domingo
"Dame un poco de tiempo para mí" me dijo en un desliz. Si hubiese sabido que con "un poco" te referías a la eternidad, quizás nunca le hubiese dado tanta importancia. Ahora no sé dónde estás ni que haces con tus días pero de cierta manera he aprendido a no pensar en ello, o mejor dicho, en tí. Mientras el tiempo restaura estas corturas que convirtieron los minutos en monotonía, me quedo con el sabor a cerveza que últimamente pasa por mis labios cada dos días borrándome los recuerdos y trayéndome nuevos. Dónde no te encuentras tú, dónde se encuentra ella y algún que otro juego entre sábanas. Hay tantas cosas que actualmente odio te di que si lo hubiese sabido nunca habría colgado nuestra foto en aquel marco. Ahora simplemente no puedo. También me he dado cuenta de que adoro el sonido del saxofón, he aprendido a no salir corriendo y a entender que todos merecen una oportunidad. Por eso aquí sigo, sentada en la encimera de tu cocina fumandome las ideas que un día me marcaste. Dame amor como nunca antes, porque últimamente he estado anhelando de más. Y ha pasado un tiempo, pero todavía siento lo mismo, tal vez debería dejarte ir. Tú sabes que yo lucharé mi esquina. Que esta noche te llamaré después de mi sangre, se ahogue en alcohol...
martes
jueves
martes
Hay un momento en la vida que se hace decisivo. Puedes seguir, tirar la toalla. Pero nunca ir probando. Últimamente me siento dividida, ya no es el hecho de mi mentalidad multipolar. Más bien se trata de algo personal. El hecho de saber que este no es tu lugar, que no me siento con la capacidad de llamar a este lugar hogar. Tampoco digo que este a seis mil kilómetros de aquí. No lo sé. Me gustaría tomar una copa de whisky, o de ron, en esa butaca en la que pasábamos horas debatiendo sobre la vida y el amor. Lástima que haya desaparecido el único lugar al que podía llamar mi ecosistema. Quizás no lo haya hecho, pero no tengo las agallas de volver a subir las escaleras que me conducirán hasta tu piso. No podría volver a abrir ese buzón por ti. No podría asomarme a esa terraza con un café y un cigarro. Ni vivir una tormenta de verano como aquella. Simplemente no puedo acercarme a cualquier radio ni olor donde te pueda recordar. Y esque no hay más fotos, sólo heridas que nunca cerré. Pretendía seguí con mi vida sin afrontar la realidad, como quien intenta aprobar una asignatura sin tener una base. Estoy asustada, y cuando es real, esque no puedes huir de ello...
domingo
Algunos se conocen en un bar, otros yendo a comprar el pan, típicamente típico es el internet. Me gustaría dedicarte mil y una canciones si al menos te pudiese ver. Acariciaría tu espalda cada mañana mientras el tic-tac manda y el sol no llega todavía a nuestras sábanas. Sonreiría hasta que despertaras, te abrazaría y escucharía tus latidos, ya sabes que me encanta. Y en ese momento desearía que mostraras alguna de tus mejores facetas, fotógrafo profesional, cazador de almas o actor porno. Pero vivir ese momento cada mañana mientras deslizo mis manos a ravés de tu piel, intentando inhalar la felicidad en cada centímetro de tu ser. Lástima. ¿Te apetece dormir un poco más, mientras recuerdo bien?



