Pages - Menu

Popular Posts

martes, 29 de diciembre de 2015

Candles

Hay cierta magia en las velas. Me gusta meterme en la cama y ver cómo alumbran la habitación. Con ese color tan cálido del fuego, y su olor... Tengo la certeza de que las velas serían capa de amansar a cualquier bestia. Amo los olores ya que me guío por ellos para llegar hasta mis más profundos recuerdos. Como el olor a vino caliente, la humedad, tu piel. El mar. Podría mirar esa pequeña llama durante horas y sentir que estoy tranquila, que nada malo va a pasar. Me siento capaz de controlar mis emociones y dormir en paz. Y sonreír.  Si por mí fuera, todos mis recuerdos serían transformados en velas. Para así volver a renacer.


lunes, 28 de diciembre de 2015

Te diré lo que es felicidad

Felicidad es nada. Es andar con unos tacones con el único soporte de su brazo. Felicidad es ser madrileño y subir al centro en las épocas que está a rebosar. Y aún así perderte en un mar de gente con esas personas que te importan. Es tomar un vino mientras escuchas tocar un piano. Es bailar a las afueras de una fiesta sabiendo que segurmanete te vayas a caer. Cantar cuando no sabes, hablar como si solo fueseis dos y no existiera el mundo. Felicidad es llegar cansada de trabajar y que te abracen, y encuentres la cama preparada como a ti te gusta, con dos almohadas de más. Que se acuerden de esos detalles y amen tus manías con la misma intensidad que tú las odias. Felicidad es ver a la gente que quieres madurar pero manteniendo su esencia de niño. Es amar. Y como bien aprendí con los años: amar es romper con tus principios 

Forgive me

 Espero que puedas perdonarme. Porque pensé que unos zapatos incómodos eran suficientes para no hacerte correr. Pensé que cuando el celo que sujetaba las fotos no aguantara más, sería el momento. Tenía la certeza de que escribir sería tu solución. Pensé que querías evolucionar. Y a veces tengo la sensación que huías con razón, que lo que inventabas no eran excusas si no el miedo en su estado más puro el que se manifestaba. Imaginaba que te sentías mal siendo cobarde. Al parecer me equivoqué, no era más que la obra maestra de un ser que buscaba su propia protección. Frente a los horrores de la vida y el temor a los sentimientos. Aquel que temía que el tacto de una mano se volviera su mundo. Pero solo puedo pedir que me perdones, porque ya no se puede volver.

martes, 22 de diciembre de 2015

Wildest dreams

He said let's get out of this town, drive out of the city, away from the crowds. I thought heaven can't help me now, nothing lasts forever. I said "No one has to know what we do," His hands are in my hair, his clothes are in my room. And his voice is a familiar sound, nothing lasts forever. But this is getting good now. He's so tall, and handsome as hell. He's so bad but he does it so well. And when we've had our very last kiss my last request is: Say you'll remember me standing in a nice dress, staring at the sunset. Red lips and rosy cheeks... Say you'll see me again even if it's just in your wildest dreams. You see me in hindsight, tangled up with you all night Burnin' it down. Some day when you leave me I bet these memories follow you around.  Say you'll see me again even if it's just in your wildest dreams In your wildest dreams...



jueves, 17 de diciembre de 2015

Mi único amor

Dicen que las mujeres tenemos un único amor. Dicen que es el mejor, porque es una perfección entre el amor y el odio. Dicen también, que a lo largo de la vida queremos desprendernos de ese amor y buscamos lo mismo en otra persona. Y aunque no lo queramos, siempre acaba siendo así. Mi gran amor es fuerte, soñador y siempre sonriente. Es positivo y valiente. Le he visto llorar una vez en mi vida y creo que fue la primera vez que mi corazón se partió en dos. Me enseñó a ser quien soy, me inundo de cultura, de sueños. Me enseñó la buena música, a beber y disfrutar de los pequeños detalles. Siempre ha confiado en mí y me ha demostrado lo orgulloso que está de mis actos. Ha sufrido cada vez que me ha visto luchar en contra del mundo y me ha visto perder. Pero nunca se ha apartado de mi lado. Me enseñó que no hay nada malo en ser una valiente y perderlo todo a veces. Se le rompió el alma cada vez que buscaba el amor en los brazos de otros hombres para acabar otra vez en los suyos, llorando, en silencio. Pero siempre sabe cuáles son las palabras que necesito para volver a ponerme en pie. A veces nos enfadamos, nos gritamos. A pesar de nuestra relación es raro vernos darnos un abrazo. Ni darnos las gracias, no felicitarnos. Pero tenemos mil maneras de comunicarnos. Es mi padre, mi amigo, mi héroe, mi apoyo y el único hombre ir siempre tendrá mi corazón. 





miércoles, 16 de diciembre de 2015

Cold blood

Cinco de la mañana, suena el despertador. Parece que tan solo han pasado unas horas y llevo desde las Díez en un sueño profundo. Y me quiero quedar. Me quiero quedar porque siento que mis pies ya no quieren avanzar, porque no quiero ver los mismos rostros mustios de cada mañana en el autobús. Me quiero quedar porque no quiero caminar como un perro con el rabo entre las patas, ni quiero tener que esconderme simplemente para respirar. Me quiero quedar porque quiero acumular un poco de ese positivismo que mis amigos más cercanos dicen que poseo como si se tratara de un don. Que soy una persona que parece caminar en un mundo paralelo con césped recién cortado, mojado, lleno de flores y unicornios. Ahora mismo me da la sensación que de cualquiera de los presentes podría ser un dementor. Y nada ayuda. A veces un gracias, una mirada. Pero por el resto, está todo podrido si hablamos del alma.




miércoles, 2 de diciembre de 2015

A veces te echo de menos

A veces te echo de menos. Cuando caminabas por los muros como si fueras un equilibrista. Con esos andares tan risueños y con tanta confianza que sabías que no caerías. Te recuerdo con una sonrisa, por suerte eso no ha cambiado. Creo. Cantabas a pleno pulmón aún sabiendo que lo hacías mal. Te enamorabas de las almas, hasta las entrañas, te enamorabas de desconocidos solo por sus gestos. Tenías ganas de soñar y nada te parecía imposible. No soy capaz de entender cómo no se me pegaron tus maneras, solo conservo las manías. Solo heredé tus miedos, y aún los tengo. Tenías tantos pájaros en la cabeza que pensé que echarías a volar. Hablabas del amor como si fuera un arte y decías conocerlo de primera mano, que los artistas más carismáticos te habían enseñado. Robabas besos como robabas sonrisas, a diario. Porque decías que no hay mejor manera de vivir que hacer que el mundo se sienta amado. Cuando veías a los animales correr y a los pájaros cantar te emocionabas, siempre los señalabas. Tenías esa euforia al hablar que más de una vez me lleve un susto. Porque pensé que se me escapaba el corazón del pecho. Siempre veías la bondad. Me gustaba cuando sacabas el lado bueno de las cosas, incluidas las personas. Nunca perdiste la esperanza, ni siquiera en balas perdidas que se dedicaron a hacerte daño. Siempre tuve esa duda de cómo tú, a pesar de tantos años, tantas emociones y dolor seguías conservando tus recuerdos intactos. Me decías: prefiero recordar a las personas como aquellos junto a los que me sentí amando,con sus virtudes, sus buenas intenciones. Que para ti recaía un gesto bueno sobre todos los malos. Como cuando me hablabas de su sonrisa a oscuras y parecía que solo tú podías equilibrar ese brillo en tus ojos. Parecía que contabas cuentos a todas horas y no eran más que cicatrices de todos aquellos que te habían dejado de lado. Y aún así, seguiste luchando. Apostaste por ellos, mantienes su recuerdo intacto. Antes creía que serías capaz de hacer que en un mundo de cuerdos brotaran tres locos. Donde pensé que me quedaría. Y ahora eso ha cambiado. Quizás sea la distancia o la madurez. Pero a veces, te echo de menos 


martes, 1 de diciembre de 2015

My heart is so black

-¿Has perdido la cabeza?

-Es es la primera cosa lúcida que has dicho en horas. Aun así es extrañamente reconfortante saber que mi antiguo rival esta aún ahí. En algún lado.

-¿Estaba drogado?

-Sedado. No me dejaste otra opción. Estabas envenenado, como yo, por el Laberinto. Pero estoy trabajando en el antídoto.

-Libérame inmediatamente.

-No. No puedo hacer eso. Es por tu propia seguridad. Y la seguridad de Florencia.

- Ya no soy tu enemigo. ¿Cuántas veces tengo que probártelo?

-Eres uno con el Laberinto.

-Leonardo... ¿de qué estás hablando?

-Hablo de tus mentiras. Hablo de tu Laberinto. De... de los... los malditos Hijos de Mitra. Estoy hablando de los turcos. Del supuesto papa Sixto. De cualquiera y todos aquellos que demandan obediencia ciega mientras que al mismo tiempo reclaman en el nombre de Dios una licencia para la destrucción. Un Dios del que ni siquiera estoy seguro que exista. Pero si existe... estaría horrorizado de lo que se está perpetrando en su nombre.

Ahora dime mientras te tengo... ¿crees en el libre albedrío?

-¿Ahora jugamos a ser Dios, da Vinci?

-Bueno, a un dios menor, puede ser. Pero si he creado algo tan diabálico como un ser humano...

-Lo último que me gustaría hacer es darte el poder de elegir entre el bien y el mal.

-Ahora, esa... es la genialidad de nuestro Señor. A diferencia de las aves en el
cielo y la bestia en el campo, nosotros podemos tomar una decisión.

-Santo o pecador. Entonces ¿estás diciendo que somos capaces de grandes hazañas... y de actos terribles? Y tú claramente supones que he elegido la oscuridad. Una vez más, me pregunto… ¿de qué me acusas?

-Bueno, mi actual teoría es que te has convertido en la manifestación física de la eterna lucha interna del hombre entre lo bueno y lo malo. Mira, una parte de ti busca piedad. La otra, es un asesino.

-Soy el físico... Y... ¿a quién dices que he matado?

 -Bueno, en Roma... al cardenal Rodrigo. Y al pobre propietario de la casa de baños. Y a Clarice Orsini. Y en Florencia, al capitán Dragonetti de los "Agentes de la Noche".

-Yo no

-Tú eres el asesino que he descrito. El hombre piadoso... que mata con arrepentimiento... Y luego exhibe a sus víctimas como una obra de arte religiosa.

 -Dios mío. ¿Por qué? ¿Por qué he hecho esto?

-Por la gloria del Laberinto, supongo.

-No, no, no. Yo... Nunca he matado a su requerimiento. No, el Laberinto busca hacer a todos los hombres piadosos, ser una sola mente ante Dios.

-¿Ves? Fe... de alguna manera... te has convertido en un pecador. El Arquitecto dijo que la resistencia puede tomar muchas formas. Cuando yo...mcuando estaba
bajo su influencia...contacté con otro... otro mundo, otra realidad nacida de mi resistencia. Pero la tuya... la tuya fue diferente. Porque te provocó hacer realidad matar.

-He dudado de su instrucción. He cuestionado sus motivos. He re... No soy uno. Nunca lo fui. Mi corazón debe ser tan negro... mi alma tan desgarrada con crueldad...  que no puede ser salvada.

-Bueno, tú me salvaste. ¿Verdad?

-Después de todo por lo que hemos pasado... no podía verte morir.


-Bueno... Entonces el Riario que yo conozco... está todavía ahí dentro. Todavía queda tiempo. Puedo curarte. Cuerpo y alma. Podemos eliminar al pecador.


1st December

I used to miss your tanned skin, your sweet smile.  So good to me, so right and how you held me in your arms that December night, the first time you ever saw me cry.






But now I took a deep breath in the mirror.  You didn't like when I wore high heels, but I do. I Turned the lock and put my headphones on, you always said that you don't get this song but I do. So I Walked in expecting you'd be late. You pulled my chair out and helped me in and you don't know how nice that is, but I do. And you throw your head back laughing like a little kid. I think it's strange that you think I'm funny 'cause he never did.  I've been spending the last eight months thinking all love ever does is break, and burn, and end. But on a Wednesday in a cafe I watched it begin again.

miércoles, 25 de noviembre de 2015

Solamente

Sinceramente creo que el problema está en que queremos más de lo que tenemos y olvidamos aquello que queremos. Por lo cual nunca es suficiente y nos lamentamos al perderlo. Con lo bonito que es vivir el momento...


lunes, 23 de noviembre de 2015

.

I love the way he similes 


Por ti

Poca gente sabe lo que ocurre en mi cabeza.  Los que lo saben se han quedado mi lado, algunos lo siguen intentando. Sé que soy una persona complicada, pienso mucho, albergo muchos demonios en mi interior, como los quieras llamar. Pero hay cosas que no puedo evitar, que son reales y que tengo que vivir con ellas. Me cuesta mucho admitir ciertos sentimientos. No significa que no estén ahí. Simplemente tienen miedo salir. Y soy tan sumamente egoísta, que no los quiero compartir. He pasado dos semanas intensas, pensando, luchando por no rendirme y al final de todo siempre me encontraba con  lo mismo: tu sonrisa. Porque para mí el día más bonito de mi vida fue cuando estaba luchando por unos sentimientos que no quería admitir, entonces tú apareciste, me abrazaste, hiciste el payaso, literalmente, me miraste la cara y me dijiste que me querías. Que para ti era difícil admitirlo, que estabas enamorado de mí. Me quedo ese recuerdo como el día en el que aposté todo por ti. Y a pesar de todo, a pesar del miedo,  querer  salir corriendo, me quedé ahí, por ti, porque sabía que si tenía un futuro era junto a ti. 

miércoles, 18 de noviembre de 2015

Manos frías, corazón caliente

Un día te preguntas cosas que al parecer no son sencillas. Dudas ontologicas, o como las llamamos nosotros, putadas ontologicas. Dudas, preguntas, acertijos, lo que sean, pero aparecen. Puedes buscar la respuesta o no. Un día vivirás una situación que te hará plantearte cuál es tu propósito en la vida ¿ser feliz? ¿Cómo? ¿A causa de dolor ajeno? A mí a veces, más de las que me gustaría realmente, me pregunto cuál es la manera de querer de la gente. Vivimos en un mundo tan materialista que al parecer "disfrutar de los pequeños detalles" es una frase que queda bien con un fondo bonito. Y pocos hacen referencia al pie de la letra. Pocos se emocionan por encontrar una mariquita en un día frío de noviembre. O el piar de los pájaros. La sonrisa de un anciano. "Gracias " ya no delata suspiros, la perfección ha asesinado al detalle. Recuerdo que hace dos años, con un dolor muy fuerte en el pecho y un regalo, escribí: vivimos en una generación donde aquello que se rompe, se tira, cuando antes al romperse algo, tratábamos de arreglarlo.

Y me rompieron 



Quizás es mi forma de ser. Tengo la impresión de que más de uno me toma por imbecil. Y lo digo con estas palabras. O por una persona débil. Una peliculera. Se me puede poner muchos adjetivos y yo diré que todos falsos. Porque soy esa clase de persona que rompe sus valores por una persona, y antepongo el corazón antes que el sentido común. Y los hay que preferís el dolor, el sufrimiento, el castigo, los impulsos y alzar "la razón" poniendo constantes excusas, limites a vuestra personalidad. Aquellos que no queréis luchar y no queréis que luchen por vosotros, compadeceré a la persona que entristece vuestro perfil. Y entenderéis que aquellos que dejaron sus valores de lado por vosotros son aquellos que echaréis de menos cuando nadie os abrace en vuestra cama. Ahí., quizás lo entendáis. Y será tarde.

domingo, 15 de noviembre de 2015

Jump and touch the sky



Hay conversaciones que se quedan grabadas de por vida. Y momentos. Recuerdo aquel día de verano como si fuera ayer, sola, esperando dios sabe que. Entonces se me acercó un chico pidiéndome amablemente un cigarro. ¡Cómo iba a negárselo! Se lo hizo, a mi vera y me pregunto si me molestaba que se sentara a mi lado. Decidí acompañarle y encenderme uno. Hablo conmigo, mucho, me contó su historia, me dio las gracias. No era más que un chico harto de este país, de la sociedad, que un día normal y corriente se había convertido en el peor, y él ni siquiera quería estar ahí. Hablamos durante casi una hora. Me sentí bien, me sentí en casa, con una persona que sin conocerme de nada, me impulsó a seguir mis sueños. Era tan reconfortante que no podía ni entenderlo. Entonces se levanto, me dio dos besos con una majestuosa sonrisa que cambió al ver que mi mirada divisaba algo. Se dio la vuelta, me miró, y con un gesto y una mirada sincera, se despidió para siempre. Al otro lado se acercaba aquello que estaba esperando. Mis pulsaciones se aceleraron, mi sonrisa se encogió y de repente sabía que lo había perdido todo. Todo aquello que había construido durante años se iba al garete en una milésima de segundo junto al rostro de una persona que acababa de ver por primera vez. Y ahí supe, en ese instante, que había sucumbido a la perdición, que lo que tenía delante iba a ser el precipicio del que juré que jamás saltaría. Y vamos que si salté...

Si me preguntas si se puede morir de tristeza, te responderé firmemente que si, pero que de amor, también 

jueves, 5 de noviembre de 2015

Fuiste el mejor día de mi vida

Hoy he despertado con esa frase. Lo recuerdo, como recuerdo el día. He soñado con ello. Fue hace un año y estaba perdida, literalmente. En un País que no era el mío, viajando de una ciudad a otra recorriendo doscientos kilómetros sola. Cuando aterricé, no sabía que demonios hacía allí. Sólo podía pensar en que todo aquello era un error. Era temprano, prácticamente estaba amaneciendo. Me había embaucado en una misión suicida y sabía que no saldría viva de ella, al menos no entera.

Busqué mi tren, aquel que me llevaría al "paraíso", tropecé, dudé en si me equivoqué y me planteé dar la vuelta un millón de veces. En el camino me perdí, cancelaron alguno de mis trenes, me aventuré a coger algún que otro autobús y conversé con la gente. Hice más amigos de los que imaginé. Y fue precioso, el amanecer sobre los ríos, la brisa del mar, las nubes asfixiando el cielo y él al otro lado. 

Cuando aterricé en ese país, quise salir corriendo. En cambio me subí a un vagón tras regañarme por fumar en el andén. Y me la jugué. Empezó a moverse y con el mis entrañas. Cerré los ojos e imaginé que volvía a casa. Pero cuando los abrí, nada era tan feo como lo pintaban. No había más edificios, ni andenes grises, ni siquiera gente. Solo largas praderas, repletas de bosques, alguna que otra valla... El sol escondiéndose entre los árboles y para mi sorpresa, ciervos celebrando que ya no era de noche. Fue la naturaleza quien me quitó los miedos y me abrazó fuerte, cómo siempre. Me hizo creer, hizo que una vez más volviera a emocionarme.

Fuiste el mejor día de mi vida. El sol, los ciervos, el mar, un café caliente, volar, viajar, perderme, tú...y lo que un día llamaría hogar.



domingo, 25 de octubre de 2015

Ask me for



Todos tenemos días delicados, esos que recuerdas con más cariño o por el contrario con más dolor. Días en los que buscas cariño o algo que renazca las fibras de tu ser. Crear un éxtasis en las células de tu cuerpo, un escalofrío eléctrico que diga "este es el día". Veinticinco de octubre del dos mil trece: primera fiesta de la facultad plasmada en el amargo sabor de un mensaje de texto y tan amargo como la compañera que vomitaba borracha en el taxi que la llevaría a un lugar que no es su casa. Veinticinco de octubre del dos mil catorce: el sonido irascible de una aguja sobre tu piel y la amargura de un amor prohibido. Veinticinco de octubre del dos mil quince: la amargura de recordar que es veinticinco de octubre contrarrestada con el dulce sonrisa de aquella persona que sin saber como, se convirtió en toda tu vida. Y cuando quieres darte cuenta, ya no hay veinticinco de octubre. Ya no hay dos meses, no hay cortes de pelo supersticiosos, ya no hay andares con el rabo entre las patas. Ni vergüenza, ni miedo a decir lo que piensas. Madrugar a diario con un posit en el marco del espejo es todo un reto. Decía: haz lo que tengas que hacer para reencontrarte con sus besos. Y lo haces, con una sonrisa en los labios. Un mensaje de texto dejó de ser puro miedo para ser ansia de un "buenos días". A las nueve y media de la mañana de promedio, por lo menos. Y así sientes que es tu día a día. Una emoción y una vocación volcada en un único cuerpo vivo. A veces me recuerdo, sola, perdida. A veces recuerdo mi torrente sanguíneo de mustangs corriendo, libres, como aquello que solía ser, sumisa ante el miedo, luchadora ante el fuego. A veces me recuerdo y pienso "que bueno fue encontrarme y que me echaran el lazo sobre el cuello".


Watch me

Hacerte pruebas es una manera subjetiva de conocer tu salud. Puedes conocer tu estado psicológico, físico incluso religioso. Sólo contestando ciertas preguntas puedes conocerte un poco más, ojo, no determina quien eres. Sorprendentemente puedes tener rasgos sádicos, falta de afecto o cualidades un poco más positivas, normalmente sólo acentúan lo malo. Pero ¿es de verdad tan malo?

Dice un viejo dicho que "dios los crea y ellos los junta". La gente con ciertos potenciales busca gente en su línea. Algunos simplemente se adaptan al entorno y esconden quienes son en realidad. Depende de la persona que quieras ser.


Hay personas con sus peculiaridades. Por ejemplo, algunos son tachados de sádicos porque le gusta algo tan simple como las cicatrices. Podría ser, no lo pongo en duda. Pero habría que verlo desde el punto de vista de esa persona. Al fin y al cabo las cicatrices son recuerdos de lo que hemos vivido y a veces de las personas que han estado en nuestra vida


lunes, 19 de octubre de 2015

Smile

A lo largo de la vida suceden grandes cambios. Creces, te haces mayor, aquello que parecía vital pasa a ser innecesario en tus días. Cambian las prioridades, la manera de ver las cosas (imagino). El ser Humano es un animal que se basa en los hábitos, lo cual conlleva al aprendizaje. Aprender no es más que una constante repetición que acaba formando parte de nuestras vidas. Pero aprender no siempre es un refuerzo positivo, también existen los malos hábitos. Cómo por ejemplo el autoengaño.

El autoengaño no es más que un mecanismo de defensa propia que las personas vamos adquiriendo a lo largo de los años. Ojo, no todas. Nos hace vivir con miedo, con las emociones a flor de pie, desorientados y siempre alerta. Porque venga lo que venga no será bueno para ti. Quizás porque no crees que sea merecido, quizás por que no lo ves justo o simplemente porque no quieres acabar herido. Entonces un día te enamoras, y no te das cuenta. Y te hacen daño. Y lo admites a los años. Y otra vez te hacen daño, pero ya no te enamoras. Solo quieres, aguantas. Porque has adquirido el hábito que todo aquello que quieres te acabará matando.

¿Cómo acabar con ese mal hábito? No hay manera. De ninguna forma.

Hasta que un día te das cuenta de que llevas meses pisando las mismas calles. Que el olor de un hogar que no es el tuyo te hace sentirte tan seguro que hasta dejas de luchar contra tus "enemigos" y te das por vencido. Tanto que hasta te quedas dormido aferrándote a esa sensación de cariño. Tus días son siempre los mismos, coger el autobús, luego el tren y llegas a tu destino. Se hace de noche, muy de noche y coges el tren, el autobús y de vuelta en casa. Pero sorprendentemente dentro de esa rutina hay un solo factor que altera el producto, que genera el motivo de tu sonrisa. Y aquello que parece igual día tras día se convierte en único.




Cuando te quieres dar cuenta, has bajado la guardia. No más tensión en el cuerpo a menos que sea para acabar con las bragas mojadas. No más pasos con cautela mirando a ver dónde pisas, no vaya a ser que llueva. No más planes de huída ni conciencias intranquilas. Olvidas tu rutina mental diaria negándote a querer por el daño que te puedan hacer. Pero te das cuenta de que no es vivir. Porque si uno tiene que autoengañarse y no ser feliz, prefiero tener esta sonrisa desde primera hora de la mañana y aceptar que estoy enamorada.


Y por una vez maldigo.. ¡Joder, que suerte la mía tenerte!

lunes, 5 de octubre de 2015

Too much

Normalmente uno cree que es fuerte. Estoy acostumbrada a escucharlo, que soy fuerte, que nada me vence. Llegó un punto que hasta creí ser consciente. Soy esa clase de persona que después de años creciendo, construyendo unos pilares, superando miedos, era incapaz de creer que alguien podía mirarse en el espejo y sentir asco. Se que existe esa sensación, es solo que llevaba tiempo sin vivirlo pensando que es esa etapa de la adolescencia que vive toda chica estúpida y enamorada. Hasta hace dos semanas. Dos semanas que todas esas sensaciones malas existentes en el mundo forman un solo sentimiento. Ira, rabia, soledad, miedo. Tristeza.

Sientes que todo aquello sobre lo que tenías control te supera y no tienes donde agarrarte. Te miras en el espejo y no ves más que un saco de huesos que a veces cuestionas como puede respirar. Y lo hace, y no estas tan delgada, ni eres fea, ni te ves mal. Pero lo sientes así. Sientes que solo el poder del maquillaje puede iluminar tu rostro. Hasta que cuando has acabado, empiezan a caer las lágrimas. Y ahora no eres más que un lienzo mal hecho. Y te duele ver como brotan esas minúsculas gotas en la comisura de tus ojos. Esos que tanto adoras.

Por ti,  ni te quitarías el pijama ya que no existen buenos días. Simplemente, llegan los cambios. No sabes como. Ni que hacer. Solo sabes que tienes que salir a la calle y cumplir con las expectativas del mundo. Además, eres tan jodidamente egoísta que no compartirás tus emociones con quien te rodea. Ni con quien te importa. Aún así sonríes, pones buena cara y de vez en cuando te delata alguna borderia.

Te sientes sola, porque pasas tiempo a solas machacando tu cerebro con miles de pensamientos, malos, buenos.  Tu cuerpo sabe que llegará una guerra pero no está seguro de si quiere luchar.

Hace exactamente diez meses que no sufría un ataque de pánico. Donde no puedes respirar, tu cuerpo no responde y lo único que haces es jadear mientras contienes las lágrimas.  

Te sientes mal,  te sientes vulnerable y no sabes ni siquiera con quien hablar. Son muchos cambios, son demasiadas cadenas arrastrando: es demasiado. Ya no eres fuerte, ya no tienes una fachada que te protege.

No tienes motivación, ganas, fuerzas, aire ni sonrisas que regalar. No eres tu. Y simplemente te gustaría dejar de ser "Alegría" arrastrando a tristeza y viendo lo bueno en ella. Te gustaría ser tristeza y que tiraran de ti. Que te miraran y entendieran que a veces esta bien sentirse mal. Es necesario. Y no dejar de ser quien eres de todos modos.


Y cuando decides coger aire y amarte de valor, es cuando llega el golpe. Un golpe que no sólo te afecta a ti. Donde tienes que volver a armarte de fuerza y ser la alegría de los demás, tirando, sonriendo, haciéndoles sentir paz. Entonces te das cuenta de que al parecer no es justo que tu puedas estar triste.

Simplemente a veces es demasiado.

Demasiado.

Tengo arena entre los dedos y la boca seca de tanto gritar

Siempre afirmé ser una enamoradiza, pero nunca de la persona sino de la personalidad. Del alma. Hay almas, espíritus que son dignos de conocer, pero nunca los hay que cautivar. Solamente aprovechar el tiempo que deciden derrochar a nuestro lado. Y que cuando se tengan que marchar vuelen lejos mientras descubran la felicidad. Soy una persona conflictiva, contradictoria, inculta y que tiene ansia de saber más. Me queda mucho por aprender y conocer. Me queda descubrir los recovecos de mi cuerpo, las casillas que encierra mi cerebro y alimentar mi autoestima más y más. Deduzco que no soy fácil, que soy incomprensiva y a veces surgen sentimientos de odio hacia mi personalidad. Por eso creo que no me sorprendo al ver a la gente marchar. Aunque pueden irse lejos, pero siempre de alguna forma vuelven. En forma de canción, palabras, sueños o con su simple presencia. Sé que no sé puede encontrar la felicidad absoluta a mi lado pero estoy dispuesta a entregar el pequeño concepto que he llegado a mostrar. Con lo poco que tengo, con mis ganas de vivir.




Vivo en dos mundos paralelos, uno lleno de responsabilidades, otro llamado libertad. A veces no consigo compaginarlos pero es auténtica mi sonrisa, mis fuerzas, las ganas de luchar. Incluso si te fijas a veces enseño los dientes. Sé que estoy loca o es distinta mi realidad, llámalo como quieras. Tengo manías, defectos, tengo arena entre los dedos y la boca seca de tanto gritar. Pero tengo pasión y la desenfundo en cada movimiento, cuando te hablaba del viento o quería contar las estrellas en el cielo.

Lo sé porque meses después, esculpí quién soy. Porque por una vez, no tuve miedo. Esta es mi realidad dentro de este planeta llamado mundo, la que se compaginó con una subunidad tan diferente como la tuya. Sinceramente no sé a cuento de qué estas palabras ni si tendrán algún sentido. Sólo tenía que decirlo, quería entenderlo. Y lo he hecho.

sábado, 26 de septiembre de 2015

Mad-ness

Me gusta el instinto. Los reflejos del ser humanos, como aprendemos y nos cuesta desaprender. Como cruzar la calle mirando al lado contrario por un recuerdo vago. La manía de sustituir el agua por té. Verte y no querer desaparecer. Crecer, vivir, soñar. Básico, esos malditos obstáculos. La bondad, el bien, el mal. Las buenas acciones siempre tienen su mérito. A veces es más fácil echar un ojo a lo que tenemos y sonreír. Porque somos muy afortunados. De tener a quien tenemos a nuestro lado, de que todas nuestras necesidades estén cubiertas, como cuando necesitamos un abrazos. Aunque he de admitir que a veces lo echo en falta. A veces me gustaría tener más de lo que tengo dentro de mis límites. Quizás me conformo con lo que puedo regalar más que con lo que pueda recibir.



Me gusta Madrid, con todos sus pasos. Los recuerdos que he ido sembrando en cada recoveco todos estos años. A veces me gusta volver y ver mi vida como si se tratara de una obra de teatro. Y en esa calle... Olvidé una parte de mi. Para regalársela a Madrid. Que perra, se queda con todo lo bueno. Mientras nosotros seguimos soñando con momentos húmedos en sus antros. Con besos largos de esos que suenan a despedida y no se quedan en más que un hasta luego. Miradas que podrían perforarte las entrañas si fueran ácido. De lo que duran, lo que significan.


Podría hacerte gemir de placer con sus sabores, sus recuerdos y los buena ratos. Lo que no sabes, Madrid, es que hace tiempo me despedí de ti. Solo eres esa extraña que a veces en mis noches más solas, te hago revivir

viernes, 25 de septiembre de 2015

Photograph

A veces es complicado. En realidad a veces es demasiado. Demasiado complicado. Dicen que nuestro peor enemigo somos nosotros mismos. Quizás por eso los seres humanos somos animales sociales que tendemos a comunicarnos. Si convivimos con nosotros mismos nos volvemos fríos, cínicos. Uno no puede estar solo porque acaba buscando calor de sus últimos recursos. Todos tenemos nuestra almohada en la que buscar atención, con la que sentirnos únicos. Pero he jugado tantas veces a ese juego, he perdido tantas veces que he decidido retirarme y apostarlo todo a una sola carta. Disculpar  a los jugadores pero no habrá una repetición. Porque estoy cansada. Casada de ser especial y no sentirlo. Sentir que a veces soy solo un pasatiempo. Esto ya lo viví, se como acaba.

Son mis demonios los que hablan, los que a veces se posan en mi cuerpo y me dicen "hasta aquí". Aún sin motivo, sin yo quererlo. He aprendido a ignorarlos y a podar mi jardín. Que citando a Carlos Chaouen "el amor son tres flores que se riegan a diario". Aunque a veces se me olvida. Soy tan sumamente torpe que no sé controlar mis emociones. Y eso me aterra hasta tal punto que tiemblo. Porque temo fallar, temo fallarme y perderme por el camino. Por que esto suena a despedida y de las fuertes. Suena a un adiós de los que calan los huesos y sientes el viento pasando a través de ellos. Hasta el silencio te estremece. No voy a andar a hurtadillas: es un adiós.

A los miedos, a mi. Es un adiós a mi pasado. A todos los que me hicieron daño, me hicieron feliz. Es un adiós a las sonrisas rotas que adornaban mi rostro.



Es hora de que esos pensamientos que deambulan por mi cabeza no sean tan vergonzosos. Y que sonría y me sienta orgullosa de ellos. De que me he vuelto débil, porque sigo temblando, pero es de alegría. De pensarle, de su sonrisa. De verle caminar y saber que el destino de sus pasos es ir hacia mí. Y besarme, abrazarme, mirarme. Y volver a besarme. Apoyarme, hacerme feliz. Que pensarle sea mi pasatiempo a tiempo completo y mis miedos sean perderle. Porque por una vez en mi vida siento que soy la persona de alguien y que él es mi luz. Que me hace brillar. Que todo es más bonito si él me lo pinta. Y admitir con lágrimas en los ojos que estás enamorada, no es tan malo como decían.


"Cuando las cosas se ponen duras sabes que puede ser difícil. A veces ss la única cosa que nos hace sentirnos vivo.  Mantenemos este amor en una fotografía, hicimos estos recuerdos para nosotros mismos donde nuestros ojos nunca se cierran, nuestros corazones no estaban rotos y el tiempo estaba congelado para siempre"

jueves, 17 de septiembre de 2015

Un té calentito

Tengo la nariz fría de pensarte, las manos heladas y el corazón caliente. Lo único que tengo es un té hirviendo, una manta extremadamente suave y unas velas aromáticas. Y una bañera hasta arriba de espuma. Hace frío y Septiembre no ayuda. No ayudan sus cambios, las lluvias, la falta de abrazos. Pero ayudan los paseos largos, los jerseys anchos y tú de la mano. Me gusta que haya acabado el verano. Llega el romanticismo, la nostalgia, la ternura.

¡Oh y ayer..! Mientras intentaba ahogar un cigarro entre mis labios, llegó un chico súper cansado. Llegaba tarde y estaba mojado. Ella le esperó, resguardada en una terraza y cuando echaron a andar, el dijo:

-Si quieres pongo mi chaqueta en el suelo para que no te mojes

Ella se rió

-No sabes cuanto tiempo llevaba deseando decir esto.-Finalizó.

Lo que ella no se dio cuenta es que esa fue su declaración de amor.


lunes, 14 de septiembre de 2015

Lluvia de domingo

Llueve y para mí ya todo ha cambiado. No es la típica lluvia de verano, quizás es que tenga un instinto extraño o una percepción diferente. Huele a Septiembre, a otoño. Huele a etapas nuevas y grandes retos. Mantas asfixiantes, velas aromatizadas. Las luces de mi habitación recobran su calor. Y los tonos marrones vuelven a ser mi color favorito. Me asomo a la ventana, me riega las plantas y es que para mí ya no llueve. Más bien florece. Y mi mente imagina mi vida como una película en tonos sepias, los paseos, el frío, las chaquetas. El sol escondiéndose temprano, tímido porque parece que ha quedado. Los árboles desnudándose con esos colores tan cálidos. Y tú a mi lado. Enredado tus pies con los míos, robándome abrazos, paseos largos, tu brazo rodeando mi cuello y yo sintiéndome bajita por ser tú tan alto. El calor de tus manos. Besarte la nariz con mi fríos labios. Empapar mi vida de recuerdos juntos y sentir que ahora empieza lo bueno. Que has sido y serás mi billete en primera clase alrededor del mundo, mi equipaje, la taza de té que busco a tientas cuando quiero dormirme. Eres esos pequeños detalles que me sacan pequeñas sonrisas a lo largo de los días. Eres mi alegría. Eres.


viernes, 11 de septiembre de 2015

.

Y que bonito el momento en que te vas a dormir pensando: soy su princesa y el resto me la suda

domingo, 6 de septiembre de 2015

Your heart is a muscle

Un dato curioso que aprendí en estos dos años fue el instinto que cultivamos las personas. Que dicen que nosotros suprimimos todo aspecto animal de nuestra genética, pero no es cierto. Cuando tienes un hijo el sabe que eres su madre por una única cosa: los latidos de tu corazón. Por ello los primeros meses y hasta los primeros años de vida su instinto le abrazará a tu cuerpo en busca de un ritmo. Mi mejor amiga compartió conmigo la experiencia de su perrito.

-Tendrías que verle-decía.-cómo se tumbaba en mi cuello buscando mi latido. Y aún lo sigue haciendo. Lo hacia por que era un bebé. Pero a medida que fue creciendo se dio cuenta de que ya no cabía en mi cuerpo. Hasta ahora tumba su cabeza sobre mi cuello, o en mi pecho. Porque es lo que más le ata a mi.

Ahí entendí que todo animal lo hace. Tengo un gato que me abraza fuerte por las noches o coloca sus patitas sobre mi cuello. Ahora lo entiendo. Incluso ahora entiendo por que tengo la debilidad de abrazar a la gente pocos instantes a menos que... Lo escuche. Porque nada me tranquiliza más que el latir de una persona a la que quiero. Su bum-bum es la nana que necesito para saber que las cosas están bien, al compás de su respiración. Que por unos instantes me siento protegida, se que las cosas están bien. Somos animales en potencia que buscamos el calor, la protección, el amor: el corazón.

sábado, 5 de septiembre de 2015

.

"Y cuándo te conocí, pensé que sería capaz de controlar las miles de mariposas que se extinguieron en mi pecho porque querían volver a vivir. Pero me equivoqué, no pude hacerlo"


viernes, 4 de septiembre de 2015

Quieres la libertad de mi celda

Normalmente siempre es lo mismo. Llego a casa y mi cama esta inundada de ropa. Quiero moverla a la silla pero ahí hay más ropa amontonada. Estúpida ropa, pienso. Y lo pienso porque no vale para nada. Los minutos, decir horas sería muy exagerado, que paso rebuscando, combinando probando. Para llegar a casa y decir "no ha válido para nada". No es por la ropa, es por como me hace sentir. Igual que pintarme, ojalá maquillarse durara más tiempo. Es lo más cerca que estoy de un lienzo. Sonreír es otro complemento que siempre llevo puesto. Para nada. Para poco. No pretendo que mi alrededor lo note, me recuerde lo hermosa que estoy, lo bien que me veo, que que cuerpo tengo. Quiero que me vean, que vean mi trabajo y la gratitud que es hacia mi salir a la calle y verme preciosa. Únicamente para mi. A veces para ti. Pero ya no. Algo esta cambiando. Ahora sólo es un montón de ropa amontonada, un montón de ropa estupida que no vale para nada. La tiraría, la quemaria, ya no me hace sentirme guapa. Y me da rabia.

jueves, 3 de septiembre de 2015

Just sometimes

Se te acaba la dopamina en el cerebro, chocheas, se te acaba la paciencia. No sueñas, no cantas, no tienes ganas de nada. Pero ¿quien si no tú, va a ser tu propio héroe?

Be Patient, my friend

Me esperarás en la puerta del restaurante tomando el sol y una jarra de cerveza, vistiendo camisa blanca y quizás unos vaqueros, de pie junto a una silla de mimbre sujetando un cigarrillo que mancharé de pintalabios después de saludarte. Te miraré como quien mira su libro favorito de la infancia recién sacado de una caja de cartón recuperada del fondo del desván junto a viejos cuadernos de notas y recetas de cocina. Me rodearás con tu brazo y me sentiré inmortal sabiendo que ése será mi mejor cinturón de seguridad. No tengo un bólido de color rosa, ni aviones con los que recogerte a la salida de la universidad, ni siquiera tengo bicicleta pero creo que podemos llevarnos bien con el "paso a paso".






Nerea Delgado

martes, 1 de septiembre de 2015

Walls

A veces me da por recordar, imagino que es una cosa común en todos los humanos. Septiembre llama a las puertas y el verano ha acabado. A menos que lo quieras hacer más largo. Empezó con descanso, siestas largas de esas que dejas todo empapado, mañanas en el campo, corriendo, saltando, escalando. Siempre con una sonrisa. Tu y yo nos hicimos una, sin saber cómo, otra vez. Londres me enamoró, cómo no, una vez más. Me vi empapada de felicidad recorriendo las calles de lo que algún día me gustaría llamar hogar. Recuerdo que vino conmigo, mi mejor amigo, mi plena confianza y por primera vez en mi vida, me volví transparente. "Tienes suerte de viajar con ella" decían. Porque me sentía libre, mi alma saltaba de alegría en cada paso que daba, me dejaba rozar por el sol, no me importaban las gotas que manchaban mi cara. Y es que las noches eran tan largas con cerveza en mano, música a lo alto y el London Eye frente a mis ojos. Era jodidamente feliz. Viví paseos románticos de la mano de un gran amigo, fusioné mis labios en los atardeceres más bonitos de Greenwich y soñé en los suburbios de Mil End, el sitio al que un día cuestioné como ecosistema personal. Sentí que estaba enamorada. Pero volví y me condené yo sola.



Discusiones, peleas, nostalgia, porque te fuiste, porque me quedé. Conocí a grandes Galanes de Madrid, personas que recuerdo con amargura en momentos como estos. Tuve una época de película pasando las noches en cines de verano, conduciendo rápido por la autopista a horas insospechadas. Sentía como mi felicidad se basaba en el mero hecho de sentirme viva alimentando a la agotadora adrenalina. Pero solo era un muro para enmascarar la amargura de volver a empezar, de sentir que nunca encontraría mi lugar. Me vi rechazada, menospreciada, insultada por personas por las cuales daría mucho más que la espalda. Conocí a personas fantásticas a través de internet que lo único que hacían era llenar mi vacío de soledad. Intenté querer a alguien y ese alguien intentó quererme. Y nos quisimos en la utopía de nuestras mentes. Así que lloré durante noches. Hasta que decidí hacer lo que mejor se me daba: Huí.

Lejos, salvaje, con gente que sería incapaz de juzgarme. Volví feliz, volví siendo yo, liberada, sin cadenas, sin tristezas, viva. Pero cerré puertas. No más discusiones, no más peleas, no más amores. Esta vez, era un tiempo para mí. Para vivir, crecer, conocer. Así que te conocí a ti. Y en ese momento, todo lo escrito, no valió para nada. Porque abrí puertas, discutí, peleé y hasta me enamoré. Y todos los planes que tenía, las ganas de ensimismarme, crecer, se rompieron. Porque quise reír, vivir, conocer(me), compartir, discutir, soñar, planear, amar contigo. No estaba(s) en mis planes. Menudo muro con el que me choqué. Pero qué muro.

viernes, 28 de agosto de 2015

I could say

"Te podría decir que también intenté comprenderte y aprendí que mi forma de odiarte eran sólo las ganas de verte."


"Te podría decir que mañana veremos el modo 
de aprender a quedarme contigo o aprender a marcharme del todo"

miércoles, 26 de agosto de 2015

You're the moon

A todos nos gusta escuchar cumplidos. Saber lo que aparentamos, que tenemos una sonrisa bonita, el pelo suave, que somos buenos y alguien nos admira. A todos nos gusta. Ella me cuenta sus fantasías, sus sueños. Y yo, sinceramente, no puedo estar más orgullosa. De haber visto como su mierda salía a la superficie y se mantenía estable, que cuando ya no había más cartas sobre la mesa, tenía la decencia de apostarlo todo. Donde ha pasado de ser ella, a necesitarlo. Y me encanta, me encanta porque moja lala es la persona más valiente que he conocido en mi corta historia.
Ella me habla de seguridad, de tener valor, de estabilidad. Me habla de que para seguir adelante, el la necesita a ella. Porque si no se viene abajo. Ella dice que ella, para ser valiente y no venirse abajo, necesita a alguien valiente y fuerte que tire de ella. Que ese cimiento que no se mueve soy yo. Me siento orgullosa. Porque soy para ella la persona fuerte, con valor y sin temor a afrontar las cosas. Porque soy su guía, su inspiración y la que le hace ser quien es. A todos nos gusta recibir cumplidos. Detrás de una gran persona, detrás de unos valores hay alguien que nos hace ser quien somos y no deja que nos ahoguemos. Soy la fortaleza en una vida que casi considero mía. Pero me resulta triste. Egoísta. Porque mientras todos tienen un cimiento, un pilar, algo donde agarrarse y tire de ellos ¿que tenía yo?

lunes, 24 de agosto de 2015

WILD

La actitud es lo que más diferencia a las personas, la manera de desenvolverte, pensar, actuar. Habla
de tu familia, tus antepasados. O no. Habla de los pequeños valores que has ido cultivando. En mi familia jamás criamos cobardes. Lo sé porque conozco miles de historias, quizás es exagerado, y nunca nadie a tocado el suelo con sus manos. El aspecto más importante que existe en la vida es el mismo en torno al que nos educamos: El amor.

Siempre está ahí, desde que nacemos y vivimos perdidamente sonrientes por y para nuestro madre, hasta el momento en que cultivamos amor hacia un ente superior. Está en las novelas, la política, los animales, está en las malditas canciones. Y los hay más ambiciosos y que no pretenden mostrarnos nada. A mi, sinceramente, creo que se me han acabado las armas. Creo que ya es hora de dejarme de tonterías y bajar la guardia.

Escrito en un papel

Es como una droga dura. Cuando crees que de pronto has tocado fondo y vuelves a la vida. Mil sensaciones en una que no sabes si lo que realmente estas es colocado o desesperado. Donde vuelves a renacer y crees que tu culto a la vida es volver y volver. Volver a caer. Que un día es paz y al día siguiente es tormento. No sabes si discutir o callarle con un beso. Una sensación que tocarle es como saber que nunca más volverás al infierno, pero que tampoco se te han abierto las puertas al cielo. Una caja de pandora donde crees, y esperas estar en lo cierto, están guardados todos tus secretos. Y que de repente no existen miedos, sólo el éxtasis de saber que no volverás a tocar el suelo. Porque ahí esta para recogerte y alzar tu vuelo, o mejor, para montarte lejos, donde nadie pueda vernos. Es ternura y amor y a la vez es tormento. De querer abrazarle hasta dejarle sin aliento. Es ese momentos en el que el frío es notarle lejos, sin aliento y que lo unico que puede devolverte la sonrisa es un beso. Su beso. Sus labios, sus manos, sus ojos, sus sentimientos. Tan reales que hasta ahora no se si estoy en lo cierto. Pero creo y estoy segura de que acierto que hasta ahora nadie ha sido capaz de mantenerme tanto tiempo en silencio, de bajarme las bragas sin aún el saberlo. Por que es una sensación de tu y yo que me muero por conocer. Y me juré a mi misma que no volvería a hacerlo. No quiero que me vea llorar, ni que tenga que estar cediendo. Quiero ser persona y que me enseñe a dominar mis sentimientos. Que todo aquello que se amotina en mi alma dejen de ser miedos. Miedos de una vida que no esperaría volver a tener, miedos de querer, miedos de aceptar que amar es romper tus principios. Creer en cosas nuevas, crecer, amoldarte pero siendo tú. A veces a su lado no sé si soy la versión beta o la 2.0. No sé si soy peor o mejor, no sé hasta dónde llega su paciencia. No sé cuales son sus miedos, sus preocupaciones, no sé lo que piensa. O me niego saberlo para vivir en la inopia por si alguna vez el destino me pone a prueba perderlo. Que no quiero. Que no va a ser. Que me niego. Que es mío y estoy harta, si tengo que perder, lo apuesto todo, lo pierdo, quiebro, me quedo en la miseria. Menos a él. A él es lo que quiero. Y voy a luchar, cueste lo que cueste para tenerlo.

miércoles, 19 de agosto de 2015

Lo más bonito

-Dime lo más bonito que te haya ocurrido en estos años.

-No lo sé, son tantas cosas...

-¡Alguna habrá! Dime, ¿Por qué te molesta que mire tanto la hora en el móvil? - se rió. - ¿Qué es tan gracioso?

-No me molesta. Me hace gracia.  La última vez que le llame la atención a alguien con eso... - silencio.

-¿Qué ocurrió?

-Me reí, me preguntó porque me reía tanto y le expliqué que debido a que miraba su reloj constantemente...

-¿Y...?

-Me dijo que el podría decir lo mismo de mi-suspiró. - porque siempre que me miraba estaba sonriendo.

Silencio. Sin duda fue de sus momentos más bonitos, algo que siempre mantendrá en el recuerdo. Y a su vez descubrí una de sus mayores manías y el por qué.

martes, 18 de agosto de 2015

I don't even know what I'm believe

Me recuerdo en muchas ocasiones con lágrimas en los ojos, de rabia, incapaz de pronunciar palabra frente a rostros que en aquel momento estaban muertos para mi : eres un cobarde.  Eran las únicas palabras que suspiraba, rendida ante la posibilidad de que nada bueno pudiese pasar. Cobardes, insensatos, mentes débiles incapaces de salir de su zona de confort. Acostumbrados a la buena vida, a que nada escape a sus principios. Y en medio siempre estaba yo. Entre sus absurdas batallas mentales que a veces dudaba de que siquiera existieran. Alguien tenía que pagar y no era de dudar que sería yo. Cobardes por ser incapaces de amar. Que cuando las cosas se ponían serias era más fácil dar marcha atrás. Mientras yo avanzaba dos pasos. Que Ironía. La mayor debilidad del ser humano son sus miedos y entre ellos es compromiso. A mi jamás se me hubiera ocurrido salir corriendo así sin más, sin ninguna excusa y el corazón partido.

Y ya ves, aquí estoy. Muerta de miedo como la cobarde que jure que nunca sería. Asustada de mis principios, de mis razones, de mi propia existencia. Sería una de esas situaciones que se dice "no eres tu, soy yo".  Pero esque soy yo, y eres tu.  Tu y tus ganas de quedarte a mi lado, de soportarme a ratos, tus ganas de ignorarme como de abrazarme. Y yo quiero quedarme pero a veces me veo en una situación jodidamente nueva y eso me asusta. Me asusta hasta tal punto que me fallan las palabras y solo puedo mirarte pensando en lo maravilloso que eres. Y si tanto te merezco.

Bittersweet extasis that you've got me in... I pick my poison and it's you

domingo, 16 de agosto de 2015

Pienso

Esto ya lo viví. Por primera vez no se como acaba. Si es que acaba. Odio los viajes en autobús, en metro, odio estar rodeada de gente y que no estés tú. Que me miren raro como me mirarias tu cuando te abrazo con fuerza, o te chupo la cara, yo que se. Solo sé que no estas y lo peor es que seguramente media hora antes era yo la que me despegaba de tu lado. Lo odio por que pienso, sonrio como una tonta. Y lo único que se me ocurre con este calor es tu compañía en invierno, los inviernos que quiero pasar contigo, imaginarme los abrazos que aún no nos dimos.  Los besos, el sexo, el tenerte rodeado recordándote con voz de niña malcriada que eres mio. Y te abrace con fuerza y te quejes de que soy una bruta. Mientras yo me escondo muerta de vergüenza queriendo no hacerlo más. He pensando y nos he imaginado bien vestidos con el maldito frío sentados en el banco de siempre, el de tu barrio, y la gente pasando. Como si hubiéramos acampado ahí, como si lo hubiésemos perdido todo en una noche de casino y solo nos quedara colocarnos. Emborracharnos y pasarnos el día abrazados. O mejor yo tumbada sobre ti, levantandome cada rato para besarte o darte un lametazo. Pienso mucho cuando subo al autobús, cuando paso por cuatro vientos, entro en mostoles, atravieso el portal que me llevará a casa. Y lo peor es que llego a mi cama y levanto el labio poniendo cara de asco, si, si, esa que a ti te encanta. Porque mi cama no es grande, para nada, y menos para tus patas largas pero, ¡y lo bien que vendría tenerte aquí!  Y Joder... A pasar otra noche y mañana sin ti.

sábado, 15 de agosto de 2015

7.000.000.000

Si nos pusieramos a contar todas las personas que habitan el mundo, nos parecerían pocas e iguales. Nos creeríamos egoístas por robarle tanta tontería con la intensidad del universo. Por eso prefiero sentir que mientras todos duermen en la cama de otro; yo, cuando te miro, estoy otra vez en casa.


Por eso considero mas importante pedirte a gritos que te quedes a dormir, para luego mantenerte despierto toda la noche. Porque si nos pusiéramos a contar todas las personas que habitan en el mundo, al final nos aburriría tanta mediocridad... Y acabaríamos por contarnos los besos que nos debemos. No quedaría tiempo para contar nada mas.

Si nos pusieramos a contar todas las personas que habitan en el mundo, pasaríamos mucho tiempo sin dormir. El mismo que perderíamos pensando en todas las que te cruzas al día o te has cruzado en la vida. Por eso prefiero dedicar mi tiempo a hacer el amor contigo. Para celebrar de esta manera que nunca sabremos a ciencia cierta tal numero de personas.
Pero que, pese a eso, de entre todas ellas, tu te has quedado conmigo.

jueves, 13 de agosto de 2015

Tomorrow it will be better

Que no me debe la vida, me debe la muerte a la monotonía. ¿Hay alguna manera de que eso suene bien? Sin que me asuste cada vez que me mira fijamente o suelta mi mano al caminar. Es ridículo, lo sé, porque está ahí, siempre, en cuerpo y alma deseando lo mejor para mí, a veces anteponiendose a sí mismo, normalmente haciéndome exageradamente feliz. Pero en estas ocasiones me gustaría ser un poco más fuerte. Que no me tiemblen las piernas cuando camina hacia mí, que no me de un vuelco al corazón cuando le veo sentado, esperándome y me muera por abrazarle. Me gustaría dejar de tener que retener las lágrimas de felicidad que me provoca su mirada. Me encantaría quitarle sus miedos pero antes tendría que acabar con los míos.

Siempre me he definido como un alma libre, como aquel espíritu libre que reclamaba no pertenecer a nadie pero a su vez pertenecía a todos. Como un mustang corriendo por infinitas praderas, por mis venas.Y no sé que está pasando, no sé porque no me sale el huir. No entiendo como se ha apagado la furia en mi mirada. Porque antes solía discutir mis pensamientos con el espejo, con un mal reflejo, un buen baño y un cuaderno en mano. Ahora, sigo sin saber como, le busco a él como si fuera una roca en medio del mar cuando las olas me intentan arrastrar. Algo a lo que agarrarme y nunca soltarme, algo dependiente. Dependiente. Esa es la palabra. La que odio, la que me asusta, la que no soporto, la que no valoro. Pero de repente aparece y hace que vuele. Hace que quiera empezar una vida nueva, que me entre el valor de hacer el verano un poco más largo. Que despierte para verle dormir y sentir que en ese preciso momento es igual de débil como yo cuando le miro a los ojos. Y no quiero que los abra, no quiero estremecerme y reaccionar como una niña malcriada. No quiero sonreír incansablemente hasta marcharme. Me duele esperarle aún sabiendo que sigue a mi lado y no ha decidido irse lejos. No más que su casa. Me duele quererle. Porque jamás había experimentado tantas sensaciones juntas en tan poco tiempo. Nunca me he planteado quererle, volver a quererle y seguir queriendo a alguien. Jamás se me habría ocurrido poner mis principios en manos de otro. Ni compartir mis demonios, mis miedos. Pero lo que menos me esperaba es que los aceptaran y los hicieran suyos.

Me siento novel, novata, aprendiz de esto que llaman "amor". Porque nunca había sentido la ausencia de dudas, ni había pensado en un único rostro. Nunca me había encantado tanto una sonrisa ni había visto tanta confianza en unos ojos. Ni tanta naturalidad, tanta perfección. Y me asusta, me asusta porque a veces creo que tiene dudas. De que quizás no le vea como el me ve a mí. Que no soy tan romántica, que no sabe lo que pienso. Yo tampoco lo sé, estoy cegada por su gran corazón. Y solo veo a la persona que desde el minuto que me vio supe que tendría un futuro a su lado. En ese momento no lo dudé. No dudé en ser yo, en descalzarme y ponerme cómoda dandole mi tiempo. En ese momento, fui feliz. Porque de alguna manera mis pensamientos fueron inhibidos y gracias a Dios, no sé cómo, pero mi mente y corazón se pusieron de acuerdo y me dijeron: Ahora sí, este momento es para ti.

Me merezco ser feliz. Y esta vez, quiero que sea con él a mi lado. Quiero hacerlo de tal manera que no sienta más miedo que el de mi mirada en la cama, más felicidad que la de mi sonrisa en sus labios,  más amor que el de mi cuerpo sobre el suyo y la calma de mi rostro contra su pecho. Nada más. Quiero ser la persona que siempre oculté. Quiero ser verdad y que me entienda. Velar por él y que jamás vuelva a sentirse solo. Quiero ser pronombre posesivo entre sus brazos y que me quiera.

Quiero aprender a quererle y no estoy segura de estar haciéndolo bien. He ahí mi miedo.

lunes, 10 de agosto de 2015

Hasta aquí

Quédate. Eres lo único que quiero a partir de ahora. Te quiero aquí, a mi vera. Quiero tus brazos rodeando mi micro cuerpo y tus besos en mi cuello. Quiero tus palabras, tus caricias, las mil maneras de sacarme los colores cada vez que me llamas preciosa. Porque no me acostumbro a este buen trato, no acostumbro a esta felicidad. De querer tenerte a mi lado a cada instante, compartir contigo cada momento de placer, de tristeza, de alegría. Y se que me cansaré de preguntarte siempre las mismas cosas, que tu te cansarás pero es la lucha corazón cerebro cuerpo a cuerpo. Donde mi corazón sabe que quiere y sabe que vas a estar ahí y mi cerebro necesita evaluarlo.

Quédate, sigamos conociéndonos, hagamos como que no queremos volver a vernos y que me puedan las ganas de darte un beso. Hablemos de tonterías hasta que uno no pueda y le absorban las ganas de dormir. Para soñarte y ejercitar la memoria de nunca olvidarte. No dudes, no temas que yo me quedo aquí a tu lado. Haciendo como si te conociera y existiera un pasado junto a ti, en el que basé nuestro futuro aunque tu no lo supieras. Quiero que no tengas miedo y apuestes lo que tienes por unos simples versos. Al amanecer. Por tu nariz contra la mía. Por mi cabeza escondida en tu pecho. Por salir corriendo, huyendo y ahí estés tú. Y yo frene la carrera para continuar en lado opuesto, de vuelta a ti. Quiero que celebres conmigo la vida y te impregnes de ideas. Necesito que me enseñes a soñar, que me hables de historias que pensé que jamás conocería.

Pero para que esto funcione, necesito que me creas. Necesito que me abraces tan fuerte que me descoloques las vértebras.


jueves, 6 de agosto de 2015

Me comen las ganas de comerle con la mirada, de pensar que algún día mis instintos se desaten y no le vuelva a soltar. Me puede la tristeza de creer que puedo perderle. Pero me supera la alegría que me proporciona su sonrisa, siempre tan atenta, la de tonterías que puede soltar por su boca y yo me quede escuchando como si jamás hubiese estado tan loca. Como si fuera un templo en este infierno. Es como si la muerte existiese después de esta vida y me da por pensar ¿como uno puede sentirse tan vivo?  Sin la necesidad de ocultar quien eres, sin miedos, tan trasparente como el agua del mar. Y esta estúpida necesidad... Va a hacer que me vuelva loca. De acariciarle, tener su rostro en mis manos con el único pensamiento de como he podido tener tanta suerte. De sentirme querida en cada uno de mis pasos, de sentir maravillas a su lado, de que silencios que más de uno acusaría de insanos para mi son lo que me hacen bajar las manos. Y mostrarme como soy, sin tapujos ni engaños, con la maldita necesidad de ser más allá de lo que pueda mostrar. Veo un garabato en el mapa y no se como, apareces tu.

miércoles, 5 de agosto de 2015

Catching my breath

Fue duro para aquellos que la conocieron. Ver que se ahogaba en su propio aliento, incapaz de respirar pensando que perdería oxígeno en cada movimiento. Sabia que la agonía duraría poco, o mucho, dependía de sus pulmones. Hasta que dejó la mente en blanco y se dio cuenta de que no se estaba ahogando. Era la sensación que tiene la gente de ciudad al subir a la cima de una montaña, donde el aire es tan puro que no lo pueden respirar. Y la angustia se apodera de ellos maldiciendo ese momento.
Fue una bocanada de aire fresco, como volver a estar de cara al mar con el sol acariciando tu rostro. Era la calidez y la tempestad en la que se impregnaba la naturaleza. No se estaba ahogando, estaba luchando contra el respirar. Dejo de resistirse y fue entonces cuando se dio cuenta de todo lo que había perdido : felicidad.
De ver tu rostro contra el mío, de jugar y saber que somos dos desconocidos y aun así apostar lo poco que tenemos por unas vistas repletas de niebla. Donde seguramente se avecinen tormentas pero reinará la calma. Donde mi mente pende de un hilo por no volverse cuerda. Y donde aún así, no te conozco pero puedo ver en tus ojos que quiero un trozo de tu futuro junto al mio. Porque esto no estaba escrito en mi destino pero ay... Que bien que hayas aparecido.