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martes, 10 de febrero de 2015

Mind The Gap

Habla de sutileza, del arte como si fuera algo transparente, algo que cualquiera podría atravesar. Se emociona como los niños, inquieto, incapaz de mantener sus ojos quietos en un solo lugar. Lo ve todo y a la vez no ve nada, es como el ciego que una vez puedo ver. Y corre, de un lado a otro, a veces incluso salta, levanta la voz, grita, alardea, sueña...  Me estresa. Me hace reír. Quiere ser el mejor, quiere ser recordado. Es inteligente como el diablo, demasiado rebuscado, demasiado encantador. Smart is the new sexy.

sábado, 7 de febrero de 2015

Fenómenos

Dicen que las tormentas son el fenómeno natural más perfecto que existe. El equilibrio de la destrucción y amar de nuevo la vida. Vivir, morir, resucitar. Hay personas que llegan a tu vida como si se tratara de una tormenta. Te  hacen durar, pensar, te hacen reír, llorar.  Aparecen de la nada para romperte los esquemas. Y ahí está el.  Apareció quitandome las horas del día para después abastecer la noche. Dejándome la conciencia intranquila después de cada reproche. Y reía,  claro que reía. Porque irte a la cama con una sonrisa es un privilegio. Después llego el miedo, como de costumbre, para quedarse. Se quedó, para siempre. Pero el me escuchó, me hablo. Y después de hace mucho tiempo, de perder la ilusión y las ganas de sonreír,  vino para crear mis mejores recuerdos.  No se como agradecerselo,  no se si lo haré. Pero ojalá no cese este momento y me devuelva las ganas de vivir. Dicen que un cuerdo necesita de un loco. Y un loco necesita de un cuerdo. Pero ¿que pasa cuando se juntan dos locos que viven de los sueños?

jueves, 5 de febrero de 2015

Sure














Mi padre suele preguntarle al gato por que sonríe de esa forma tan estúpida.  Es ridículo por que los gatos no sonríen.  Pero si se le forma una línea curva en la mandíbula cuando es "feliz".  Creo que viene de familia,  al menos de la misma manada ya que yo también tengo una forma estúpida de sonreír. Forzando las comisuras, negándome a que se forman esos ridículos hoyos en mis mejillas.  Pero algunos, más que otros, echaban de menos mi estúpida forma de sonreír.