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viernes

Sombras se instalan en el lugar que dejaste, nuestras mentes están perturbadas por el vacío. Destroza la parte de en medio, es una pérdida de tiempo, desde el principio perfecto hasta la línea de meta.  Y si aún estás respirando, eres el afortunado porque la mayoría de nosotros seguimos cargando con pulmones dañados, prendiendo fuego a nuestras entrañas por diversión. Recogemos el nombre de los amantes que salieron mal.  Somos la [juventud] imprudente, somos la juventud salvaje. Perseguimos visiones de nuestros futuros, un día destaparemos la verdad: que uno muere antes de alcanzarla.  Y si aún estáis sangrando, sois los que son afortunados porque la mayoría de nuestros sentimientos, están muertos y están olvidados. Recogemos fotos de la inundación que arruinó nuestro hogar, y tú lo provocaste. Bueno, lo he perdido todo, no soy más que una silueta, una cara sin vida que pronto olvidarás. Mis ojos están mojados por las palabras que dejaste sonando en mi cabeza, cuando me rompiste el pecho. Y si estás enamorado, entonces eres el que es afortunado porque la mayoría de nosotros estamos amargados por alguien. Para distraer nuestros corazones de jamás echarlos de menos pero yo siempre estoy echándolo de menos.


 Y tú lo provocaste
¿Sería arriesgado afirmar que la fe se ha acabado? La gente ya no cree en nada, ni en su propio destino, incluso en si mismos. Parece que viven por vivir. Siempre viene la excusa de "me harán daño" pero creo que cuando uno llega a ese punto de resignación, de no querer saber más, que ni siquiera quieran amar, es que han puesto a punto su sentencia de muerte, han asesinado su libertad.
Es verdad, que viendo el panorama uno se cansa de seguir, hacer caso siempre a las mismas personas y hacerse siempre las mismas preguntas. Uno se harta de hacerse sentir bien a uno mismo para que luego no vean más allá de un saco de huesos y piel. Podría hacer de mi la mujer más delgada del mundo, o la más tonificada que daría igual mis rasgos de personalidad o mi propia mirada. Si estuviera gorda, quizás. Estas loca, me dicen. Siempre son los mismos argumentos, estás fatal, tienes otra perspectiva, ahora mismo te besaba.

Cambiemos el ambiente, entonces las palabras cambian, esta muchacha es retrasada, que ingenua es, ahora mismo la ponía mirando a Cuenca.

 Es muy gracioso. Es curioso y muy, muy divertido ver como las personas cambian según la compañía. Creo que me voy a tomar un descanso de tanta gilipollez, o mejor dicho, de los mismos gilipollas de siempre. Luego me dicen, "si sabes que haces mal, tu sabrás en los fregaos que te metes". En realidad, no sé por que digo que hago mal. Qué coño, hago lo que me da la puta gana. Y estoy harta de haber recibido durante todos estos años más que críticas poco constructivas sobre mi personalidad. Piensas mucho, me decían y yo me pregunto ¿A ti qué más te da? Es mi problema el querer tenerte o no en mi cabeza. Deja que las cosas fluyan, me exigían. ¿Y qué hago no más que dejar que las cosas ocurran? Pero dados con estas actitudes pesimistas, me voy a dar el lujo de decir que na, no me voy a arriesgar. Ya me sé el final entonces, ¿Para que voy a empezar?

Sigo a lo mío, al fin y al cabo, vaya a donde vaya, me mire quien me mire siempre acabaré siendo un O.S.

martes

Me dicen y afirman que estoy condenada. Yo que me iba a echar pa'trás si veía mal tiempo. Ahora no me puedo dar la vuelta y hacer como si nada. En realidad, tampoco quiero, pero no quiero sentir que te pierdo. Demos le un tiempo al tiempo, a ver que cuenta detrás de esos ojos. A ver si a lo tonto, hay una mejor para ti. A lo mejor, con la tontería, nos matamos y esto llega a su fin. O quizás te mantengas impasible ante las circunstancias. Como me haces ver, como me hacer creer. No lo sé, que fluya. Que no soy capaz de entenderlo ni sumarle lógica que valga. Hasta entonces, desconecto de este mundo, tanto que creo que necesito una resaca de pasarme de ti.
Escucha gritar a mis ojos, que también saben necesitarte cuando te ven y no encuentro palabras para pedirte que te quedes. 




 Ya me caí por el túnel, seguía mi olfato el camino de ese perfume hasta llegar al final infinito del bosque donde solo hay silencio, donde nadie nos oye. Te veo aparecer cuando se hace de noche, las flores y los arboles se tiñen de bronce, estamos rodeados de estrellas de colores y empiezo ha acercarme para verte. ¿Quien eres tu? nunca había visto algo, tan especial tan infinitamente humano, es de cristal, y se rompe con las manos, a lo mejor no podemos ni tocarnos. Y no se que pasó luego, solo que desperté a la otra orilla del lago y con los ojos cerrados y con los labios salados, no supe si estabas cerca, o lo había soñado..no se. He vuelto tantas veces a ese sitio del bosque, buscándote luego, bailando entre robles, sospecho que animales nocturnos te esconden, no quieren que me acerque para que vuelva a decirte que.. ¿Quien eres tu? nunca había visto algo tan especial, tan infinitamente humano... Se que todo es mentira, pero no me lo digas, no me lo digas todavía, que la ilusión aun me hace compañía. Mira, no distinguía realidad de fantasía y así me iba, de las nubes para arriba. Vienes a clavarme tus huesos de alfiler ahora que mi corazón no puede pagarte el alquiler de tus costillas, te dejo a deber tres mil cosquillas que se fueron por la planta del pie. Amores flacos, de piernas que se enredan, se anudan, de besos que no saben donde caben y se fugan, porque tú eres solo huesos, delgado como el viento. Cuando te busco te acabo perdiendo. Pero éramos tan fáciles, químicos y frágiles. Pájaros que escapan de su jaula y qué difícil es separarse cuando todo esto encaja. Oye escúchame bien, no tengo nada que perder, vamos a clavarnos los huesos y darnos los besos que ayer te negué. Así salté por la ventana imaginando que volaba y ya ves, las heridas me las curas después. Porque el tiempo es la mejor medicina, pero tú estás tan cerca que me clavas las espinas, con las luces de tus ojos encendidas no habrá quien se duerma, ni yo que sueño enseguida mira. Amores flacos son eternos y fugaces, de esos que matan y nos hacen inmortales, hoy romperemos los cristales que protegen nuestros corazones frágiles. Si alguna esquina se rompió, fue en un despiste eléctrico.

lunes

La vida esta llena de sorpresas ¿no crees? Como un día tan simple puede volverse tan especial por dos o tres palabras. Dos o tres palabras que te hacen volver a ese pasado del que creías haberte deshecho. Qué que tal estás, que me preguntan mucho por ti y no sé que responder. También me preguntas en que momento decidimos perder el contacto. Quizás fue el día en que me di cuenta que no teníamos futuro pero tampoco final. No lo sé. Pero vuelves a mi diciéndome que me quieres, que no te malinterprete pero te diste cuenta con el tiempo de que era una buena persona, y te habías portado mal. Que odiaste cuando decidiste alejarte de mi y que quieres que me de cuenta de que te arrepientes de todo ello. Soy importante para ti. No quieres que me olvide de ti. Tampoco tenía planeado hacerlo.

Y me hablas de él, te hace gracia su comportamiento y que eso es que no me mereció. Cuantas veces habré escuchado eso. Por suerte, ahora tendrás algo que decir de mi. Diles que no fui feliz. Que ahora tengo todo lo que necesito. Disfruto de la compañía de grandes amigos, busco aventuras para sentirme viva, estoy encantada con el rumbo que he cogido y que tengo a alguien en especial en quién pensar por las noches. Pero no les digas que me dolió cuando lo hablamos. Ya ha pasado, es pasado.

domingo

No sé si te das cuenta, amor —e hija de puta algunas veces veces—, de que cada día que no pasamos juntos es un nuevo mundo en el que nunca sale el sol. La gravedad tiene otra ley, y me sostengo siempre entre la soledad de una cama vacía y el cielo, donde pienso que debes de estar escondida tú. No esperes que te diga "ven", porque me han dejado afónico todas esas veces que se lo dije a alguien y se fue. De la vida no sabré mucho, lo fijo casi todo como hago con la mayoría de las sonrisas, pero intuyo que tendría más sentido si estuvieses aquí. Habré visto demasiadas películas de amor, quizá. También es cierto que nunca
terminé de leer Romeo y Julieta porque ya me sabía el final. Aquel suicidio me recuerda a la distancia. Los kilómetros saben pegar, y además donde nos duele. Escucha gritar a mis ojos, que también saben necesitarte cuando te ven y no encuentro palabras para pedirte que te quedes. He edificado todo un laberinto con las excusas que he puesto para no volver a intentarnos, y es que me da miedo que seamos de usar y tirar, y que todo lo que siento pueda sentirlo por cualquier otra. No quisiera brillar unos segundos y apagarme, ¿lo entiendes?, ni ser como esa colilla muerta en el cenicero que alguna vez sostuviste en tu boca. Carga el arma y dispara, corazón. Dispárame hasta que te duela también a ti. Te prometo que no voy a gritar, ya estoy acostumbrado al dolor.


 En un mundo de Grises

sábado

Y la verdad, después de haber descansado un par de horas y haber sentido los pies, me retracto en una felicidad que empieza a formar parte de mi vida. Creo que me gusta. Llevaba tiempo sin pisar la naturaleza, que lo hay en la ciudad no se puede llamar así, tanto, que no se si me estoy poniendo moñas por ese motivo. He salido con la sensación de que podría pararse el tiempo, secarse me los calcetines y no necesitar nada más que la compañía de los que me rodeaban. Me encantan mis amigos, los amigos de mis amigos y los amigos de los amigos de mis amigos. Me encanta llegar a casa habiendo conocido gente que disfruta de la misma manera que yo o llevándolo a otros extremos. Y son gente, que no simplemente han estado ahí para echarse unas risas, son personas con las que seguirás manteniendo algún tipo de contacto. Salgo feliz aún sabiendo que más de uno hubiese deseado que me tragase la nieve con tal de no seguir escuchándome. Porque día a día, con cada escapada que hemos hecho y las que nos quedan, nos vamos conociendo un poquito más. Y creo y espero, que me aguanten tal y como soy, aún con mi estúpida manía de ir siempre por la izquierda, sean cuales sean las circunstancias o mi imparable necesidad de discutirlo todo y saltar a la defensiva. Sé que se rien conmigo, y a veces de mí cuando me caigo o voy embalada sin hacer caso. Pero ante todo sé que cuentan conmigo y disfrutan de mi compañía, que me soportan tal y como soy y no puedo evitar reservarles un cachito en mi corazón. Me sacan de mi monotonía y posiblemente, sin ellos, no volvería a ser yo. No es cuestión de estar únicamente en contacto con la naturaleza, es también de con quién tienes la suerte y amabilidad de compartirla.