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sábado

 You got your way with me now, didn’t cha? And I don’t know, why Things you do are things we’ve done before. Don’t you be lookin’ at me darlin’? With your sneaky eyes. Now, what could you be lookin’ at me for?  Sometimes when I’m lonely I close my eyes, some nights when I can’t sleep I fantasize, hard to believe that you’re right here tonight. I’m goin’ out of my mind. I think This could be The one night I give in to this fight, boy I just might cause you rule my head I can’t stop the motion. Hold me, be the way you told me, whisper somethin’ so sweet. This could be the night. Wrong feels so right. So this is what it feels like be in the right place the right time, I’m bringing of a delight hoping we can make this a long night.  This is why we came, I can feel it in my veins.  So this is what it feels like, right place the right time




viernes

Enviaste un mensaje, es como si el viento hubiese cambiado tu manera de pensar. Éramos mejores amigos, sí, estábamos construyendo nuestras vidas con cada beso, y cada carta, cada promesa hecha para siempre. Pero presionaste 'enviar' y desapareciste delante de mis ojos... Y ahora eres tan solo un fantasma retrocediendo en el tiempo, nunca habría pensado que podrías ser tan frío como un extraño, te desvaneces cual vapor. Ahora hay solo un eco donde tu corazón solía estar, ahora veo claramente. Y ahora hay solo una almohada donde tu cabeza solía reposar, mi visión es 20/20, ahora veo a través de ti. Algo ha muerto ahora que he tomado una decisión. Voy a estar bien, tu recuerdo ya no me persigue por las noches porque cada regalo, y cada letra, cada promesa hecha para siempre ahora, está fuera de vista, como si nunca hubieses existido. Ahora veo a través de ti así que descansa en paz, nos vemos en la otra vida..
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Me gustaba esa época en que los niños se volvían locos por las niñas, y las niñas se volvían locos por los niños.

Me he enfadado, me he reído y no lo he asimilado. Por lo menos, por muy tonto que sea el detalle, me voy a dormir con una gran sonrisa.

miércoles

I learned that people mustn't break hearts, they must give their hearts a break

martes

La sensación de viajar todos los días en este maldito autobús me hace sentir bien. Es ridículo, al fin y al cabo, el transporte público es de lo más desesperante que pueda existir, esperar al susodicho coche o tren, pasar frío, me duele el hombro por este estúpido bolso y la bendita comida que luego me dará la vida. Pero hay pequeños detalles que te hacen sentir vivo. Como el simple ejemplo de un joven, sujetando con fuerza el termo caliente que contiene un café que posiblemente sea lo único que le mantenga despierto por las mañanas, como su eterno agotamiento se ve limpio por unas milésimas de segundo al acercarse le un perro y olisquearle. Le emboza una sonrisa. Es un segundo, pero algo le ha hecho empezar el día de otra manera. Veo personas que aún sienten unos principios, educación mejor dicho, cediendo el paso con una sonrisa amable, ayudando a algún que otro anciano a subir. O el simple agarrar del brazo con confianza, aún sin conocerse, a una chica con síndrome de Down. También puedo ver como todas estas personas viven incondicionalmente atadas a su dispositivo móvil. Seguramente, si yo no tuviese este ordenador en mis manos mientras viajo, estaría en su misma situación. Es tan ridículo. Por suerte mi camino se hace más ameno escuchando Capital Cities mientras observo las sucias calles de Aluche, pero llenas de tantos bellos (y sucios) recuerdos. Alguna que otra noche en aquel bar donde nos juntábamos todos sin ser yo nadie para ese grupo. Como de manera indirecta, bueno, que narices, directa, quise plantearle a alguien que le deseaba. Tan divertido. Las noches que pasé en Colonia Jardín teniendo ¿Cuántos? ¿Catorce años? Con esa persona que hasta hoy sigue presente en mi vida, no tan a fondo, pero ahí está. O las cervezas que me tomé con mi compañero de equipo, mi hermano mayor, aunque a veces parezca que tiene más que ofrecer. Pero lo más hermoso de este viaje, sin duda, es el paisaje. Veo al fondo las cuatro torres de Madrid ¡Dios, qué grandes son! Siempre me fascina verlas a lo lejos, ya no digo cuando atardece. Veo los chalets donde posiblemente vivan personas con dinero, bastante dinero, lo bonito que sería vivir en ese adosado, o las azoteas que se gastan con vistas al campo. Aunque lo que más me enamora es ver la sierra al fondo, cubierta de nieve, tan única como otra cualquiera. Me hacen soñar, soñar con el momento en que subiré a visitarlas y jugaré con su nieve, de nuevo. Quiero observar la belleza de la naturaleza, como los árboles luchan por sobrevivir al frío, la sensación de saber que todos los bichillos están en sus respectivas casas ansiados por buscar el calor. Pero ante todo, quiero la compañía de aquellos que quieren disfrutar de ese hermoso momento conmigo. Quizás maldigamos al frío, no sería la primera vez, y mencionemos lo maldito que es este invierno por no dejarnos escalar. Por suerte la naturaleza es sabia y nos ofrece más oportunidades que no sean las majestuosas paredes que nos permiten ver las cosas un poco más alto. El otoño prácticamente se acabó, ahora es hora de dejar pasar al blanco. Bienvenido sea pues. También sueño con el verano que me espera, querer disfrutarlo al máximo, viajar, conocer todos los rincones de este país, las vistas, paredes, cuevas, mares que nos ofrece. Volver a Cáceres y empaparme de nuevo en esa agua tan cristalina. Ver Asturias después de tantos años y poder trepar en sus laderas. Y sin duda, mi amada Galicia… con su mar y tranquilidad. Pero el camino se hace corto y es hora de dejar de soñar. Veo a lo lejos el maldito dinosaurio que vive cerca de mi universidad así que, vuelta a la realidad.

Brindo

No he podido evitar reírme tras esa conversación, tan simple pero con tantas entre-líneas.Últimamente todos exaltan su rareza, que dicen ser únicos por naturaleza. A esos raros, les digo yo, que no son más que frutos de una sociedad que impone modas. Si surge un movimiento radical, todos tenemos ideales radicales, si hay por lo que manifestarse, vamos a manifestarnos, aunque no sé de que va. Luego están los sinceros a rabiar, el "me la suda" y no tengo miedo a hablar. Esas personas llegarán lejos, siempre y cuando no trunquen sus principios. Hablando de principios... ¿Qué es eso? ¿Existe? ¿Se come? Por que yo personalmente, no los veo. No me fío de la primera imagen, tampoco de las palabras de las personas ¿Por qué será? Veo contradicciones por todos lados, soy una persona noble pero traiciono lo que supuestamente me daba la vida. No lo entiendo. Tampoco sé como es eso de soy una persona tolerante pero eh, no te acerques a mi, que no me mola tu rollo. O esas personas que ignoran por completo el contrato social, somos todos iguales pero no me apetece ayudar, búscate la vida que yo aprenderé a nadar. Y todo esto venía por la rareza, las pequeñas manías que nos hacen únicos. Entonces yo pienso, medito, ¿qué nos hace especiales? ¿Es cómo nos comportamos de madrugada? ¿La bipolaridad? ¿Acaso se encuentra en la sonrisa? No lo sé. Sinceramente, no me importa. Me gustan las personas tal y como son, con sus defectos y cualidades. Por eso brindo por todas esas personas que en algún momento decidieron compartir algún tiempo de su vida conmigo. Las que se fueron y me enseñaron a vivir, les agradezco cada segundo, minuto, mirada, sonrisa, lágrima, abrazo y palabra. Les agradezco haber podido ver su mundo, demostrarme que hay vida más allá de mis retinas, hacerme sentirme especial y haber roto mi caparazón duro. A veces, incluso les agradezco que se hayan ido, no saben como duele haberles conocido para haberles perdido. Me enseñaron lo que es dolor, me hicieron conocer los síntomas que son estar sin comer casi un mes, me ayudaron a diferenciar sentimientos y sobretodo, que la vida no está hecha de tonterías. Vi la realidad tal y como la pintan. Pero me enseñaron ante todo lo que es querer a alguien y haberlo perdido. Pero siempre los encuentro y sonrío en ciertos vicios, tan simple como la calada de un cigarro, en una copa con una mezcla extraña, en algún bicho al que tengo cariño, les recuerdo en fotografías, en ciertos minutos de mi vida. Lo mejor, es que me enseñaron que querer a una persona, cuando la has querido de verdad, es hasta el final. No desaparece. Me fascina. Y brindo por los que se han quedado y los que han venido. Los que me preparan para repetir el mismo ritual haciéndome disfrutar de mis aficiones y potenciar mis cualidades. Los que me abren su vida y aunque me cueste, les dejo entrar en la mía. Brindo por todos los "¿Cómo estás pequeñaja?" y los "disfruta de la vida", los "eres única" y los "nunca cambies". Pero maldigo los "no te merecen" y los "no valen la pena", también algún que otro "olvidale". Pero brindo y por favor, que esta copa siempre se mantenga llena.



Atentamente:



Una sensible bipolar rarita