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domingo

You said I'm the love of your life... about a million times



Hablaste mal de mí a mis espaldas, hablando de anillos y de cunas, desearía poder olvidar cómo casi tuvimos todo. Hay Fantasmas bailando en la terraza ¿Están avergonzados porque no puedo levantarme de la cama? Porque algo falso está muerto, era legendario... fue momentáneo. Era innecesario, debí haberlo dejado enterrado. 

Oh, un rugido valiente... el cobarde decía que era un león. 

Estoy desentrañando las mentiras:  "Nunca me iré"; "no te preocupes"'

Nuestro campo de sueños consumido por las llamas, tu chispa, tus ojos oscuros, todavía lo veré hasta que muera: You're the loss of my life

miércoles

Your song

 El otro día pensaba en el valor que tienen las canciones y como a veces nos acompañan en los momentos más cruciales de nuestra vida. O los más dramáticos. Pensé en si era la única que tenía una canción que la ha visto partirse en dos, revivir y volver a sonreír. You're loosing me. Una canción que en ese momento accidentalmente se filtró. Y en que momento. Llegó justo cuando más dolió. Cuando estaba lejos de casa. Sabía que todo se iba a acabar. Apenas me dirigías la palabra. Estabas siempre sonriendo a la pantalla. A mi se me partía el alma. Sabía que llegaba el final, tu frialdad cortaba como el hielo. Me fuiste perdiendo, lo mejor es que no te importó. Es más, lo hiciste con esa intención. Mi corazón retumbaba cada vez que la escuchaba. Me peleé conmigo misma, me dije que no valía la pena. Qué yo tampoco me casaría con alguien como yo. Solo pensé que lucharías. En cambio me dejaste ahí, sentada en tu cama. Literalmente te fuiste, me dejas a miles de kilometros de mi casa. Te alejaste a miles de kilómetros de mi. Y me dejaste sola, en esa casa llena de recuerdos. De fantasmas. Y mi corazón se paró. Grité, lloré. Te odié. Y me rompí en dos.

Tranquilos, que de amor nadie se muere.

 Volví a leer. Quizás eso era lo que me hacía falta, para recordarme que aún existen esas emociones. Que se pueden narrar en primer persona tus sentimientos. Y lo más importante: qué siguen existiendo. No hay nada de malo en sentir las cosas un poquito de más, para ser honestos, hace mucho que no sentía con tanta intensidad los colores. Nunca he sido fan de los colores alegres en la ropa y de alguna manera, me he visto dirigida a empezar a vestir ese color rosa que tanto odiaba. El amarillo, el color de la amistad y la alegría ¿De verdad? El rojo, pasional como el amor que nunca sentí. Hace tiempo que no quiero hablar de amor. Será porque pasaste por mi vida como un huracán, arrasando con todo aquello en lo que alguna vez creí. Aunque a la vez me sentí afortunada, aliviada. Comprendí que quizás el problema no era yo. Qué quizás estamos todos un poco rotos y pagamos la frustración con quien menos se lo merece. "Los dragones no existen" leo a diario desde que conquistaste mi cocina. De alguna manera, te lo agradezco, porque es cierto: el amor, como lo conocía no existe. Aquello por lo que yo luchaba, en lo que creo, quizás no lo encuentre jamás. Aquel compromiso, las ganas de luchar, el querer intentarlo joder. Exponer las emociones y los sentimientos sobre la mesa y decir "mierda, ¿dónde me he metido?". Porque realmente, así es el amor. Incoherente. Pero a la vez, es mágico para aquel que no decidió ser un cobarde. El que sabe que existe la tristeza y la felicidad, sabe por lo que vale la pena luchar. Y eso, aunque sea caótico, es lo que te devuelve a la superficie. Por lo cual ¿Por qué dejar de creer? Si hay besos que erizan la piel, hay caricias que aunque las odies con todo tu alma, te hacen estremecer partes de tu cuerpo que desconocías. Descubres que hay risas que suenan a melodía, ironías que tienen mensajes ocultos

Que hay vida. El amor es vida. Y nos pasamos la vida cuestionándonos lo superficial, que nos olvidamos de lo que realmente importa. Ese atardecer frente al mar, las cosquillas de la arena en los pies. Lo tranquilo, lo sencillo. Despertar y compartir tus miedos y tus alegrías con alguien que mataría dragones por ti. O te haría creer de nuevo en ellos, si es que has perdido la fé.


Pero como dijo la artista más prometedora de esta época que por desgracia nos ha tocado vivir: tranquilos, que de amor nadie se muere. 


Aunque he de admitir que cuando te fuiste, algo murió en mi. También tu recuerdo. Aunque el salón esté lleno de fantasmas. Fantasmas que desconozco, pero ojalá volver a abrazar.

domingo

I'm Done

 Todo hizo un clic en mi cabeza. De un día para otro decidí que no lo quería soportar más. Las cosas habían cambiado, había sentido más que en toda mi vida. Amores de verano, de esos que saben a piel salada, donde hacía el amor entre las olas, donde el límite estaba en el último rayo de cada atardecer. Despedidas que nunca supieron a punto final pero que no me quedó mas remedio que aceptar. Personas con las que sentí un amor más fraternal, que se convirtieron en un apoyo incondicional. Pero me hicieron descubrir que es lo que no quería. Jamás he sido dependiente, jamás he necesitado de un orto ente para hacer todo aquello que me propongo. Por eso cogí las maletas, cogí la vida por los cuernos a pesar de las astas, a pesar de que sangrara y me dije a mi misma "Te mereces lo mejor".


Quizás fue porque los planetas decidieron alinearse este año, quizás me pasé de manifestar. Pero puedo decir firmemente que todo empieza a tener sentido. De las cosas que quise, todas se han cumplido, quiero entender que porque cuando abres las puertas de tu corazón, las energías llegan solas. Si es que tiene algún sentido. O que ya era hora de que el Karma me devolviese todas las que he tenido que aguantar. Me veo rodeada de amor, aceptando que el único amor que vale la pena es el de la amistad. El de aquellos que a pesar de la distancia me saludaban a lo lejos, me aplaudían y siempre se sintieron orgullosos de aquello en lo que me he convertido. Y yo me siento afortunada de poder formar parte de sus mejores, e incluso peores momentos. 

Pero cuando menos me lo esperaba, el roce de una mano me hizo sentir cosquillas. Aprendí a ser paciente y a creer en mis principios. Decidí confiar. Me sentí escuchada, comprendida. Y me di cuenta de las grietas que no había sanado. Porque era incapaz de creer que alguien estuviese interesado en cada una de las palabras que salían de mi boca. Que se pusiera nervioso al verme como la primera vez. Que los besos fueran solo de despedida porque "lo mejor es para el final". No esperaba que una persona hiciera kilómetros aunque fuese para verme un rato. Ni que el respeto estuviese por encima de los deseos. A pesar de que yo me muera por un suspiro. Y eso que nunca fui una persona de contacto físico. Pero amo las cosquillas en la mano mientras conduce, cuando parece que sus ojos están cerrados de lo mucho que sonríe, cuando ríe porque me enfado quejándome de que no me ha abrazado mientras dormía. Que insista en que "nos estamos conociendo" pero no sabe que yo le llevaba esperando una vida. Porque no lo necesito, pero saca lo mejor de mi. Me hace sentirme orgullosa de mis pasos, me apoya. Me hace creer que puedo con todo. Y cuando lo consiga, espero que esté a mi lado. Porque será mi mayor logro.

martes

The archer

 A veces me gustaría ser más plana, más superficial. Te juro, así como un cacahuete, medio vacío. Que nada me afectara. Pero no, por desgracia no es así. En esta etapa me da más por sobrepensar, quizás es por el tiempo que paso sola, quizás por todo lo que estoy descubriendo. Hay cosas que cada día tengo más claras, otras que poco a poco me hacen dudar. Lo que si veo es que da igual donde vayas: se han terminado las ganas de amar. Las personas no se enamoran, las personas se Individualizan. Ya no hay un nosotros, hay un tu y yo. Hay dos personas independientes que buscan hacer las cosas por separado con la comodidad de tener a alguien con quien volver. A mi eso no me gusta. No digo que no seamos independientes, que no nos amemos a nosotros mismos. Pero echo de menos los momentos en que las emociones estaban por encima de todo, del trabajo, de la vida. Cuando la gente recorría kilómetros por encontrarse con otra persona, cuando eran capaz de dejar un mundo entero solo por amor. El otro día vi un carrusel de fotos en Tik Tok que hablaban que hay que enfocarse en uno mismo, en comer bien, en ser el mejor porque el amor como los conocemos no existe, solo el que sentimos por nosotros mismos. Y te juro que me hizo llorar. Porque no lo quiero ver así, no quiero que sea así. Quiero un amor romántico, una persona que me inspire, que me redescubra, que me haga sentir mejor. Una persona que haga brillar mis ojos cuando se acerca, que me saque de mis casillas, que sea pasional. Una persona que no tenga miedo y esté dispuesta ha avanzar. Pero me da miedo, tengo la triste sensación de que nunca pasará. Porque soy demasiado intensa, porque voy de frente, porque no quiero perder el tiempo. Porque soy de las que siguen soñando. Soy la persona que todos admiran, que todos quieren pero nadie se queda. Soy la que nunca es elegida y se queda con el corazón roto en mil pedazos

domingo

 Nunca he sido buena en los puzzles. Porque las cosas jamás han encajado para mí. No tienen sentido. Algo que debería funcionar no debería forzarse. Como las piezas, sabes. Me dicen qué es cuestión de perspectiva. Yo creo que cuando estas lejos de casa empiezas a darte cuenta de algunas cosas. Como cuando ves a las familias, todas unidas, llenas de abrazos y amor. Mesas llenas todos los domingos en compañía. Y luego estás tú, qué estás sola. Estás sola aquí y estás sola en casa. Tienes una familia, enorme, llena de personas increíbles. Pero a día de hoy no sabes nada de ellos, son más bien unos conocidos. Están todos lejos. Y no hablo de estos dos últimos meses. Hablo de tus últimos treinta años. Perteneces a un país que no puedes llamar tuyo, te criaste en uno en el que en realidad solo tienes su nacionalidad. Vives en uno que no sabes si alguna vez te aceptara. Vayas a donde vayas, algo no encaja. La familia que elegiste esta dispersa. Cada uno tiene su historia. Cada uno tiene algo que contar. Pero son independientes. Están a una llamada, sí. Quizás no los veías tanto en Madrid. Quizás la diferencia está en la calidez de sus abrazos. Y luego estaba la tercera familia, esa que formaste en el trabajo ¿Te acuerdas cuando pensabas que nadie te iba a apreciar? Siempre te apoyaron. Ahora te falta todo, los amigos que hiciste quizá si te marchas no se dan cuenta. El amor que conociste no te hace mas que castigar. Simplemente las piezas no encajan. Algo no funciona. Lo sé, es pronto para sacar conclusiones. Pero no es cuestión del país, no es cuestión del lugar. Es que creo que jamás lo encontraré

miércoles

 Me quedo parada. Sin respiración. No soy capaz de articular las palabras. Estoy frente a un teclado y ni siquiera soy capaz de suspirar. Me esta haciendo daño. Lo sé, necesito aire. Pero no lo encuentro. Y solo quiero nadar, pero el mar esta lejos. Al menos así lo siento. Yo te odie al momento. Cuando te vi no era feliz. No me gustó tu forma de hablar, de pensar. No me gustó tu conversación banal. No me gustaste tu. No confiaba. No soy capaz de creer ni una sola de tus palabras. Ni siquiera creo que tus intenciones fueran buenas. Porque no creo en las personas que abandonan a las personas como si de perros se tratasen. A Taylor la mataron en Londres, sobrevivió y luego su novio la levantó tras los disparos. Londres se le hizo insoportable. Pero volvió, como volví yo. Porque era realmente feliz Y me arrebataste un pedazo de esa felicidad. Me hiciste vivir con fantasmas. Con dolor. No prometas aquello que no puedas cumplir, o mejor dicho, aquello que no quieras cumplir. Porque te llevas por delante todo lo que hay a tu paso. Rompes personas, mundos. Yo te presté el mío y fue como una desforestación. Simplemente te lo llevaste. Y estoy cansada. No me conoces tanto como dices. Lo diré claro: No tienes ni puta idea de lo que es estar en mi cabeza. Ni pienso explicártelo. Porque no me valen tus palabras, solo tus actos. Y tus actos nunca han sido claros. Ni lo serán. Ni siquiera teniéndome delante has sabido actuar. Te convertiste en hielo y eso es lo que mas me duele. Con tu puto muro. Odio los muros, odio los silencios, odio la falta de sensatez. Pero lo que más odio es que sigo donde me dejaste. Como si se tratara de un restaurante, sentada en la misma mesa esperando a que llegaras. Pero nunca lo hiciste. Y cuando lo hiciste, no te reconocí, eras otra persona. Por eso no puedo avanzar. Porque espero a una persona que está muerta. Que se fue con los recuerdos. Y nunca volverá. Ahora simplemente he aprendido a vivir con fantasmas. Pero no es justo, tengo 30 años y es mi mayor miedo. God rest my soul, I miss who I used to be. The tomb won't close, Stained glass windows in my mind. I regret you all the time...

lunes

 Estaba habituada a tu nombre. Lo decía mucho, incluso corregía a los que lo decían mal. Pero escucho tu nombre en otros labios. Y se rompió tanto que no pudo parar. 

domingo

You weren’t mine to lose

 Es curioso como la gente piensa que estoy loca. La verdad es que en ocasiones hasta yo he llegado a pensarlo. Luego me di cuenta de que simplemente soy demasiado observadora. Demasiado emocional también, pero eso me hace ver mucho más que los demás. Lo que no soporto es que piensen que soy estúpida. Cómo puedes pensar la persona que más siente, que tiene los sentidos puestos en todo lo que le rodea cada segundo ¿no se daría cuenta de esto?

Todo empezó cuando me dijiste que me querías. Tardaste mucho en hacerlo según mi parecer, tenías miedo al compromiso, como la mayoría de la sociedad, confundiéndote una vez más con Que el mayor compromiso que uno debe hacer es consigo mismo. Le dijiste a todas y a todos que yo era el amor de tu vida. Pero yo vi Como ese amor se apagaba poco a poco, Como un día todo te parecía negro y al día siguiente todo parecía ser blanco. También te recuerdo a escondidas enviando mensajes, o ocultándome tu pantalla. No fue ninguna casualidad que después descubriera Que hablabas con muchas personas a la vez. Y que les prometías el cielo de la misma manera que A mí, Aunque solo fuera a cambio de sexo.¿ Crees que no descubrí ninguna de esas conversaciones? Crees que no sabía lo que hacías? Lo único que sé es que París me recordó las veces que me engañaste. Cuando estuve en Lisboa, lo reafirmé. Disfrutaste muchas veces de esa libertad que pensabas que te había quitado. Aunque siempre he sido fiel a pensar que no hay mayor libertad que elegir a la persona a la que quieres tener al lado. Que dura la fidelidad, verdad? Que duro es hablar de valores. Y cuando pensé que nunca más volvería a sentir, Volví a abrirme a una persona. Pero yo ya lo sabía todo. Y no es que estuviese loca, es que la vida me había hecho más inteligente. No sé cómo lo hago, que siempre soy la persona Que ha pasado por la vida de los demás, pero nadie Decide quedarse. Pensar que esa noche te enseñe mi película favorita. En cambio, tú Sonreías pensando en otra persona. Después me prometiste que no había otra persona. Y en cambio, Por mí nunca hubieses cruzado el charco. Es cuestión de perspectiva. Como bien decía mi canción favorita, la que te enseñé una y mil veces, Es cuestión de confianza. Pero al igual que dijo Taylor Swift, Nunca fuiste mío para perderte. Y al igual que mi nombre Fue escrito en papel, hay otros que fueron escritos en piedra.

sábado

I love you it’s ruining my life

 Si te digo la verdad, llevo tiempo con el piloto automático. No tengo muy claro cuál es la dirección que estoy tomando pero cada día estoy más orgullosa del camino que poco a poco voy trazando. No me puedo creer que a día de hoy dentro de un mes este mirando otro cielo. Los mismos edificios de Madrid con los que antes soñaba, imaginas tener una casa en el centro, decía. Ya no puedo soñar con ello. Creo que nunca será posible. Pero me hace muy feliz pensar otras posibilidades en este mundo. Posibilidades tan grandes que ni siquiera puedo pensar en ellas, solo con conseguir aquello que siempre he deseado: felicidad. La tranquilidad de ver el mar, la tranquilidad de estar yo conmigo misma y pensar que no me hace falta nada más. Tengo miedo, eso no cabe duda. Pero qué bonito es este miedo. Llevo meses pensando en lo rota que estoy, en como día a día sigo recogiendo los pedazos que todavía no recompuse. Yo que creí firmemente en el amor, hoy en día no creo en él. No de la manera que yo pensaba. Existen otros tipos de amores, por supuesto. Principalmente el de mis amigos, que son los que me hacen realmente feliz y los que me apoyan en todas mis decisiones. Pero ya no creo en el amor romántico como creía antes, no creo en las sonrisas que te vendrán a buscar a un aeropuerto y que se ilusionaran por tu llegada. No recuerdo la última vez que sentí mi corazón latir con fuerza, nerviosa de volver a ver a alguien. A veces lloro muy fuerte, me abrazo a mí misma porque sé que es la única compañía que siempre tendré y pienso que fue muy fácil vencer. Pero a diferencia de antes ya no tengo miedo. No tengo miedo a volver a caer, no tengo miedo volver a ilusionarme. Porque sé que no sucederá en mucho tiempo. Pero qué bonito es volver a nacer, aunque sea con las alas rotas.

viernes

Son de amores

 Se me había olvidado que por las noches leer me sobreexcita hasta el punto de que me cuesta dormir. También me hace pensar en todo aquello lo que he vivido como si fuera una gran novela, como las películas mentales que me monto a diario en mi cabeza. Leyendo los siete maridos de Evelyn Hugo llevo días pensando en quien fueron un gran amor para mí. Cuando era más joven solía decir que me enamoraba de las personas, de su personalidad, de su alma. Era capaz de perjurar que me había enamorado en innumerables ocasiones. Y quizá era verdad. Pero si tengo que hablar de las personas de mi vida, diría que son dos. Actualmente solo he tenido dos grandes amores y que diferentes fueron. El primero he de decir que siempre lo recordaré con mucho rencor. Algunos dicen que nunca lo he perdonado. A decir la verdad no pienso que tenga que perdonarlo. No creo que tenga que perdonar a la persona con la que pase mis 20 y decidió destruir todos mis valores y los pilares que había construido. Empezando por la confianza, la cual para mí siempre ha sido lo más importante, pero con el tiempo me di cuenta de que a pesar de que pensaba que nuestra relación era increíble, nunca hubo comprensión. Ni él quiso comprenderme ni yo  quise hacerlo. Se habla mucho de que las personas tienen que escucharse entre ellas pero se habla poco del lo importante que es la comprensión. Sé que lo amaba, porque por amor haces muchas estupideces. Como romper tus principios, por ejemplo, aguantar cosas que nunca pensaste que podrías tolerar. Y ahí estaba yo con el corazón roto, sabiendo que la única persona a la que había amado de verdad, no solo me había sido infiel, sino que me vino con la excusa vagal de que era la mujer de su vida y que nos íbamos a casar. Esto me hizo pensar en lo poco que me conoce la gente. También me lo hizo saber mi segundo amor. Me da la sensación de que la gente no comprende que no puede poner en tu boca palabras que nunca has dicho. “ Es que tú lo que quería era una familia, un matrimonio y unos hijos “. Jamás escucharás estas palabras salir de mi boca y cuántas veces han pensado que es lo que quiero. “ No sé lo que quiero, en su momento quise formar una familia, ahora no lo tengo tan claro“. Creo que las personas están equivocadas con el concepto fluir. Todos creen que fluyen porque no le dan valor a las relaciones que tienen. Fluimos por no ponerle un nombre a la relación o evitar ponérselo. Fluir es que cuando las chispas surgen con una persona, te dejes llevar y luches por ello porque te recuerdan que estás vivo. Tienes que recordar esa sensación, esa emoción, y aferrarte a ella hasta que muera. Entonces serás consciente de que has hecho todo lo posible y has amado con todas tus fuerzas. Pero que ese amor fue de verdad. Soy una persona que sobre piensa mucho pero tiene muy claras sus emociones y sentimientos. Y lucharé por ellos siempre que haga falta. Pero a pesar de que sobre piense mucho, cuando amamos a alguien de verdad no me planteo ni siquiera cuál es el futuro que quiero con ellos. No me importa el futuro mientras estemos juntos. Una vez dije que mi mayor sueño era envejecer al lado de alguien y poder ver todos los atardeceres del mundo. Nadie me escucha. Nadie se interesó lo suficiente por saber qué es lo que quería, simplemente asumía que yo quería lo que todo el mundo quería. O lo que hasta ahora estaba bien visto. Ni siquiera sé si quiero ser madre, ni siquiera sé si quiero formar una familia porque la familia la tengo ya con los amigos que he ido creando a lo largo del tiempo. Yo solo quería despertarme todas las mañanas apoyada en el pecho de alguien que sintiera que me amaba de verdad. Creo que las personas son incapaces de escuchar a los demás y piensan en su propio miedo.


Y el miedo de verdad que nos come. Con lo bonito que es amar sin límites, de manera pasional, de manera que te consuma. Así fue mi segundo amor, o esa es la sensación que me dió. Porque con el tiempo llegué a pensar que estaba equivocada, que de tantas veces que me dijo que idealice nuestra relación, pensé que a lo mejor me lo habría inventado todo. Pero yo sé que no estoy loca y sé de sobra lo que sentí y la persona que conocí en su momento. También recuerdo todos los momentos que pasamos juntos como si fuera una película. Y también admitiré que en mis momentos más tristes mis retinas me alimentan con ellos. Fue un amor espontáneo, para mí bastante sincero, en el que sentí que podía ser yo misma sin que nadie me juzgara. Admito que en ocasiones tuve miedo por no saber cómo reaccionar. Pero como dijo Billy Joel es una cuestión de confianza. Y lo que me arrebató mi primer amor me lo dió mi segundo. Y no me arrepiento de ninguna de mis historias, aunque mi corazón siga hecho pedazos. Es complicado hacer como si nada cuando tienes el corazón roto. Eventualmente en algún momento acabará sanando pero hasta entonces me está costando. Y sé que no quiero amar como ame a  mi primer amor, pero también sé que no habrá un amor como el que tuve con el segundo. Seguramente, aunque el tiempo pase siempre recordare este segundo como una de las cosas más bonitas que han ocurrido en mi vida. Así que puedo concluir que aunque estas cosas me duelan, que aunque llore solo de pensar en su sonrisa, que el contacto cero a mí nunca me hizo nada, no cambiaría absolutamente nada. Porque de verdad fui feliz. Y ese será el amor que para mí vale la pena.

miércoles

 Son días en los que tengo mucha ansiedad. Sé que me repito y que poco a poco deja de ser tan creíble. Pero hay días en los que todo se me hace bola. Hay momentos en los que creo que no puedo respirar, me falta el aire, momentos en los que a la primera de cambio mis emociones están a flor de pie. Y estallan. Y pienso en su ausencia, en lo mucho que daría por volver a escribirle, escuchar su voz. Un abrazo. Con la piel salada. Que me dijese las cosas como son, sincero como siempre ha sido, duro. Sin rodeos. Pero quizás debo asimilar que no es la misma persona de la que me enamoré. Esa persona optimista que creía en que todo era posible. La que apostó por mí. ¿Volvería a hacerlo? Yo le quería en serio, no voy a mentir, me costó muchísimo acostumbrarme a estar sin él, pero me dolía... No tiene ni idea de cuanto amor me costó dejarle ir. Y claro que me voy a acordar de él, si le di hasta lo que no tenía, pero él no lo vio. Le ganó el dolor, le ganaron las heridas que le abrieron antes de que llegara yo. Yo juro que quería cerrarlas pero no quiso. Siempre habrá una canción, un perfume, un lugar que me haga pensar en él, pero ya no le espero, ya no puedo esperarle, porque me dolió, aunque tengo que reconocer que fue un dolor tan bonito que no puedo odiar. Porque odiar es para la gente débil y yo con él me sentí fuerte. Me queda agradecerle la lección que me enseñó, me queda agradecerle que llegó y aunque se fue, el tiempo que estuvo conmigo fui feliz, muy feliz, tanto que ni él lo entendía... Pero repito, no tenía ni idea de cuanto amor me costó dejarle ir. Pero la vida sigue y pasó de ser mi "para siempre" a un "lástima, te quería en serio". Y le dejes lo mejor porqué Jamás quisiera que sintiese lo que sentí yo.

jueves

Un tren en marcha

 Ayer vi la película "Cualquiera menos tú". Tenía muchas ganas de verla porque me dijeron que era una película optimista, tierna y con su toque de humor. Razón no le hizo falta. Salí con una sonrisa en la cara, con algún que otro suspiro. Y es que la verdad, el amor como lo pintan, es difícil de encontrar. El amor ingenuo, la conexión de dos desconocidos que se vuelven locos las primeras horas de cruzarse. Arriesgarlo todo, hacer ese acto de locura que te demuestre que vale la pena. Existe, lo sé. Pero creo qué es difícil de encontrarlo. Escasea en un mundo donde a medida que pasa el tiempo, estamos menos comprometidos incluso con nosotros mismos. Donde la vida qué más importa es la que vivimos a través de la pantalla y no a través de nuestros ojos. Un mundo donde las personas no indagan en sus emociones y sentimientos porque creen que la vida es más sencilla así. Porque es mejor pararse y que la vida pase, dejar que nos sorprenda a buscar un motivo por el qué vivir. Creo en el amor y qué hay personas que se vuelvan locas por experimentarlo. Al menos yo lo hago. No sé si sería capaz de saltar de un tren en marcha, pero seguramente no dejaría marchar al tren. Y arriesgaría un poco, solo por sentir. Porque prefiero un minuto de puro éxtasis a una vida sin la electricidad que recorre tu cuerpo cuando cruzas una mirada, cuando entrelazas las manos. Cuando hay contacto y escuchas un corazón palpitar. Soy fiel creyente de que hay coas en la vida por las que vale la pena arriesgar. 

domingo

Hablemos de lo emocional

 Mires donde mires hay algo bonito. Solo es cuestión de buscarlo. Quizás el reto más grande que pueda existir es buscarlo en un vagón de metro lleno a hora punta en pleno centro de Madrid. Ahí donde todo el mundo tiene prisa, piensa en uno mismo y en poder llegar. Incluso ahí te invito a que busques algo bonito. Te juro que puedes encontrarlo. Y cuando seas capaz de hacerlo, te prometo que tus días cambiarán. Tu mirada cambia, tu expresión cambia. Y aquellos que estén presentes lo notará. Disfruto con las conversaciones junto a los extraños, con las conexiones inminentes que duran solo un rato. Después se van y solo dejan un recuerdo cálido que dura todo el día. Quiero ser capaz de abrazar estas emociones y permitir que me guíen en mi día a día. Que prolonguen mis telómeros y me hagan sentir siempre agradecida. 


Las palabras son un gran don de la comunicación ¿te atreverías a decir qué es el único? A veces me abruma un sentimiento de incertidumbre, no lo puedo negar. Me encanta hablar, podría estar horas expresando lo que pienso, cómo me siento. El otro día tuve un momento precioso hablando con dos grandes amigos. Entonces, uno pregunto "¿vosotras siempre tenéis estas conversaciones tan profundas cuando os juntáis?". Nos reímos. La respuesta fue unísona: Sí. 


Y yo me pregunto ¿Qué sería de nuestra vida sin los sentimientos? ¿Qué sería nosotros si no podemos expresarlos? Y ahí viene mi miedo. ¿Y si alguna vez no consigo comunicar lo que pienso? Todo aquello que siento.  No lo voy a negar, tengo una herida en el corazón. Es pequeña, pero es de aquellas que cuando piensas en ella escuece y te lloran los ojos. Me considero una persona muy fuerte, emocional, sentimental, empática e inteligente ¿por qué este año me he sentido tan estúpida? Porque lo soy cuando sé usar las palabras y cuando realmente he querido hacerlo, no he sabido como. Lo siento, me siento estúpida en un idioma qué no es el mío. Y mira que lo he intentado. Siento que sólo soy capaz de comunicarme con el lenguaje internacional de las miradas, las sonrisas y las lágrimas. Pero ojalá algún día. Ojalá algún día esta herida sane y deje de escocer. Ojalá un día sea capaz de demostrar lo inteligente que soy en un idioma que no es el mío. Y ojalá puedan verlo y estén preparados para entenderlo.


Dedicado al chico del vagón que vio mi alma rota, inundada en lágrimas y sin palabras, me sanó un poco el corazón.


jueves

PAS

Un día escuché el podcast de una de mis psicólogas favoritas, hablando de las personas PAS. También llamadas personas altamente sensibles. No sabía que alguien podría describirme así de bien y saber que hay más personas así en el mundo. Hoy he visto el dolor en los ojos de un amigo, he visto su sufrimiento y el ruido en su mirada abastecido por un montón de pensamientos y emociones que ni él mismo era capaz de expresar. Pero yo lo sentía como si fuera mi propio dolor. Quizás porque ya lo he vivido, quizás porque estoy en ese proceso, Pero es increíble como duele. La vida parece tópico, pero son trenes, trenes que pasan una vez y que cuando te quieras dar cuenta ya lo has perdido. Te aferras a la idea de que quizás pueda volver a pasar otro en la misma dirección pero normalmente sigues esperando una estación y no vuelve. En ese momento esperas en la estación hasta que tu cuerpo no puede más, hay personas que deciden cruzar el andén arriesgando. Y pese a todo y hay personas que simplemente deciden tomar un tren en otra dirección. Quizás ambos estamos esperando en una estación a un tren que nunca llegará. También es posible que seamos unos románticos y pensemos que la vida está llena de oportunidades. Pero por desgracia, esas oportunidades no nos llegan. Porque da igual cuánto quieras con el corazón, como de puros sean tus sentimientos, que a veces no es el lugar, no es la persona, no es el momento. Y quizás eso es lo que más duele, aceptarlo y cargar con ese dolor hasta que un día simplemente no pesa . Está bien sentirlo, está bien vivirlo. Pero siempre quedará ese porqué y esa sensación de que siempre habrá un vacío en tu corazón. Nosotros que priorizamos las emociones antes que lo material, que priorizamos los sentimientos y luchamos por ellos como si fuéramos el único soldado en una batalla que sabemos que no podemos ganar . Ojalá ganes amigo. Ojalá el mundo pueda ver lo maravilloso que eres. Yo a estás alturas quiero creer que me he rendido. Y ese es el dolor con el que ahora vivo. 

martes

Quizás parar

 Dejar de luchar. De sentir. Dejar de llevarse por las emociones. Dejar de sufrir. Que todas las noches me acuesto llorando. Dejarte ir 

miércoles

Como respirar

 Aún no me acostumbro a no poder contarte aquello que me da felicidad, sin ser consciente que eso eras tú. Felicidad 

lunes

  Me da la sensación de que voy a estar escribiéndote todos los días simplemente para pensar que lo hago de verdad. Que estás a través de la pantalla y que puedas escucharme. Como si pudiese contarte mi vida y rieses mientras me vacilas.  Y eso me saca de quicio por qué no sabes que en realidad me encanta. Me siento todos los días a solas en mi habitación y no puedo dejar de pensar en todas tus palabras, como duelen, todo lo que dijiste. Incluso pienso en todas las cosas que creo que nunca dirás. Me quedo con la duda de saber que algún día volverás, si tendrás intención de hacerlo.  Has dejado muy vacío mi corazón, cuando pienso que ya  estoy recompuesta vuelvo a romper a llorar. Y lloro durante mucho tiempo, parece que nunca va a sanar.  Me acuerdo de ti todo el tiempo, hoy me ha dolido mucho coger un libro italiano y escuchar tu maravillosa lengua salir de mis labios. Quería decirte que hoy he hecho una spesa inteligente y he empezado a contar los nutrientes.  Como aprendí de ti, aunque nunca te diste cuenta. Enriqueciste mi vida en tantos aspectos que ahora mismo formas parte de ellos. Y solo me queda eso. Ojalá pudieras leer todo esto. Ojalá no te desvanecieras como lo estoy haciendo.

El dolor

 Últimamente escucho mucho la frase que dice abraza tu dolor. Rodeo mi cuerpo, especialmente mis piernas con un abrazo que nunca es suficiente porque me haces sentir pequeña. Me hace sentir que no se acabado, y que tampoco lo hará. Pero a veces pienso en el dolor y no pienso en el mío propio. Pienso en cómo sería de maravillosa la vida si pudiésemos darle la mano a alguien y llevarnos su dolor. Hacerlo tuyo. Es algo que siempre querido en mi trabajo, es algo que siempre querido con los que me rodean. Y tu dolor es tan fuerte que a veces me gustaría cogerlo y apagarlo simplemente haciéndote saber que estoy ahí, a tu lado, para ayudarte en el proceso, para que el peso sea menos. Pero no estoy ahí y tampoco me dejas hacerlo. No puedo cogerlo. Porque quieres hacerlo tuyo, y no entiendes que cuando uno quiere a alguien lo hacen en los buenos momentos y los malos. Para que haya momentos felices tiene que haber tristes. Y yo quería pertenecer a ellos. Quizás porque mi faceta de enfermera me lo dice, quizás porque soy cáncer y soy lo más emocional de la astrología. Quizás porque soy una persona PAS y siento demasiado. Pero me gusta ser así. Y me gustaría saber todo lo que podría haber hecho para hacerte feliz. En cambio estoy aquí gritando de dolor, sola sin nadie a quien acudir.. por qué no pretendo que lo entiendan ni quiero que lo hagan. Es mío y se quedará conmigo. Supongo que tengo que seguir, y volveré a resurgir. Pero no será lo mismo. 

viernes

Como el agua

 Siempre he creído en el poder de la naturaleza. Me he sentido siempre muy conectada, a niveles que creo que a veces no me lo merezco. Siento que es un gran poder estar conectado con el mundo. El último día que lloré vi un atardecer precioso, ese día pensé que había esperanza de que las cosas pudieran mejorar. Al día siguiente me desperté con la intención de volver a ver el último amanecer, ese que vi a través de tus ojos. Pero la naturaleza fue sabia y nubló el cielo de tal forma que no pude volver a ver el amanecer. No vi el sol reflejado en el mar. La última vez que lo vi fue junto a ti. Y ese es el recuerdo que se quedará en mi retina. Por eso agradezco al cielo y a la naturaleza, por darme la oportunidad de saber que hay cosas que simplemente tiene que ser así. El cielo se nubló. Porque quizás sabia que era la última vez que estaré ahí. Y he vuelto a Madrid y no para de llover. Llora por las noches cuando más sola me siento, cuando más te echo de menos. Y tengo ganas de coger el teléfono y escribirte y decirte cuánto te quiero. Simplemente sé que no puedo. Me despierto en mitad de la noche con los truenos y los relámpagos, y nunca pensé que podría pasar, pero por un momento pensé que estaba a tu lado, en tu casa, con el olor de tu sábanas. Pero no era así, tú estabas lejos y ya te habías olvidado de mí. Es que no lo sé, no sé cuánto durará, pero es que no dejó de sufrir. He vuelto a casa llorando, con ausencia de ti, y me he mojado bajo la lluvia y pensaba que eso era vivir. Pero no era más que mi cuerpo mimetizado con el agua fluir, dejando que estos sentimientos salgan, es que no puedo dejar de pensar en ti.