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martes

Are you gonna stay the night?

¿Crees que algún día encontraré a alguien que se quiera quedar conmigo amándome?


Te dije que sí porque creo en ti, en tu esencia y en el mundo que creaste alrededor de tu piel. Contesté que sí pero en el silencio tragué saliva y pensé "no lo sé, pequeña". No puedo contestarte a una duda que llevo arrastrando desde hace muchos Eneros. Me negué a darle respuesta porque sabía que sería más triste de lo que podría soportar este tonto corazón. Te diré porqué:


Porqué detrás de los "estoy bien" se me desgarra la piel, porqué cada vez que te pienso las lágrimas quieren caer por miedo a no volverte a ver. Que si me preguntan contaré nuestra historia, nunca diré la verdad, y menos las veces que esperé un "quédate".

Me voy y no será más que un vago recuerdo envuelto en felicidad. La que quisiste compartir conmigo. Y soy feliz dentro de esta incontinencia de emociones de la que me nublé. Por miedo a perder, construí barreras hechas de papel que parecen aguantar las tormentas. De noche, en el silencio. A veces creo que mi corazón late por inercia, por la dopamina que van sembrando tus semillas.

Quién se quiso sentir reina si cuando al coronarte tu cabeza vale más muerta que con vida, cuando tu saliva cura igual que la del resto y cuando al trono vamos todos por las mañanas.

¿Crees que se querrá quedar conmigo? ¿Sinceramente?

No.


sábado

Yo te cuido

Estoy segura de qué este mundo se hizo para los valientes,
pero no para los guerreros que luchan con armas y fuego.
Hablo de aquellos que se lanzan al vacío sin miedo
y cuentan sus batallas en el silencio.
No voy a ser yo quién os cuente cómo con un solo gesto
coordinas tu corazón con el del resto.
¿Nunca os habéis imaginado en cómo es hablar con aquel
que no puede pronunciar palabras y menos sus sentimientos?
Con parpadeos, suspiros, ahí están sus miedos.
Y lo he visto en el rostro de aquellos
que no se podían mover un dedo.
Pero te cogen con fuerza de la mano (en su cabeza).
Y lo sientes, se te encoge el corazón,
Serás tu quién quede en sus recuerdos
y ellos quien te enseñen a tenerlos.
En esa fina línea que separa el querer del poder.
Y podrás pero no querrás.
Y volverás a amar otra vez.
A la vida.
Y recordarás a aquellos que se les fue.

Yo te cuido.



viernes

Volverás a amar

Echo de menos a Noviembre. Siempre sabe como abrazarme, apretando mi rostro contra su pecho, haciéndome sentir en casa. Como si el tiempo estuviese ahí para siempre, parado, mientras reconstruyo todos estos pedazos. No hay nada peor que estar destrozado y no saber arreglarlo. Rodeado de inseguridad que sabes que en algún momento se marchará. Pero hasta entonces eres tú y tus miedos y ese sentimiento de que no va a terminar. Mientras te sientas y recalculas la última vez que sentiste de verdad algo que no fuese miedo, ira, rabia o malestar. La última vez que volviste a amar. Era Octubre y lo recuerdo junto al mar. Recuerdo abrazar sus piernas y llorar al ver al sol esconderse. De noche, para que no me viera. Con suspiros que devolvieron a los barcos varados. Con olor a sal, esa que Noviembre tiene en sus labios y que me curan tanto. No quise volver a querer y me amé a mí misma mientras no quedara nadie. Y ahora Noviembre es cálido en un mes sin catorce de Febrero. 

domingo

Diciembre

Eras mi otoño, aquello que me mantenía despierto. Eras la magia que dejó de ser magia cuando desapareció. Al igual que hiciste tu. Me atreví a llamarle Noviembre y Noviembre se marchó, pero nunca me olvidó. Su ausencia me trastocó, no pensaba en más estaciones ni en la magia de volver a soñar. Quería seguir una línea en mi camino y quererme un poquito más. 

Llegó Diciembre y con él el frío. Pero era cálido a pesar de su palidez. Era como tener atrapado al sol en su pelo y la savannah entera en su piel. Yo no quería Invierno y él siempre pedía permiso. Entonces repetí "esto ya lo viví, sé cómo acaba". No acabaste, te quedaste en las pocas horas libres que podía dedicarte, me alegras las mañanas, los días y las noches. Me hablas de tus inseguridades y conocer las mías es cómo estar en palacio.Me besa en la frente, me coge de la mano, me abraza cuando menos me lo espero, incluso si estoy durmiendo.

Entonces llegan las inseguridades. No te conozco. No sé nada de ti y lo sé todo. Y tú lo sabes de mí. Te marchas y yo no sé decir una sola palabra. 



¿A dónde ibas a ir? Sigues aquí y no lo iba a decir. Pero sabes lo que te quiero decir.

martes

A solas

Se apagó la luz. De repente, cómo quién no quiere la cosa. Diría que fue un mar de dudas y cien años de soledad.  O eso me pareció a mí. Porque en ese mismo instante dejé de insistir para trazar las piedras del camino, ese del qué no podía huir. Las reglas eran sencillas: síguelo y qué nada te entretenga. Y a medio camino estabas tú. Cómo quién llega en el momento inapropiado, el día menos soleado. Ese momento en el qué dices "tienes que estar bromeando".

Otra vez no.

¿Sabes a todo lo que estabas acostumbrado? Pues olvídalo. Porqué te va a cambiar los esquemas de tal manera que cuando te acuestes querrás dejar de sonreír. Y seguramente, quieras o no, harás muecas de dolor por no haberle dicho nunca la verdad. Te arrepentirás de dejar pasar los días y no haberle dicho cuánto aprecias ese momento, ese al que te ha malacostumbrado. La luz del día transformada en noche tras la persiana, los intentos fallidos de cosquillas y cuando te coge de tal manera que levitas. Literalmente, sientes que puedes volar. Porque nunca, jamás, reitero, jamás había sido tan natural. Y tú nunca habías sido tan tú. Tampoco quieres saber si él había sido siempre tan él. Pero quieres conocer todas las cicatrices de su cuerpo, contar los lunares inagotables de su espalda, verle respirar cuando las fuerzas no pueden más.

Llega ese momento en tu día a día en que cambiarías ese mismo segundo, minuto, hora, vida por un ratito desnuda en su cama. Por el mísero roce de su piel, ese que sin saber cómo, siempre sienta tan bien. A solas, sin más luz que la que desprenden tus ojos cuando ves que se acerca lento, sonriendo.

Sé valiente. Sal de tu zona de confort.


lunes

Believe

Dime algo que te sorprenda, algo en lo que jamás creerías. No me hables de cuentos de hadas que te los comiste a bocados cuando eras una niña. Hablame de los sueños que tienes y sabes que nunca dejarán de ser fantasías. Algo en lo que jamás pensarías...

No pensaba que los sueños se pudiesen rozar con la punta de los dedos, ni crear una sinfonía de suspiros en cada paso de estar más cerca. Si te digo la verdad nunca creí que lo tendría, con esa luz, esa brisa. Fuiste maravilla, fuiste vida. Y cuando te pienso sólo se me escapan sonrisas. Jamás lo creería, que los sueños a largo plazo, si te esfuerzas lo suficiente, aparecerían.

Dime algo a lo que te negarías, que rompiese tus principios y tus nunca más.

A intentarlo una vez más. Me niego. Prefiero la ironía que volver a esa vida. 


martes

Eras

La empatía es un arma de doble fijo, según cómo la utilices. No significa que tengas que ponerte en la situación de cualquiera, plantearte las diversas realidades que puede estar viviendo una persona, ni siquiera significa que tengas que justificarle. Ni darle oportunidades. Entonces ¿Por qué lo haces?  Yo lo dije en su momento, no soy buena manejando mis sentimientos. Río, lloro y grito en el momento, no me lo pienso. Me acelero o quizás dejo de respirar, dependiendo. 

No es tu culpa. Es mía. Por haber vuelto a confiar en que al preguntarte si contaba contigo, tu respuesta sería sí. Y fue sí, y yo me llené de alegría. Pero las palabras son efímeras, ¿verdad? Porque no apareciste cuando te necesité. No lo hiciste la última vez ¿por qué iba a ser distinto? No eres la misma persona que me hizo salir de casa en la madrugada con un "me quedo". Ahí me mentiste por primera vez.

Soy una dramas, lo sé. Pero si no me cuento una película, volveré a caer. Empatía dicen. O que me arriesgué. Recuerda, ya no eres magia, ni otoño, ni tan siquiera invierno. Eres.