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domingo, 25 de agosto de 2013

I'm Happy

Escuché la canción perfecta de mi, para ti. Soy reacia a hacer esto, por lo menos contigo pero estoy entendiendo... Que por mucho que lo intente, no te conozco y posiblemente no te conoceré. Pero conozco como me siento a tu lado. La primera vez que vi tu rostro pensé que el sol atardeció en tus ojos y la luna y las estrellas fueron los regalos que tu diste a la oscuridad. La primera vez que besé tu boca sentí la tierra temblando en mi mano al igual que el temblor del corazón de un pájaro cautivo. La primera vez que dormí contigo sentí tan cerca tu corazón del mio que sabía que nuestra alegría llenaría la tierra y duraría hasta el fin de los tiempos. La primera vez que vi tu rostro, no imaginé que te convertirías en todo para mí. Cada vez que veo tu rostro, me da un vuelco el corazón. Todavía. Todavía me arreglo para cinco minutos, para que me llames bonita. Aún tiemblo cuando me rozas, como si fuera la primera vez. Y sigo aguantándome las lágrimas cuando te veo dormir a mi lado.
Benditos los momentos que saben a felicidad. Por fin rodeé tu cuello, te echaba tanto de menos. Mis piernas abrazaban tus caderas tratando de quitarte la respiración. Y tu sonrisa... Me demuestras que la distancia nunca fue un problema para nuestra amistad. Mira que estaba deseando verte para... volver a hablar con alguien. He estado muy callada estos meses. Mejor, quería pensar yo. Pero contigo, todo es diferente, no solo me escuchas o me apoyas. Me haces sentir que puedo aspirar a más. Me das fuerza, le das fuerzas a este estúpido Pokemon que según tu está en continua Digievolución. Y en ese momento, pienso que no soy débil, se me olvida que estoy sufriendo a pesar de que me digas la verdad y descubra las mentiras que seguí creyendo. Crees en mi, como yo creo en ti. Y me haces sentirme orgullosa de quién soy.

Debería estar destrozada, o eso es lo que mi instinto me responde. Pero estoy más idiota que nunca, siento que he perdido una familia pero... la familia no miente. No fue real. He ganado otra familia, una familia más peculiar... Grande. Me asusté de verme rodeada de tantos de ellos. Me sentí segura sabiendo que estaba compartiendo su mundo. Me sentía segura junto a él. A veces pienso en que es ridículo que tenga que pasar unas horas a su lado para recibir un chute de autoestima. Pero se va acumulando, poco a poco empiezo a apreciar que se siente orgulloso de como soy. Y hasta los detalles más tontos, de esos que me avergüenzo, es capaz de recordarmelos y hacerme sonreír.

No pienso en el tiempo. Pienso en vivirlo con él.

lunes, 19 de agosto de 2013

Madrid nunca ha sido tan eterno como hoy. He pensado que caminar por estas calles es más satisfactorio cuando lo haces con alguien que escuche tus hazañas y conozca la historia, asombrado. Tiene otro tipo de asombro, lo siente de otro modo. Y hasta unos cuantos kilómetros no lo he querido aceptar. Sonríe continuamente como si nada fuese a detenerle. Me sorprende, como nunca. Hace cosas con las que siempre soñé. Me sorprende encontrarme reacia frente a que quiera hacerme bailar cerca de la Plaza Mayor. Siempre lo había soñado. Me siento débil cuando camina abrazandome por la espalda, me tenso cuando pasa su brazo por encima de mi hombro y me abraza. No quiero que vea que soy débil a sus ojos. Y si, es verdad, me enfado por tonterías pero es que me duele pensar que ha podido imaginarse con otra. O que algún día yo no de más de mi y eso le aburra. O que tanta paranoia acaben consumiendole obligándole a ceder. Me jode por qué, hablando rápido y mal, sabe que mojo las bragas sólo con tocarme. Hasta donde hemos llegado, que ha llegado a ser...

viernes, 16 de agosto de 2013

No pido que lo entiendas, a veces no lo hago ni yo. Paso demasiado tiempo fuera, quizás, no. Me siento con una doble vida, paso desde que duermo, despierto, hasta las ocho de la tarde, estudiando para después, encontrarme con él, con su familia y pasarlo bien. Desayuno y como en mi casa, ceno siempre con los suyos. Lo aburrido pasa en mi casa, lo divertido ahí con los pequeños. Hoy a pasado algo mágico, algo raro. Pensé que podría estar mirándole durante horas, que el tiempo se pararía y Dios... dormir con él a mi lado. Hoy al pasar por su salón recordé la primera vez que lo hicimos, ahí en el sofá. Hoy cenando me acordé de la primera vez que pisé y me bañé en esa casa, a las cinco de la mañana. Hoy me recordaste la primera vez, ahí aparcado, un poco más atrás, la primera vez que nos besamos, cuando nos condenamos. Me río cuando tu padre pregunta si los míos lo saben, ya sabes.... Lo nuestro. Esto sin nombre que así está perfecto

lunes, 12 de agosto de 2013

La manera más exacta de explicar esta felicidad es que la vivierais por vuestra cuenta. Cuando estoy con él todo es perfecto. Los minutos luchando el uno contra el otro, las horas familiares, esos momentos tan especiales... Le envidio, de verdad, a veces desearía que me adoptaran para vivir a diario esta sensación. "Me mal acostumbras" le digo yo, "es para retenerte" contesta él, con su maldita sonrisa. Me siento orgullosa de mi familia, aunque a veces pierda el control. Solo que son autoritarios, lo sé, es lo que hay, no hay dos familias iguales. Podrías entenderlo y saber que no exagero si vivieras en mi piel. Pero prefiero que no lo hagas, quiero que sigas siendo mi bote salvavidas, esa droga que al colocarme me hace sentirme más alto que el Empire State. Dios... no te vayas nunca, por favor.

domingo, 11 de agosto de 2013

You want a love that consumes you...

Tengo varias cosas sobre las que escribir. No las voy a enumerar porque obviamente, acabaré desvariando. Especialmente hoy me siento vulnerable. Dime lo que sea y conseguirás hacerme daño. Aunque seguramente luego me acabe resbalando. Lo sé porque me es indiferente vuestra actitud pero, realmente, no entiendo por qué hay que ser cruel. Escribo miles de palabras y justo vais a las que se pueden malinterpretar. Siempre les he dicho a mis conocidos que si leen mi blog, antes de sacar conclusiones, pregunten. Al margen de eso, no entiendo por qué hacéis eso. Quizás en ocasiones, de manera consciente o inconsciente, me da igual, voy sembrando dolor. Él mismo por primera vez me llamó "Rompecorazones". Trato de esquivarlo, pero puedo controlar mis actos, no mis impulsos, ni los vuestros. Lo que no entiendo es, a qué venís aquí a malmeter cuando las cosas están sufcientemente mal conmigo. Pero bueno, la vida nos dio libre albedrío así que respeto hasta cierto punti vuestro comportamiento. Sorprendentemente, todo tiene sus consecuencias. Vuestros actos ya me han afectado. Ahora vais a recibir lo vuestro. Cierto es, que desde ayer a hoy, las cosas han cambiado, un poco más directo de lo que hubiese preferido.

No puedo verle igual.No a cómo lo hacía antes. No sabiendo lo que hay. Ahora, más que nunca necesito su contacto, acariciar su piel. Ahora, más que nunca, me tiemblan hasta las pestañas cuando le tengo cerca. Tanto que me entran ganas de llorar, sin saber porqué, así que aparto mi mirada, rogando que suelte mis manos y que no pueda notar su respiración. Por qué ahora siento que soy débil a sus ojos y, acabará sabiendo que puede matarme con solo rozarme. Al igual que el solo aprendió que desaparecen mis miedos al tenerle a dos centímetros de mi cuerpo para centrarme en un solo deseo: el querer beber de ese beso. Ahora más que nunca sé que quiero que se quede, para "siempre" es una palabra muy grande, pero sí hasta que nuestra felicidad se agote. Podría estar molestándole hasta el fin de mis días o estar acurrucada en su pecho hasta que deje de respirar. En eso consiste la comodidad. Cada día que pasa, aumentan los detalles y hay tantas cosas de las que querría hablar. Me quedo con que no leerá esto. De todo lo que he escrito habéis ido a mostrarle lo peor. Os lo agradezco. Por varios motivos que quedan por concretar.

Y las gracias, debería dárselas a aquella persona que, a pesar de la distancia, sigue manteniendo la fe en mí. Que sabe que mis actos, a pesar de estar mal calculados, son los acertados. Y que si hablo, lo cuento, es que de verdad lo siento. Te quiero.
Definitivamente, debería tener una conversación conmigo misma. No hablar de ello puede que me esté matando. Y lo peor de ello, puede que me esté confundiendo

sábado, 10 de agosto de 2013

En tiempos de crisis

En tiempos de crisis dicen que hay que reaccionar. ¿Y cómo se reacciona ante una crisis emocional? Sé que no soy perfecta, la cago muchas veces y hago cosas que no entiendo ni yo. Sobretodo con los hombres. Podría decir que me encantan, pero no es así, aunque mis actos siempre muestren lo contrario, hubiese preferido pasar mi vida huyendo de ellos. Haciendo un recopilatorio de todos aquellos que me "han tenido entre sus brazos" he llegado a la conclusión de que actúo como actúo por no hacer daño. No cielo, no es como tú o mi mamá decís, de que a la mínima que uno me silbe salgo corriendo hacia él. No os confundáis. Sé que podría tener a cualquiera si me lo propusiera, no es que me considere una diva, pero siempre que se me ha metido uno entre ceja y ceja a acabado siendo "mío". Y lo reconozco, ha habido más de un capricho. Recuerdo un caso, un gran amigo del que, por desgracia desde que se echo novia, no he vuelto a saber de él, en el que me porté muy mal. No sentía gran cosa hacia él, a él le pasaba al contrario, siempre obsesionado conmigo, hacía lo posible por acercarse a mí. Y fui suya Dios sabe por qué. Pero jugué, me divertí viendo como perdía las ganas conmigo y cómo, a pesar de los años, aún seguía. Posiblemente hubiese querido más de él, pero no me porté como es debido y me comporté como una niñata celosa cuando le perdí. Lo reconozco, a veces le recuerdo y pienso, "Dios...". Salí con otros por ayudarles a olvidar viejos amores, no llegué a comprometerme con otros por buscar únicamente sexo, de los pocos que me obsesioné acabaron desapareciendo por sus propias paranoias mentales o porque yo jugué mal mis cartas. Una pena, de verdad. Algunos me sedujeron con dinero, lujos y colgantes bonitos. No me siento orgullosa de ello, todo he de admitirlo. ¿A dónde quiero llegar con todo esto? Sí, soy una zorra, una zorra con clase diría yo. Pero no nos confundamos, ni perra, ni puta. Las zorras seducen y se acuestan con quien quieren en el sentido literal, yo mayoritariamente comparto buenos momentos con demasiados hombres. Y lo vuelvo a decir, no me siento orgullosa de ello. Sé que más de uno besaría mis pies y otros cientos querrían únicamente mover mi culo. Es lo que hay. He padecido mal de amores y me he levantado a la semana. Me preocupa eso, ¿Hasta que punto quiero a la gente? ¿Qué fin tienen todas estas relaciones?

Ahora, por suerte o por desgracia, he aprendido a callar, a vivir mis sentimientos como lo que deberían ser, privados. En realidad, no hablo con nadie de lo que me está pasando, ni siquiera con él. A veces no entiendo de que va esto, ¿qué somos? ¿Dos idiotas que lo pasan bien? ¿Es esto algo serio? ¿Un juego? ¿De verdad nos queremos? Ni idea. Aunque sé que me encanta verle dormir con él miedo de que abra los ojos y me pille observándole. Me encanta peinar su pelo, no tiene sentido, pero me encanta. Lo raro es que a veces desearía cruzarle la cara, con la mano abierta, con todas mis fuerzas. Otras simplemente clavar le las pocas uñas que tengo y desgarrar le la piel. Sí, ójala. Pero todas estas palabras, estos hechos pierden el sentido por una única razón. Por que cuando me mira, y nos quedamos ambos a dos centímetros el uno del otro, todo mi mundo cambia y mis preocupaciones, las opiniones, padres, hermanos, amigos, enemigos, sueños, incluso mi respiración, desaparecen.

viernes, 9 de agosto de 2013

Quizás es que me estoy volviendo gilipollas, no lo sé, pero últimamente hago demasiadas cosas que se escapan de mi alcance. Estoy canalizando rabia veinticuatro horas al día y sólo él me la quita. Lo pago con los cercanos pero a la vez creo que lo merecen. A veces te veo y me entran ganas de chillarte o simplemente darte un puñetazo. No, no es así, todos saben que lo que realmente espero de ti es un abrazo. Y siento que se cansa, me asusta y pretendo salir volando. Muchas horas hablando, miradas, siestas, abrazos, revolcones, revolcones hablando mirándonos para acabar dormidos abrazados. Eso. Tan loco, tan nuestro como la pesiente que se nos cruzó asombrándonos

martes, 6 de agosto de 2013

Se queja cuando digo que me vuelvo loca. Dice que si me rayo yo, se raya él. No estoy hablando de comerme la cabeza, amor, hablo de perder el control. Me hace gracia que no te duela la cara, o al menos la mitad de ella, causada por esa constante media sonrisa. Me vuelvo loca de verte y no hablemos de tocarte. Seguridad, me siento en casa cerca de los tuyos, me siento incómoda de pensar que quizás ellos no me vean así pero me encanta verles reír, me avergüenza hablar a ver si quedo mal. Y jugamos, siempre acabamos en el agua, como bien dices, acabaré teniendo mi propio estante con ropa, por si acaso. No voy a hablar de que está pasando, se que te acojonan esas pequeñas dudas que tengo, se llaman inseguridades, pero acabarás acostumbrándote. De verdad, no sé como hemos llegado a esto

domingo, 4 de agosto de 2013

viernes, 2 de agosto de 2013

Hace un mes, mi querida madre, antes de emprender un viaje, se sentó conmigo y me dijo:

-Siempre andas de aquí para acá, sé que buscas amor dónde quizás no lo halla. Vas a aprender de todo esto. Siempre lo haces. Pero ahora, sé que no quieres nada de nadie, ni de tus amigos, que solo quieres llorar, odiarle o soltar toda tu rabia. Lo que sea. Pero ese muro que estás creando se romperá, y pronto. ¿Sabes por qué? Porque ahora que quieres estar sola y dejar a un lado los sentimientos, vendrá un hombre que, aunque tu no quieras, te hará feliz. Espero encontrarme con buenas noticias cuando vuelva.
He escrito bastante sobre esto. He escrito sobre cuaderno, en páginas de incógnito en otro blog pero no me iba a quedar llena sin hacerlo aquí. Aunque una vez puestos, no sé que decir. Él sabe lo que hay, con eso me basta. No hay secretos, no hay muros, nada que pueda confundirnos. Paso a paso. Con miedo, a desgracia mía. ¿Inseguridad? Puede ser. Pregúntame lo qué sea y responderé. Pero no te acerques tanto, la incomodidad huele a pasos y a centímetros los nervios. Estoy perdida, quizás por que no entienda nada...

Y eso me hace sentirme en casa.