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sábado, 30 de noviembre de 2013

 You got your way with me now, didn’t cha? And I don’t know, why Things you do are things we’ve done before. Don’t you be lookin’ at me darlin’? With your sneaky eyes. Now, what could you be lookin’ at me for?  Sometimes when I’m lonely I close my eyes, some nights when I can’t sleep I fantasize, hard to believe that you’re right here tonight. I’m goin’ out of my mind. I think This could be The one night I give in to this fight, boy I just might cause you rule my head I can’t stop the motion. Hold me, be the way you told me, whisper somethin’ so sweet. This could be the night. Wrong feels so right. So this is what it feels like be in the right place the right time, I’m bringing of a delight hoping we can make this a long night.  This is why we came, I can feel it in my veins.  So this is what it feels like, right place the right time




viernes, 29 de noviembre de 2013

Enviaste un mensaje, es como si el viento hubiese cambiado tu manera de pensar. Éramos mejores amigos, sí, estábamos construyendo nuestras vidas con cada beso, y cada carta, cada promesa hecha para siempre. Pero presionaste 'enviar' y desapareciste delante de mis ojos... Y ahora eres tan solo un fantasma retrocediendo en el tiempo, nunca habría pensado que podrías ser tan frío como un extraño, te desvaneces cual vapor. Ahora hay solo un eco donde tu corazón solía estar, ahora veo claramente. Y ahora hay solo una almohada donde tu cabeza solía reposar, mi visión es 20/20, ahora veo a través de ti. Algo ha muerto ahora que he tomado una decisión. Voy a estar bien, tu recuerdo ya no me persigue por las noches porque cada regalo, y cada letra, cada promesa hecha para siempre ahora, está fuera de vista, como si nunca hubieses existido. Ahora veo a través de ti así que descansa en paz, nos vemos en la otra vida..
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Me gustaba esa época en que los niños se volvían locos por las niñas, y las niñas se volvían locos por los niños.

Me he enfadado, me he reído y no lo he asimilado. Por lo menos, por muy tonto que sea el detalle, me voy a dormir con una gran sonrisa.

miércoles, 27 de noviembre de 2013

martes, 26 de noviembre de 2013

La sensación de viajar todos los días en este maldito autobús me hace sentir bien. Es ridículo, al fin y al cabo, el transporte público es de lo más desesperante que pueda existir, esperar al susodicho coche o tren, pasar frío, me duele el hombro por este estúpido bolso y la bendita comida que luego me dará la vida. Pero hay pequeños detalles que te hacen sentir vivo. Como el simple ejemplo de un joven, sujetando con fuerza el termo caliente que contiene un café que posiblemente sea lo único que le mantenga despierto por las mañanas, como su eterno agotamiento se ve limpio por unas milésimas de segundo al acercarse le un perro y olisquearle. Le emboza una sonrisa. Es un segundo, pero algo le ha hecho empezar el día de otra manera. Veo personas que aún sienten unos principios, educación mejor dicho, cediendo el paso con una sonrisa amable, ayudando a algún que otro anciano a subir. O el simple agarrar del brazo con confianza, aún sin conocerse, a una chica con síndrome de Down. También puedo ver como todas estas personas viven incondicionalmente atadas a su dispositivo móvil. Seguramente, si yo no tuviese este ordenador en mis manos mientras viajo, estaría en su misma situación. Es tan ridículo. Por suerte mi camino se hace más ameno escuchando Capital Cities mientras observo las sucias calles de Aluche, pero llenas de tantos bellos (y sucios) recuerdos. Alguna que otra noche en aquel bar donde nos juntábamos todos sin ser yo nadie para ese grupo. Como de manera indirecta, bueno, que narices, directa, quise plantearle a alguien que le deseaba. Tan divertido. Las noches que pasé en Colonia Jardín teniendo ¿Cuántos? ¿Catorce años? Con esa persona que hasta hoy sigue presente en mi vida, no tan a fondo, pero ahí está. O las cervezas que me tomé con mi compañero de equipo, mi hermano mayor, aunque a veces parezca que tiene más que ofrecer. Pero lo más hermoso de este viaje, sin duda, es el paisaje. Veo al fondo las cuatro torres de Madrid ¡Dios, qué grandes son! Siempre me fascina verlas a lo lejos, ya no digo cuando atardece. Veo los chalets donde posiblemente vivan personas con dinero, bastante dinero, lo bonito que sería vivir en ese adosado, o las azoteas que se gastan con vistas al campo. Aunque lo que más me enamora es ver la sierra al fondo, cubierta de nieve, tan única como otra cualquiera. Me hacen soñar, soñar con el momento en que subiré a visitarlas y jugaré con su nieve, de nuevo. Quiero observar la belleza de la naturaleza, como los árboles luchan por sobrevivir al frío, la sensación de saber que todos los bichillos están en sus respectivas casas ansiados por buscar el calor. Pero ante todo, quiero la compañía de aquellos que quieren disfrutar de ese hermoso momento conmigo. Quizás maldigamos al frío, no sería la primera vez, y mencionemos lo maldito que es este invierno por no dejarnos escalar. Por suerte la naturaleza es sabia y nos ofrece más oportunidades que no sean las majestuosas paredes que nos permiten ver las cosas un poco más alto. El otoño prácticamente se acabó, ahora es hora de dejar pasar al blanco. Bienvenido sea pues. También sueño con el verano que me espera, querer disfrutarlo al máximo, viajar, conocer todos los rincones de este país, las vistas, paredes, cuevas, mares que nos ofrece. Volver a Cáceres y empaparme de nuevo en esa agua tan cristalina. Ver Asturias después de tantos años y poder trepar en sus laderas. Y sin duda, mi amada Galicia… con su mar y tranquilidad. Pero el camino se hace corto y es hora de dejar de soñar. Veo a lo lejos el maldito dinosaurio que vive cerca de mi universidad así que, vuelta a la realidad.

Brindo

No he podido evitar reírme tras esa conversación, tan simple pero con tantas entre-líneas.Últimamente todos exaltan su rareza, que dicen ser únicos por naturaleza. A esos raros, les digo yo, que no son más que frutos de una sociedad que impone modas. Si surge un movimiento radical, todos tenemos ideales radicales, si hay por lo que manifestarse, vamos a manifestarnos, aunque no sé de que va. Luego están los sinceros a rabiar, el "me la suda" y no tengo miedo a hablar. Esas personas llegarán lejos, siempre y cuando no trunquen sus principios. Hablando de principios... ¿Qué es eso? ¿Existe? ¿Se come? Por que yo personalmente, no los veo. No me fío de la primera imagen, tampoco de las palabras de las personas ¿Por qué será? Veo contradicciones por todos lados, soy una persona noble pero traiciono lo que supuestamente me daba la vida. No lo entiendo. Tampoco sé como es eso de soy una persona tolerante pero eh, no te acerques a mi, que no me mola tu rollo. O esas personas que ignoran por completo el contrato social, somos todos iguales pero no me apetece ayudar, búscate la vida que yo aprenderé a nadar. Y todo esto venía por la rareza, las pequeñas manías que nos hacen únicos. Entonces yo pienso, medito, ¿qué nos hace especiales? ¿Es cómo nos comportamos de madrugada? ¿La bipolaridad? ¿Acaso se encuentra en la sonrisa? No lo sé. Sinceramente, no me importa. Me gustan las personas tal y como son, con sus defectos y cualidades. Por eso brindo por todas esas personas que en algún momento decidieron compartir algún tiempo de su vida conmigo. Las que se fueron y me enseñaron a vivir, les agradezco cada segundo, minuto, mirada, sonrisa, lágrima, abrazo y palabra. Les agradezco haber podido ver su mundo, demostrarme que hay vida más allá de mis retinas, hacerme sentirme especial y haber roto mi caparazón duro. A veces, incluso les agradezco que se hayan ido, no saben como duele haberles conocido para haberles perdido. Me enseñaron lo que es dolor, me hicieron conocer los síntomas que son estar sin comer casi un mes, me ayudaron a diferenciar sentimientos y sobretodo, que la vida no está hecha de tonterías. Vi la realidad tal y como la pintan. Pero me enseñaron ante todo lo que es querer a alguien y haberlo perdido. Pero siempre los encuentro y sonrío en ciertos vicios, tan simple como la calada de un cigarro, en una copa con una mezcla extraña, en algún bicho al que tengo cariño, les recuerdo en fotografías, en ciertos minutos de mi vida. Lo mejor, es que me enseñaron que querer a una persona, cuando la has querido de verdad, es hasta el final. No desaparece. Me fascina. Y brindo por los que se han quedado y los que han venido. Los que me preparan para repetir el mismo ritual haciéndome disfrutar de mis aficiones y potenciar mis cualidades. Los que me abren su vida y aunque me cueste, les dejo entrar en la mía. Brindo por todos los "¿Cómo estás pequeñaja?" y los "disfruta de la vida", los "eres única" y los "nunca cambies". Pero maldigo los "no te merecen" y los "no valen la pena", también algún que otro "olvidale". Pero brindo y por favor, que esta copa siempre se mantenga llena.



Atentamente:



Una sensible bipolar rarita

martes, 12 de noviembre de 2013

Si me preguntas ahora mismo que es lo que quiero, dudo mucho que obtengas respuesta, si me preguntas que siento, te enseñaría mi cuaderno lleno de tachones y palabras que ni siquiera yo entiendo. Entiendo que han pasado tres años y me ha dado por pensar que no estuvo bien no haberme despedido. Marché dos semanas lejos pero no te dije adiós. Todos decimos adiós con palabras, nunca con el corazón.

A ti, simplemente, no te puedo despedir. Se me está olvidando tu rostro, la manera en que hablas. No puedo, quiero volver a ello, necesito sentirte de nuevo. Suerte para mi, ya no hay lágrimas en mis ojos.
El café y el añilado se complementan bien, me siento tan tranquila en casa disfrutando de las tristes vistas de una fachada. Hablando de casas, me siento afortunada de que pocas personas conozcan mi hogar. Sé que con la clase de mente que he creado, no lo soportaría. Vivo con una especie de doble capa donde con la realidad, se superponen los recuerdos. Puedo estar corriendo que te veo en ese parque sentado conmigo, saltándonos la primera hora a ver si veíamos a los patos. Incluso veo el día en que me subí a tu coche y me llevaste a casa destrozada, también el mismo recuerdo pero feliz, era de las primeras veces que nos encontramos. También veo a esos dos idiotas que se insultaban y besaban aparcados en un callejón. Y no sé como convivo con ello. Por qué más de una vez recuerdo tu casa y cada uno de los rincones que marcaba, aún veo tu cara al dormir y la sensación de confort que me abrumaba. Podría recordar, recordar y recordar. Pero no es el recuerdo lo que me duelen, suelo convivir con ellos, lo que duele día a día es el sentimiento que abraza esos pensamientos. Alguno quizás haya evolucionado a odio, solo un caso se ha dado. No extraño el recuerdo, me duele que me mientan y me digan que eres un egoísta, me duele y que sepa que es mentira. Me duele saber que no piensas en mi, como dijeron textualmente "no existo para ti" y pretendo creer que eso también son mentiras. Por que éramos amigos... ¿no? Tu me importabas, tu me juraste lo mismo.

lunes, 11 de noviembre de 2013

Y aún te recuerdo

No imagine que a estas alturas aún seguiría luchando por ti, nunca pensé que llegaría a defenderte frente a aquellos que un día te quisieron. Me dijeron, olvídalo, es así y le gusta ser así. Dije yo, él no es así, le conozco. Ahora no sé si me lo creo. Me dicen tu nombre pero describen a otra persona que no conozco. Cuentan cosas que suenan a leyenda, superioridad, ganas de más y son cosas que no me encajan cuando me llega tu rostro a la mente. Quizás sea hora de que asimile que nunca te diste a conocer, que inventé una parte de ti que no era real y que tus palabras eran necias, que al parecer nunca te he importado de más. Pero sufro como sufre Dorian Grey al mirar su rostro desfigurado en el cuadro. Me preguntaron si te quería... No supe que responder. No fue amor, no es amor, no lo quiero. Simplemente me importas. Siempre lo hiciste desde que te conocí un poco más. Ahora siento que vivo de un recuerdo que nunca fue verdad. A veces pienso las veces que desearía pasar unos minutos a tu lado y que me demuestres la persona que has decidido ser. Con un café, lo que sea. Que me demuestres que es verdad lo que dicen, que no te importo ni te importaré
No puedo evitarlo. Cuando algo o alguien me importa, llevo las cosas a los extremos. Tanto que hasta me pierdo. Ayer recibí la triste noticia de que no valía la pena. Me dieron el consejo de que no valíais ni el más mínimo segundo de mi tiempo y los tiempos no están para perder tiempo y dinero. Pero me dolió, no me entristeció, tanto que sabía que ya lo había asimilado.

domingo, 10 de noviembre de 2013

Estaba en el invierno de mi vida, y los hombres que conocí en el camino fueron mi único verano. Por la noche dormí con visiones de mí misma bailando y riendo y llorando con ellos. Tres años bajo la línea de estar en el tour de un mundo sinfín y mis recuerdos con ellos fueron lo único que me sostuvieron y mis únicos momentos de felicidad. Fui una cantante, no de las populares, que alguna vez tuvo el sueño de convertirse en una hermosa poeta, pero por una serie de infortunados eventos vi esos sueños tirados e inmersos como un millón de estrellas en el cielo de la noche que deseé una y otra vez... brillantes y rotos. Pero en realidad no me importó, porque sabia que había que acostumbrarse a tomar todo lo que siempre se quiere y después perderlo para saber lo que en verdad es la libertad. Cuando la gente que solía conocer descubría lo que había estado haciendo y cómo había estado viviendo, me preguntaban por qué. Pero no tiene caso hablar con gente que tiene un hogar, no tienen idea delo que es buscar tranquilidad en otras personas, tener un hogar donde sea que recuestas tu cabeza. Siempre fui una chica muy inusual, mi madre me decía que tenía un alma camaleónica. Ninguna brújula moral ajustaba mi norte, no tenía una personalidad fija. Sólo un indeciso interior que era tan ancho y titubeante como el océano. Y si se dijera que no había estado planeada para ser de esa manera me hubiera tendido, porque yo nací para ser otra mujer. No pertenecí a nadie, pertenecí a todos, no tuve nada, quise todo con un fuego para cada experiencia y obsesión, para la libertad que me aterrorizó al punto de que incluso no pude hablarlo, y me empujó a un punto nómada de locura que, ambos, me deslumbraron y tambalearon. Cada noche solía rezar para encontrar a mi gente y, finalmente, lo hice, en el camino abierto. No tuvimos nada que perder, nada que ganar, nada que deseáramos más, excepto hacer de nuestras vidas un trabajo de arte. ¡Vive rápido, muere joven, se salvaje y diviértete! Creo en el Estados Unidos que solía ser. Creo en la persona en la cual quiero convertirme. Creo en la libertad del camino abierto. Y mi moto es la misma de siempre. Creo en la amabilidad de los desconocidos. Y, cuando estoy en guerra conmigo misma, tomo el viaje. Sólo tomo este viaje. ¿Quien eres tú?. ¿Eres quién se emociona con su más oscuras fantasías?, ¿Has creado una vida para ti mismo donde eres libre para experimentarlas? Yo la tengo. Estoy jodidamente loca, pero soy libre.
Amo a la lavanda rubia de su pelo, la manera en que se mueve, la manera en que camina. Me toco a mi misma y no puedo conseguir lo suficiente . En el silencio de la noche a través de todas las lágrimas y todas las mentiras me toco a mi misma y todo esta bien. Solo hazlo, abre tu mente y tu corazón para mi.  Solo padece cuando el vaso este vacío y el mundo se incline.  Estoy feliz en el club con una botella de vino rojo, hay estrellas en tus ojos porque tenemos un buen momento, tan feliz que podría morir. Ser tu mejor amiga, te amare por siempre arriba en las nubes vamos a estar mas alto que nunca.. Soy tan débil como yo lo permita, yo peino mi cabello, le doy luz a mis ojos. Me toco toda la noche y cuando se cae de su lugar me tomo mi tiempo, lo pongo de nuevo...

                               Lady Gaga

jueves, 7 de noviembre de 2013

Diría que me gustaría quedarme aquí, contigo, pero te estaría mintiendo sabiendo que esto no es lo que yo quiero, que la vida que me prometiste no sería más que una amarga rutina que acabaría con los dos. También te mentiría dado que te pienso y me gustaría estar contigo cuando salgo de la rutina viviendo la vida que yo quiero. Qué no soy más que aquello que no quisiste ver, una persona más limitada por la superficialidad, dueño y atado con correa a la sociedad. Viste que tenías mucho que vivir, yo descubrí que me había dejado mucho por vivir.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Y me dió...

No sé si será así pero no lo puedo ver igual. Cada uno está dónde ha decidido estar, caminamos con la compañía que hemos decidido compartir, derrochamos sobre lo que afirmamos amar y vivimos la vida que hemos decidido vivir. Nuestros hábitos y conductas definen nuestro carácter, los pequeños detalles, la manera de evadirnos, la dependencia a ciertos caracteres, nos hacen únicos y a la vez vulnerables. Y he de decir, que me siento débil a pesar de estar sentada en la roca más alta observando paisaje, me siento insignificante aún tratando de hacer crecer a mi mente viendo como soy, ahora y siempre, un ser insignificante ante la naturaleza. Es curioso como veo un vínculo prácticamente imposible basado en la libertad y la esclavitud. Uno se hace siervo, esclavo de cuidar de ella y y ella a cambio nos regala las maravillas que la componen para que las disfrutemos libremente con responsabilidad.
Mi dependencia es poder disfrutar de una buena compañía dejando de lado todos aquellos pensamientos que atormentan mi cabeza disfrutando de unas vistas que me ciegan tanto, que no necesito pensar. Quizás las sustancias psicotrópicas marquen un gran papel en estas sensaciones pero ante todo, es el hecho de olvidar por horas que ahí afuera hay un mundo y unos problemas que no necesitas oír. No en ese momento. No bajo tanta sensanción. Quizás fueran insensateces innecesarias pero me hicieron comprender que en la vida no se puede estar quieto. Me gustaría olvidar un poco lo que pasa a nivel global. Me gustaría olvidar lo que pasa a nivel personal. Y respirar de otra manera incosciente de si sube la marea. Y encontrarme en lo alto incosciente de lo que pueda suceder abajo.

martes, 5 de noviembre de 2013

Son muchas las veces que he tratado de entender por que el alma se vuelve cínica, serán las veces que me he encontrado con mi cabeza diciendo unas cosas y mi boca pronunciando otras. Trato de escucharme pero no hay palabras, solo suenan letras de canciones tal y como me enseñó hoy el psicólogo, basamos nuestra vida en eslogans que leímos o escuchamos en alguna película o canción. En alguna parte del camino esto me ha corroido. No hay una opinión, no hay frases que salgan de mi alma y pueda defender por que son mías. Me he resignado a luchar. Digamos mejor que me he cansado de sentir las gilipolleces que siento, que a veces me gustaría ser como vosotros y cerrar las tapas del libro que empezamos a escribir. Pero no puedo, siempre me falta algo y dejo las páginas dobladas por una esquina recordando que esto no acabará. Aunque tenga que ser la única. Aunque acabe dejándome las heridas. Seguiré bebiendo ron a secas maldiciendo mi debilidad. Soñaré que sería eso de ser insignificante pero a la vez lo más grande. ¿Nunca has pensado que la hormiga, ese bicho tan minúsculo y débil, es a la vez lo más grande? A veces cambiaría unos instantes de mi vida para subir a las hojas de un árbol y ver atardecer. No tener que correr, y correr, sin cansarme solo por que despertase queriendo ver amanecer. ¿qué me está pasando..?


domingo, 3 de noviembre de 2013

Esta noche brindemos por la juventud y nos aferraremos a la verdad (No quiero perder lo que tenía cuando era niño.) Mi corazón todavía tiene un ritmo pero el amor es ahora un hecho. (Tan común como un día frío en Los Angeles.) A veces cuando estoy solo, me pregunto ¿Hay un hechizo impidiéndome ver la realidad? El amor duele ... Pero a veces es un dolor bueno y se siente como estar vivo. El amor canta, cuando trasciende las cosas malas. Ten corazón y pruébame porque sin amor no sobreviviré.  Encadenado y abusado, estoy desnudo y acusado. Sólo quiero la verdad así que esta noche hemos de beber por la juventud. El amor duele... pero el dolor no siempre es malo

sábado, 2 de noviembre de 2013

Oígo los trenes venir y al hombre borracho cantar en la calle, el ventilador en el techo, atrayéndome hacia el sueño. Y sueño con películas mudas, supongo que recuerdos en blanco y negro, son las mismas viejas historias, pero vestidas con prendas diferentes. Así que, ¿dónde está la chica corriendo sin zapatos en sus pies? Porque no hay ninguna sombra, en este ensordecedor calor.
Lo bonito de todo esto es haber averiguado que al haberlo perdido, me perdí a mi. Me siento afortunada de compartir mi tiempo con personas dispuestas a perderse conmigo, no estoy segura de si para encontrarme o como excusa a volver lo que un día fui. Es impresionante caminar y que las horas te parezcan quince minutos, mirando hacia atrás me asombra ver como la ladera nos llevaba hacia abajo y nuestros instintos nos llevaron a lo alto. No cambiaría con nadie, por nada del mundo, la tranquilidad que siento cuando estoy arriba y respiro tan profundo que estoy segura de haber perdido un pulmón por el camino. A veces llego a casa y me duelen las manos, las noto secas y con mucha debilidad pero se canaliza hasta dibujar una sonrisa que dice "hoy ha sido un buen día". A lo largo de las semanas vivo preocupada de seguir hacia delante y conseguir las metas que me propuse pero llega el viernes y vuelvo con esas ganas de llegar a casa con algún rasguño de más y un peta que me haya hecho volar.
Es inconfundible como me gustaría pisotearle a alguien el orgullo cualquier martes de mañana y hacerle sentir isignificante aunque claro, la gracia es que cuando estoy abajo y miro hacia arriba, yo soy el gusano del cual se ríe la montaña que me tapa el sol. Soy nadie. Y eso me hace feliz. Me devuelve mis principios y me hace saber que soy uno más que está dispuesto a disfrutar de las maravillas que nos ha prestado la naturaleza. Como un animal, me devuelve mi humildad.

I told you to be patient, I told you to be fine, I told you to be balanced, I told you to be kind. Now all your love is wasted, then who the hell was I? Cause now I'm breaking at the britches and at the end of all your lines. Who will love you? who will fight? And who will fall, far behind?

viernes, 1 de noviembre de 2013

Cierra la puerta y pon la coca en esa esquina. Ciérrala de tal manera que no pueda salir y vuelve a la semana. ¿Qué tal?
El estado de guerra suspende la moral; despoja a las instituciones y a las obligaciones eternas de su eternidad y, desde entonces, anula en lo provisorio los imperativos incondicionales. La guerra no se sitúa solamente como la mayor entre las interpelaciones de la moral. Ella la torna ridícula. El arte de prever y de ganar por todos los medios la guerra se impone desde entonces como el ejercicio mismo de la razón. Sin duda alguna que quien ha perdido, por su propia culpa y mediante algún acto merecedor de la pena de muerte, el derecho a su propia vida, puede encontrarse con que aquel que puede disponer de esa vida retrase, por algún tiempo, el quitársela cuando ya lo tiene en poder suyo, sirviéndose de él para su propia conveniencia, y con ello no le causa prejuicio alguno. Si alguna vez cree que las penalidades de su esclavitud pesan más que el valor de su vida, puede atraer sobre sí la muerte que desea con sólo que se niegue a obedecer las voluntades de su señor. Tal es la auténtica condición de la esclavitud; ésta no es sino la prolongación de un estado de guerra entre un vencedor y un cautivo. Pero suponiendo que la victoria favorezca al bando que tiene de su parte el derecho, pasemos a estudiar la situación del que triunfa en una guerra justa, y veamos el poder que le da la victoria, y contra quién se lo da. En mi entender, se trata de un poder totalmente despótico. El conquistador detenta un poder absoluto sobre la vida de quienes, por haber hecho una guerra injusta, han perdido su derecho a la vida