Pages - Menu

Popular Posts

jueves

Be Patient, my friend

Me esperarás en la puerta del restaurante tomando el sol y una jarra de cerveza, vistiendo camisa blanca y quizás unos vaqueros, de pie junto a una silla de mimbre sujetando un cigarrillo que mancharé de pintalabios después de saludarte. Te miraré como quien mira su libro favorito de la infancia recién sacado de una caja de cartón recuperada del fondo del desván junto a viejos cuadernos de notas y recetas de cocina. Me rodearás con tu brazo y me sentiré inmortal sabiendo que ése será mi mejor cinturón de seguridad. No tengo un bólido de color rosa, ni aviones con los que recogerte a la salida de la universidad, ni siquiera tengo bicicleta pero creo que podemos llevarnos bien con el "paso a paso".






Nerea Delgado

martes

Walls

A veces me da por recordar, imagino que es una cosa común en todos los humanos. Septiembre llama a las puertas y el verano ha acabado. A menos que lo quieras hacer más largo. Empezó con descanso, siestas largas de esas que dejas todo empapado, mañanas en el campo, corriendo, saltando, escalando. Siempre con una sonrisa. Tu y yo nos hicimos una, sin saber cómo, otra vez. Londres me enamoró, cómo no, una vez más. Me vi empapada de felicidad recorriendo las calles de lo que algún día me gustaría llamar hogar. Recuerdo que vino conmigo, mi mejor amigo, mi plena confianza y por primera vez en mi vida, me volví transparente. "Tienes suerte de viajar con ella" decían. Porque me sentía libre, mi alma saltaba de alegría en cada paso que daba, me dejaba rozar por el sol, no me importaban las gotas que manchaban mi cara. Y es que las noches eran tan largas con cerveza en mano, música a lo alto y el London Eye frente a mis ojos. Era jodidamente feliz. Viví paseos románticos de la mano de un gran amigo, fusioné mis labios en los atardeceres más bonitos de Greenwich y soñé en los suburbios de Mil End, el sitio al que un día cuestioné como ecosistema personal. Sentí que estaba enamorada. Pero volví y me condené yo sola.



Discusiones, peleas, nostalgia, porque te fuiste, porque me quedé. Conocí a grandes Galanes de Madrid, personas que recuerdo con amargura en momentos como estos. Tuve una época de película pasando las noches en cines de verano, conduciendo rápido por la autopista a horas insospechadas. Sentía como mi felicidad se basaba en el mero hecho de sentirme viva alimentando a la agotadora adrenalina. Pero solo era un muro para enmascarar la amargura de volver a empezar, de sentir que nunca encontraría mi lugar. Me vi rechazada, menospreciada, insultada por personas por las cuales daría mucho más que la espalda. Conocí a personas fantásticas a través de internet que lo único que hacían era llenar mi vacío de soledad. Intenté querer a alguien y ese alguien intentó quererme. Y nos quisimos en la utopía de nuestras mentes. Así que lloré durante noches. Hasta que decidí hacer lo que mejor se me daba: Huí.

Lejos, salvaje, con gente que sería incapaz de juzgarme. Volví feliz, volví siendo yo, liberada, sin cadenas, sin tristezas, viva. Pero cerré puertas. No más discusiones, no más peleas, no más amores. Esta vez, era un tiempo para mí. Para vivir, crecer, conocer. Así que te conocí a ti. Y en ese momento, todo lo escrito, no valió para nada. Porque abrí puertas, discutí, peleé y hasta me enamoré. Y todos los planes que tenía, las ganas de ensimismarme, crecer, se rompieron. Porque quise reír, vivir, conocer(me), compartir, discutir, soñar, planear, amar contigo. No estaba(s) en mis planes. Menudo muro con el que me choqué. Pero qué muro.

viernes

I could say

"Te podría decir que también intenté comprenderte y aprendí que mi forma de odiarte eran sólo las ganas de verte."


"Te podría decir que mañana veremos el modo 
de aprender a quedarme contigo o aprender a marcharme del todo"

miércoles

You're the moon

A todos nos gusta escuchar cumplidos. Saber lo que aparentamos, que tenemos una sonrisa bonita, el pelo suave, que somos buenos y alguien nos admira. A todos nos gusta. Ella me cuenta sus fantasías, sus sueños. Y yo, sinceramente, no puedo estar más orgullosa. De haber visto como su mierda salía a la superficie y se mantenía estable, que cuando ya no había más cartas sobre la mesa, tenía la decencia de apostarlo todo. Donde ha pasado de ser ella, a necesitarlo. Y me encanta, me encanta porque moja lala es la persona más valiente que he conocido en mi corta historia.
Ella me habla de seguridad, de tener valor, de estabilidad. Me habla de que para seguir adelante, el la necesita a ella. Porque si no se viene abajo. Ella dice que ella, para ser valiente y no venirse abajo, necesita a alguien valiente y fuerte que tire de ella. Que ese cimiento que no se mueve soy yo. Me siento orgullosa. Porque soy para ella la persona fuerte, con valor y sin temor a afrontar las cosas. Porque soy su guía, su inspiración y la que le hace ser quien es. A todos nos gusta recibir cumplidos. Detrás de una gran persona, detrás de unos valores hay alguien que nos hace ser quien somos y no deja que nos ahoguemos. Soy la fortaleza en una vida que casi considero mía. Pero me resulta triste. Egoísta. Porque mientras todos tienen un cimiento, un pilar, algo donde agarrarse y tire de ellos ¿que tenía yo?

lunes

WILD

La actitud es lo que más diferencia a las personas, la manera de desenvolverte, pensar, actuar. Habla
de tu familia, tus antepasados. O no. Habla de los pequeños valores que has ido cultivando. En mi familia jamás criamos cobardes. Lo sé porque conozco miles de historias, quizás es exagerado, y nunca nadie a tocado el suelo con sus manos. El aspecto más importante que existe en la vida es el mismo en torno al que nos educamos: El amor.

Siempre está ahí, desde que nacemos y vivimos perdidamente sonrientes por y para nuestro madre, hasta el momento en que cultivamos amor hacia un ente superior. Está en las novelas, la política, los animales, está en las malditas canciones. Y los hay más ambiciosos y que no pretenden mostrarnos nada. A mi, sinceramente, creo que se me han acabado las armas. Creo que ya es hora de dejarme de tonterías y bajar la guardia.

Escrito en un papel

Es como una droga dura. Cuando crees que de pronto has tocado fondo y vuelves a la vida. Mil sensaciones en una que no sabes si lo que realmente estas es colocado o desesperado. Donde vuelves a renacer y crees que tu culto a la vida es volver y volver. Volver a caer. Que un día es paz y al día siguiente es tormento. No sabes si discutir o callarle con un beso. Una sensación que tocarle es como saber que nunca más volverás al infierno, pero que tampoco se te han abierto las puertas al cielo. Una caja de pandora donde crees, y esperas estar en lo cierto, están guardados todos tus secretos. Y que de repente no existen miedos, sólo el éxtasis de saber que no volverás a tocar el suelo. Porque ahí esta para recogerte y alzar tu vuelo, o mejor, para montarte lejos, donde nadie pueda vernos. Es ternura y amor y a la vez es tormento. De querer abrazarle hasta dejarle sin aliento. Es ese momentos en el que el frío es notarle lejos, sin aliento y que lo unico que puede devolverte la sonrisa es un beso. Su beso. Sus labios, sus manos, sus ojos, sus sentimientos. Tan reales que hasta ahora no se si estoy en lo cierto. Pero creo y estoy segura de que acierto que hasta ahora nadie ha sido capaz de mantenerme tanto tiempo en silencio, de bajarme las bragas sin aún el saberlo. Por que es una sensación de tu y yo que me muero por conocer. Y me juré a mi misma que no volvería a hacerlo. No quiero que me vea llorar, ni que tenga que estar cediendo. Quiero ser persona y que me enseñe a dominar mis sentimientos. Que todo aquello que se amotina en mi alma dejen de ser miedos. Miedos de una vida que no esperaría volver a tener, miedos de querer, miedos de aceptar que amar es romper tus principios. Creer en cosas nuevas, crecer, amoldarte pero siendo tú. A veces a su lado no sé si soy la versión beta o la 2.0. No sé si soy peor o mejor, no sé hasta dónde llega su paciencia. No sé cuales son sus miedos, sus preocupaciones, no sé lo que piensa. O me niego saberlo para vivir en la inopia por si alguna vez el destino me pone a prueba perderlo. Que no quiero. Que no va a ser. Que me niego. Que es mío y estoy harta, si tengo que perder, lo apuesto todo, lo pierdo, quiebro, me quedo en la miseria. Menos a él. A él es lo que quiero. Y voy a luchar, cueste lo que cueste para tenerlo.

miércoles

Lo más bonito

-Dime lo más bonito que te haya ocurrido en estos años.

-No lo sé, son tantas cosas...

-¡Alguna habrá! Dime, ¿Por qué te molesta que mire tanto la hora en el móvil? - se rió. - ¿Qué es tan gracioso?

-No me molesta. Me hace gracia.  La última vez que le llame la atención a alguien con eso... - silencio.

-¿Qué ocurrió?

-Me reí, me preguntó porque me reía tanto y le expliqué que debido a que miraba su reloj constantemente...

-¿Y...?

-Me dijo que el podría decir lo mismo de mi-suspiró. - porque siempre que me miraba estaba sonriendo.

Silencio. Sin duda fue de sus momentos más bonitos, algo que siempre mantendrá en el recuerdo. Y a su vez descubrí una de sus mayores manías y el por qué.