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sábado

Son mil suspiros los que libero de sólo pensar en mis piernas al rededor de tu cuello. Apretando con fuerza, como si así te fuese a sentir más dentro. Creo que no hay sonrisa más sincera que la de saber que te mueves bien. Enseño los colmillos por si tengo las de perder, solo por si acaso llega ese momento sublime en el que me haces enloquecer. Pero me aguanto, a veces incluso me callo. Porque prefiero los silencios, responderte mal antes que decirte que te echo de menos. Prefiero eso a discutir porque no vuelvo al paraíso de tus besos, a hablar del contrato que firmé para ser reina de tus sábanas y todo lo que se enrede dentro. Y me verás marchar amarga como el café, con la misma cara que si chuparas un cristal. Me da igual, no comprendo de sana distancia y sentirte tan cerca solo hace que me muera por dentro. Por mucho que lo quiera, lo necesite y lo replique. Algún día esta historia acabará conmigo. Y diré cosas que juré no decir jamás. Y te haré creer cosas que juraste no creer jamás. Y te dejarás llevar.

jueves

Sinceramente es muy duro negarlo. Uno puede permanecer estable, puede acostumbrarse a los pequeños detalles y hacer de ellos un hábito. Pero el cerebro, el corazón, llámalo X, lo bautiza de antinatural, y lucha, lucha contra ello. Por eso no logro descansar, por eso trato de olvidarme de ti. Y me da por pensar que te hizo cambiar, y pienso que te hice cambiar.

miércoles

Cada vez que vole fue contigo, si pinte sólo fue tu color, desnude cada parque y al pasar por tu calle si lloré de nada sirvió. Luego hable tu lenguaje con otros, hice bien en hacerte canción. ¿con quien sueñas si es que acaso duermes? O sigues llenando de amargo sabor. Puede que está vez no sea yo tu catorce de abril, tu cambio de color.
Y hoy llovió al final del mercado, donde venden tu cuerpo y mi voz. No vuelvas a oscuras, enciende las luces que apagan tú invierno marrón. Ya me voy cerrando la puerta, ya te deja con tu marca de ron. Cuando vuelvas a oscuras enciende las luces que ciegan tus Lunas el sol. Tu copa de champán, tuya. No vuelvas más...

martes

Estoy aprendiendo a amar. Aún estoy intentando acostumbrarme a esta soledad. Trato de no buscar tu cabeza en la almohada ni tu cuerpo oprimiendo el mío contra el colchón. Es injusto. Aún recuerdo tu forma de querer, recuerdo tus palabras, como nada te importaba. Hasta que al parecer, te decepcioné

I remember that place, You used to love me there

La parte sencilla de la vida es esa que no se dice. Y si se dice, no suena creíble. Dicen, afirman que para ser feliz hay que olvidar el pasado. Hablan de no arrepentirse, de que lo pasado está olvidado y no hay que intentar enmendarlo. Esa es la parte fácil de la vida, la cual nos resulta imposible. Sinceramente creo que el problema se halla en que nos gusta demasiado. ¿A quién no le gusta la sensación del vello de punta al recrear un recuerdo? ¿A quién no se le han humedecido los labios de recordarla, de recordarle? La sensación de tener el pasado en tus manos y susurrar "una vez más...". Vivir de recuerdos es un pecado, pero sobrevivir de vez en cuando hace que tengas más ganas de apañarlo. No serán veces las que sabía que si las condiciones fuesen distintas estaríamos follando como conejos, un largo rato, hasta cansarnos, hasta desgastarnos. Sé que si las palabras hubiesen cambiado, si fueran otras caricias las que estaba dando, quizás, sólo quizás ahora mismo te tendría a mi lado. Aunque no sé que haría si fuese así. Quizás acabaría matándote, asfixiándote, quizás te estaría tocando, quizás... Me estén matando las ganas, la rabia y el por qué.

sábado

Tengo la sensación de que la persona está muriendo. Estamos rodeados de una sociedad comprometida con unos valores que en realidad no existen. Todos saben lo que quieren y ninguno lo consigue, ¿por qué? Todo tiene unas normas morales, dos no discuten si uno no quiere. En cambio, acostumbrados a los clichés y a que todo es constante, sabemos que nuestros valores están por encima de lo posible. Por eso no los conseguimos, siquiera los buscamos. Porque que es otra vez el mismo cuento el que se repite, el que no acaba. He perdido gente por no encontrar un compromiso, por anticiparse a la realidad. Y todos nos creemos sabios, poetas, escritores de historias con las que soñamos despiertos. Empiezo a creer que me estoy corrompiendo, que no hay esperanza en mis palabras y que no espero que me entiendan cuando bebo. Buscaría un motivo por el que entenderlo pero he perdido las ganas hasta de hacerlo. Desconozco los motivos por los que dar dos pasos da miedo, no soy capaz de asimilar donde está la rentablidad de retroceder, ni de juzgar, ni de correr. No entiendo como generalizar se ha convertido en un concepto general. No entiendo donde está la magia de lo especial, que hay de malo en una casa junto al mar, porqué la gente tiene miedo a ser. Ahora todos somos diferentes. Todos pasamos, a todos nos resbala. Solo queremos sexo, drogas y rock 'n' roll. Ser los poligoneros del barrio, ser el que más chicas se ha follado y que lo sepa hasta el del bar. Somos diferentes y únicos, sensibles y nunca nos enamoramos. Añoramos lo que nunca ha pasado, maldecimos lo que ha terminado y nos quejamos, siempre nos quejamos. Y por los libros que sostuve me mantengo. Llevo con la voz un acento de sal. He llorado con un beso no robado. Por remar junto a mis padres soy verdad. En esta vida vi salir del agua mil delfines, rezar a dioses que no existen pero matan a gente. Eché de menos a mis padres, eché de más algunos bares... viví feliz. Me he visto muerta en un lavabo, por la corriente arrastrada sin saberlo, me alejé. He visto como al llover casi a diario nace un verde. Sobre el asfalto he visto gente que ha caido por volar. He oído cantar a mi madre cuando aún yo no podía. Y he visto mi rendición, he oido el roto de mi corazón, cansado de luchar y mantener esperanza en quién decidió dejar de vivir.

Me pregunto como el tiempo puede convertir a una persona en algo tan cruel. A veces pienso como será tu vida, quien entristece tu rostro de perfil, cuantas botellas decidiste beber repitiendo una y otra vez " esta es la última vez ". Como el tiempo hizo de ti aquello que tanto te enojaba, te llamé y describo como un hipócrita que no encuentra sentido a su vida. Lo más triste de todo es que te quise y a veces te sigo queriendo. Pero te veo de aquí a diez años rondando por los bares a ver si alguien quiere discutir, con una copa en mano y hablando con nostalgia de ese chaval que un día conocí. Apagaste tu botón de la humanidad para convertirte en uno más. No tienes ningún valor. E hiciste con tu egoísmo de mi vida algo vació, sólo por que no conoces la felicidad. Y yo me río de tu desconocimiento, que que malos son tus amigos. Y me río de lo idiota que soy buscando rostros nuevos que nunca dejará  de ser desconocidos. Por mucho que se parezcan a ti, por mucho que los quiera besar hasta morir.

viernes

Al primero traté de no sentir nada, y al segundo ya escribí "te quiero amor". Con el dedo sobre tu morena espalda, susurrando en sueños me dijiste "y yo". Al tercero regresaban a sus casas marineros que lloraban como al cuarto lo hice yo. No me viste amor, me sequé con rabia en la almohada. Ni siquiera preguntaste "¿que te pasa?" y una estrella en la ventana me pasó. En el quinto pregunté "¿cuánto me queda?" me mentiste "creo que sólo llevas dos" Calente tus pies con restos de una pena que al rozarse con los mios se marchó. Al siguiente se me subieron las ganas,lo notabas en la espalda, te reiste, luego no.. esta parte del relato me la guardo. Sin cambiarse de postura, me cambió... ¿Que pasó, mi bien, que pasó? que vivimos dos historias diferentes, que olvidaste mi canción entre la gente, que entonaste un hasta luego y era adiós... El siguiente una fuga de besos posada en tu cuello, un amor ya sin miedo, un ataque de celos, la luna menguante quisiera ser yo. De tanto, tanto amor se te olvidó decir' no gires por favor', girado me vestí, no importa ya quien hoy le cuentas al dormir Amor amor... ni podría olvidarte ni quiero. acierto de mi vida, apellido gallego, Amor, eso fue lo que vivimos juntos, el milagro de tus seis minutos y estos cuatro que son para ti...

sábado

Cuando menos lo esperas, cuando menos lo necesitas la vida te complica un poquito más las cosas. Es capaz de poner tu punto débil justo en mitad del camino a ver si consigue que te desvíes. Y lo consigue. Cuando ya estás en la recta final, de repente (la vida es de repente) aparece alguien que te desfigura los planes. Más de una vez me he planteado que hubiera sido si no hubiésemos hecho ese ejercicio, que hubiese sido si no te hubiese buscado desesperadamente y después  perdido las esperanzas y encontrarte. Qué hubiese sido si no me hubiese acercado a hablarte, no podía sacarte de mi cabeza, algo en ti me decía "tengo que conocerle". Y así lo hice. Me vi jugando con un desconocido, divagando de tonterías, riendo y cuando menos me lo esperaba, fui secuestrada por dicho desconocido, hasta mi casa. No podría describir ese momento pero a la vez podría decir que se repite la historia. Por que su pelo, sus expresiones me recuerdan tanto a ti. Pero no eres él. Ni él es tú. Eso lo hace mucho más especial y hace más interesante este juego.

No sé si le volveré a ver, si nos besaremos apasionadamente, solo sé que no puedo sacármelo de la cabeza.

Le quiero conocer.

lunes

Sinceramente siempre me ha sido lo mismo el día del padre, la madre, del niño... es muy tópico decir que es un día comercial y que a la madre se la quiere todos los días o nunca. Pero extraño a mi madre, más cuando las cosas se complican. La echo de menos ahora que mi futuro se ve colgado de un hilo y ella no lo sabe, la echo de menos cuando me frena y me dice "todo va a estar bien". Porque nos peleamos, nos odiamos, me hace responsable de sus canas y sus ojeras, se mete conmigo para probar cuanto la amo y me saca de quicio. Pero es ella quien presenció mi corazón partirse por primera vez, fue ella la que me secó las lágrimas y escuchó que mi corazón pertenecía a otro. Es ella confidente de mis secretos y de los sentimientos más oscuros. Recolectora de lágrimas y abrazos, a diario. Es quien me hizo ser quien soy, por su educación, su cariño, su prohibición. La debo mi vida y mi corazón. Y la extraño más que nunca, que quiero abrazarla, joder.

domingo

Es cruel pensarlo pero mucho más cruel decirlo en alto. Supongo que estos meses han rebosado de experiencias, buenas, malas, nuevas, conocidas... Pero empieza a asustarme el hecho de que no sea capaz de sentir nada. Sigo disfrutando de los atardeceres, sigo saliendo a ver amanecer, me estremezco con el tacto de la roca o cuando veo a ese perro correr. ¿Qué hay de las personas? Ya no existe... ¿un vínculo? ¿Afecto, cariño, amor? Entiendo que caí en un punto en el que no estaba dispuesta a entregarme de corazón pero jamás creí que acabaría en una rutina viciosa de la cual no quiero salir. No digo que quiera amar o algo parecido es más bien que... se me han congelado los sentidos. Ya no surgen chispas cuando me llama y me roza, cuando me abraza, ya no hay más él y cada vez hay más nada. Me encantan esos momentos de "llámame" o encontrarme abusando de los coches a las tantas de la mañana, yo empotrada, cualquiera comiéndome el cuello. No digo que me apasione, tampoco hace que me sienta más viva pero siento algo. Chispas, fuego, quizás hasta diversión. Quizás me esté convirtiendo en una puta más, esa con la que tanto me identificaban. Y está bien mientras no apague del todo ese botón de la humanidad.