, no quiero estremecerme y reaccionar como una niña malcriada. No quiero sonreír incansablemente hasta marcharme. Me duele esperarle aún sabiendo que sigue a mi lado y no ha decidido irse lejos. No más que su casa. Me duele quererle. Porque jamás había experimentado tantas sensaciones juntas en tan poco tiempo. Nunca me he planteado quererle, volver a quererle y seguir queriendo a alguien. Jamás se me habría ocurrido poner mis principios en manos de otro. Ni compartir mis demonios, mis miedos. Pero lo que menos me esperaba es que los aceptaran y los hicieran suyos.

Me siento novel, novata, aprendiz de esto que llaman "amor". Porque nunca había sentido la ausencia de dudas, ni había pensado en un único rostro. Nunca me había encantado tanto una sonrisa ni había visto tanta confianza en unos ojos. Ni tanta naturalidad, tanta perfección. Y me asusta, me asusta porque a veces creo que tiene dudas. De que quizás no le vea como el me ve a mí. Que no soy tan romántica, que no sabe lo que pienso. Yo tampoco lo sé, estoy cegada por su gran corazón. Y solo veo a la persona que desde el minuto que me vio supe que tendría un futuro a su lado. En ese momento no lo dudé. No dudé en ser yo, en descalzarme y ponerme cómoda dandole mi tiempo. En ese momento, fui feliz. Porque de alguna manera mis pensamientos fueron inhibidos y gracias a Dios, no sé cómo, pero mi mente y corazón se pusieron de acuerdo y me dijeron: Ahora sí, este momento es para ti.

Me merezco ser feliz. Y esta vez, quiero que sea con él a mi lado. Quiero hacerlo de tal manera que no sienta más miedo que el de mi mirada en la cama, más felicidad que la de mi sonrisa en sus labios,  más amor que el de mi cuerpo sobre el suyo y la calma de mi rostro contra su pecho. Nada más. Quiero ser la persona que siempre oculté. Quiero ser verdad y que me entienda. Velar por él y que jamás vuelva a sentirse solo. Quiero ser pronombre posesivo entre sus brazos y que me quiera.

Quiero aprender a quererle y no estoy segura de estar haciéndolo bien. He ahí mi miedo.

lunes

Hasta aquí

Quédate. Eres lo único que quiero a partir de ahora. Te quiero aquí, a mi vera. Quiero tus brazos rodeando mi micro cuerpo y tus besos en mi cuello. Quiero tus palabras, tus caricias, las mil maneras de sacarme los colores cada vez que me llamas preciosa. Porque no me acostumbro a este buen trato, no acostumbro a esta felicidad. De querer tenerte a mi lado a cada instante, compartir contigo cada momento de placer, de tristeza, de alegría. Y se que me cansaré de preguntarte siempre las mismas cosas, que tu te cansarás pero es la lucha corazón cerebro cuerpo a cuerpo. Donde mi corazón sabe que quiere y sabe que vas a estar ahí y mi cerebro necesita evaluarlo.

Quédate, sigamos conociéndonos, hagamos como que no queremos volver a vernos y que me puedan las ganas de darte un beso. Hablemos de tonterías hasta que uno no pueda y le absorban las ganas de dormir. Para soñarte y ejercitar la memoria de nunca olvidarte. No dudes, no temas que yo me quedo aquí a tu lado. Haciendo como si te conociera y existiera un pasado junto a ti, en el que basé nuestro futuro aunque tu no lo supieras. Quiero que no tengas miedo y apuestes lo que tienes por unos simples versos. Al amanecer. Por tu nariz contra la mía. Por mi cabeza escondida en tu pecho. Por salir corriendo, huyendo y ahí estés tú. Y yo frene la carrera para continuar en lado opuesto, de vuelta a ti. Quiero que celebres conmigo la vida y te impregnes de ideas. Necesito que me enseñes a soñar, que me hables de historias que pensé que jamás conocería.

Pero para que esto funcione, necesito que me creas. Necesito que me abraces tan fuerte que me descoloques las vértebras.


jueves

Me comen las ganas de comerle con la mirada, de pensar que algún día mis instintos se desaten y no le vuelva a soltar. Me puede la tristeza de creer que puedo perderle. Pero me supera la alegría que me proporciona su sonrisa, siempre tan atenta, la de tonterías que puede soltar por su boca y yo me quede escuchando como si jamás hubiese estado tan loca. Como si fuera un templo en este infierno. Es como si la muerte existiese después de esta vida y me da por pensar ¿como uno puede sentirse tan vivo?  Sin la necesidad de ocultar quien eres, sin miedos, tan trasparente como el agua del mar. Y esta estúpida necesidad... Va a hacer que me vuelva loca. De acariciarle, tener su rostro en mis manos con el único pensamiento de como he podido tener tanta suerte. De sentirme querida en cada uno de mis pasos, de sentir maravillas a su lado, de que silencios que más de uno acusaría de insanos para mi son lo que me hacen bajar las manos. Y mostrarme como soy, sin tapujos ni engaños, con la maldita necesidad de ser más allá de lo que pueda mostrar. Veo un garabato en el mapa y no se como, apareces tu.

miércoles

Catching my breath

Fue duro para aquellos que la conocieron. Ver que se ahogaba en su propio aliento, incapaz de respirar pensando que perdería oxígeno en cada movimiento. Sabia que la agonía duraría poco, o mucho, dependía de sus pulmones. Hasta que dejó la mente en blanco y se dio cuenta de que no se estaba ahogando. Era la sensación que tiene la gente de ciudad al subir a la cima de una montaña, donde el aire es tan puro que no lo pueden respirar. Y la angustia se apodera de ellos maldiciendo ese momento.
Fue una bocanada de aire fresco, como volver a estar de cara al mar con el sol acariciando tu rostro. Era la calidez y la tempestad en la que se impregnaba la naturaleza. No se estaba ahogando, estaba luchando contra el respirar. Dejo de resistirse y fue entonces cuando se dio cuenta de todo lo que había perdido : felicidad.
De ver tu rostro contra el mío, de jugar y saber que somos dos desconocidos y aun así apostar lo poco que tenemos por unas vistas repletas de niebla. Donde seguramente se avecinen tormentas pero reinará la calma. Donde mi mente pende de un hilo por no volverse cuerda. Y donde aún así, no te conozco pero puedo ver en tus ojos que quiero un trozo de tu futuro junto al mio. Porque esto no estaba escrito en mi destino pero ay... Que bien que hayas aparecido.