Pages - Menu

Popular Posts

sábado, 30 de abril de 2016

*

-¿Estas bien?

-Si, creo. Vale, ahí va. Tu y yo no somos esa clase de personas que dicen "te quiero"

-Bueno...

-Al menos yo ya no lo soy porque he aprendido que es mentira. Simplemente no conoces a tu pareja perfecta y entonces todo es precioso y perfecto, así no es como funciona la vida. Y si alguien entiende eso, somos tu y yo.

-Estoy teniendo problemas para entender esto ahora mismo...

-¡Escúchame! Vale, yo creo estos obstáculos de personas muertas, pacientes que me necesitan, o no, heridas abiertas. Y si, se que hago esto duro. Parece difícil. Porque va a ser difícil. Si tu y yo avanzamos juntos... Es más difícil amar a alguien que alejarse de él. Y esto... esto sería... Esto es un lío y estoy asustada y ¡Dios! simplemente me da un miedo de muerte.

-También estoy asustado. Y si decidimos estar juntos, me refiero a realmente juntos, terminaré cagándola.

-¡Yo también! Es así como me siento. Me lo cargo todo. Todo el rato.

-Bueno... Vamos a cargarnos algunas cosas.

Grey's Anathomy




Es más difícil amar a alguien que alejarse de él.

jueves, 28 de abril de 2016

Agosto

Soy esa máquina de escribir que ya nadie usa por el miedo a equivocarse, porque la tinta no se puede borrar. Y guardan en un armario junto a todo lo bello que no sabrán domesticar nunca.

Soy recuerdo.

Soy un seguro de muerte, al menos estoy segura de algo: yo no quiero a alguien seguro de lo que quiere. Yo quiero a alguien seguro de que me quiere.

Y ya está. Que nunca deje de dudar, pero que me tenga claro. Que me tenga, claro. Y que me ame oscura.

Todo esto lo digo porque en algún momento noté la hierba fría, y deseé que Roma ardiese. Y que todos los caminos llevasen a casa.

Y cuando llegué
sólo encontré más caminos
una carta de renuncia de la casa
y una escopeta cargada
de indiferencia.

Ojalá nadie vuelva a subirme al cielo
si luego piensa soltarme.

Es de muy mala educación hablar de vértigo
si no has estado a mi altura.

miércoles, 27 de abril de 2016

Me gusta(s)

Me gusta cuando sonríes. Aunque creo que eso lo sabes. No soy el primero que te lo habrá dicho. Pero también me gusta cuando no te callas, y hablas, hablas, hablas y hablas. Y te sube la euforia y a veces creo que te vas a ahogar. O cuando achinas los ojos tratando de matarme con la mirada, aunque no te des cuenta de lo adorable que te pones. ¡Si! ¡Justo así! Me gustan tus caras, sobretodo cuando pones esa de circunstancia y tratas de levantar una ceja, pero no, levantas las dos, o bajas las dos. Frunces el ceño. 

Me gusta decirte estas cosas porque sé que te sacan de quicio y siembran un jardín de hematomas en mi hombro, porque tu única manera de defenderte es a base de puñetazos. Suaves, pero con rabia. Porque no sabes controlarte. Y eso me encanta.

Me gusta pasear contigo por Madrid aunque me saque de mis casillas. Porque no sé como todos te miran. Incluso esa chica tan guapa. No se si me da envidia o celos. Y tú tan normal. Haces que cualquier día sea especial Cruzas sin mirar y si lo haces tratas de provocar un choque brutal. Pero te vuelves a cruzar. Vas tan acelerada que has hecho de tu carril la izquierda, aunque te falta acera.

Porque todos son imbéciles pero tu no te enfadas. Sonríes ¿Cómo lo haces qué no ves maldad? ¡La gente es mala! Y tú solo me replicas que crees querer creer en la bondad de los demás.

Y te caes. Eres pura torpeza. Lo cual no sé si me hace gracia o me transmite pena. Eres luz, deberías saberlo. Pero todo esto que te escribo, bueno, te lo digo, porque te lo he dicho ahora, el año pasado y todos los que han pasado, ya te lo habrán dicho todos los chicos. 

¿Me equivoco? Saliendo de mi no va a ser que sea diferente. Pero si no lo entiendes...

Deberías dejar de luchar.





Y cuando sientas celos del aire que roza su garganta, amor, vas a acordarte de mi

martes, 26 de abril de 2016

Dicen

Dicen que a lo largo de nuestra vida tenemos dos grandes amores: uno con el que te casas o vives para siempre, puede ser el padre o la madre de tus hijos…

Esa persona con la que consigues la compenetración máxima para estar el resto de tu vida junto a ella.

Y dicen que hay siempre, un segundo amor una persona que perderás siempre, alguien con quién nacíste conectado, tan conectado que las fuerzas de la química escapan de la razón y te impedirán siempre, alcanzar un final feliz.

Hasta que cierto día dejarás de intentarlo. Te rendirás y buscarás a esa otra persona que acabarás encontrando, pero te aseguro que no pasarás ni una sola noche, sin necesitar otra beso suyo o tan siquiera discutir una vez más.

Ya sabes de quién que estoy hablando, porque mientras estabas leyendo esto, te ha venido un nombre a la cabeza. Te librarás de él o de ella, dejarás de sufrir, conseguirás encontrar la paz (será sustituido por la calma), pero te aseguro que no pasará ni un solo día en que desearás que este aquí para perturbarte.

Porque a veces se desprende más energía discutiendo con alguien a quien amas, que haciendo el amor con alguien al que aprecias


-P.C.

-

Al final entendimos
-pero muy al final del todo,
ya demasiado tarde-
que hacerse daño era
mucho mejor que no
hacerse nada de nada


Un amor extraño, 
de radiografía,
 tirando por el aire las formas:
 Los camino

lunes, 25 de abril de 2016

Déjame entrar

Yo
siempre estaré
aquí
para ti.

Siempre estaré
al otro lado
del problema
y también
de la solución.

Siempre estaré 
siempre,
que me dejes entrar.

No te dejaré
caer
no,
mientras dependa
de mí.


D.S.

¿Y qué?

Muy pocos lugares puedes llamarlos hogar. Hogar es donde está tu corazón, me decían. Entonces mi corazón está dividido.

Está en los pasillos de un hospital, mientras camino de una habitación a otra con una sonrisa incluso los días que solo quiero gritar. Son palabras de bondad, una caricia, una mirada. La sonrisa. Siempre la maldita sonrisa. También es mi torpeza, los "lo siento" que acumulo al día y los "nunca pidas perdón". No lo sé, ni quiero saberlo. No quiero saber si seré buena en lo que hago ni quiero ser esa persona en la que confíes. No sé si quiero saberlo.

Lo que si sé es que adoro tu compañía. Sé que puedo rozarte con los dedos y sentir cosquillas. Podría escribir un párrafo, un verso, que sé que no serviría de nada. Más que para arañarte. Y dejarte cicatrices de esas que no sangren. También sé mucho de la imprudencia ya que sus frutos están escritos y guardados en mi memoria. Sé que el secreto de todo está en fijarnos en los pequeños detalles. En mirar más allá de la mirada- Es entonces, cuando descubrimos lugares, momentos, sensaciones y hasta personas que siempre han estado ahí esperando a ser miradas. Hay que atreverse a mirar y verás. 

Nunca sabes cuando será la última vez que respires. Todo puede cambiar en menos de lo que acabas de leer este texto. Por eso, debes coger aire y sumergirte. El océano te esta esperando, la vida también.

Y no negaré que me enamoré de tus cicatrices, que para ti invisibles detrás de tu coraza, están ahí. Incandescentes, a veces tiernas, otras veces aseguradas. A mí, el 'ojala te vieses a través de mis ojos' nunca me ha hecho especial gracia. Hasta que deseé que tu lo hicieras. La ironía, que perra.

Yo, que soy de las que no se rinden, me libré de esta batalla. Porque la vida está hecha de matices para estar andando de puntillas cada semana. Y tiré mis armas. Y usé las palabras. Hace tiempo que olvidé que tenía voz. Esta vez no temblaba. Quizás era porqué pensaba que serían aquellas que harían brillar tus ojos. Verte a través de mi mirada. Después de todo, no importaba.

¿Qué que creo? Que me gusta el fuego. Porqué se que me puedo quemar, pero voy a morir por ello. Y soy incendio cuando después de tanto tiempo vi la grieta de tu corazón. Entonces ardió Troya, pero tu no lo supiste. Ardió con Helena pidiendo auxilio y yo contuve mis lágrimas para que se ahogara.

En ese momento supe que no trataría de beber más agua.

Nos reíamos mucho. Tanto que, al final, tú acabaste preguntando '¿es que nunca te pones seria?'. recuerdo que en ese momento por mi cabeza cruzó un 'bueno...' No el clásico 'bueno' de 'ni mucho ni poco', no el típico 'bueno' de 'más o menos', no. Fue el escurridizo 'bueno' del 'no sabe la que le espera...', el dócil 'bueno' de 'yo soy la que le espera, y la misma que dejará de hacerlo por cualquier contratiempo'.

Te contesté que no. Que nunca me ponía seria. Tu echaste a reír como un loco. Yo entonces pensé que a veces me ponía triste. Tan triste que nunca podrías soportarlo.

No recuerdo haberme puesto nunca tan seria.

Me diste un sueño entre cien pesadillas. Me besabas la frente aunque quisieras mis labios. Me acariciabas mientras dormía y ya no diferencio los sueños de la realidad. Solo sé que, ahora, no sueño porque mi realidad es mi peor pesadilla.

Era 23 de junio

Victoria arrepentida

Lagunas de verano

Encuentros de madrugada

Uñas en tu espalda

Verso final.


Punto




Impuntualidad 32

Habíamos quedado a las dos
de todos los días del año
en los que no apareciste.

Tú siempre tan puntual
en algún lugar del mundo
en el que yo ya no te espero.



Firmado:Grecia 

miércoles, 20 de abril de 2016

Quizás

Fue un baño caliente. Un abrazo en la cama inundada. Una sonrisa y un "mírame". Y lo que vino después. Me negué y no sé cómo, me deje llevar. Y ahora esa persona no está. Al menos no como la conocía.


Quizás eso fue lo qué acabó desgarrando su alma

lunes, 18 de abril de 2016

El Imbécil

"Guapo. Lo hice porque era guapo. Lo mirases por donde lo mirases. Hasta cuando jugabas al veo-veo y no lo miraba.  Escondido, cometía la  injusticia de seguir siendo guapo. 

El pidió una canción de esas que esperas que le guste a la chica. La chica era yo, y yo, que no esperaba nada, tampoco que un guapo escuchase Radiohead, me giré y le vi aún más guapo.

Así que podría haberlo hecho por muchas cosas, pero seré honesta, no en un futuro, sino ahora, lo hice porque era guapo. Me sonrío varias veces, a la séptima me hizo una mueca de "ya he pillado que eres feliz".

Después me dio un cigarro de esos que esperas que le gusten a la chica. La chica seguía siendo yo, y yo, que no esperaba nada, tampoco que un guapo tan guapo fumase hierba, esta vez sonreír de verdad y claro, le vi aún más guapo.

Me dio un beso y otro y otro y otro, también su teléfono y por supuesto me llamo semidiosa. Y yo, que no soy la mitad de nada, tuve que explicarle que no me sacase de quicio o lugar. Que tan sólo era una chica complicada que no exageraba nada cuando decía que era complicada.

Me habló de casualidades, de magnetismo, de cuerpos celestes, de constelaciones. Y yo uní todos mis lunares y en ningún momento apareció su silueta. Así que únicamente, lo hicimos porque era guapo. Porque yo estaba borracha y también me sentía un poco sola. Esta mezcla en gastronomía sólo la ponen en los mejores restaurantes.

No diré su nombre porque no lo recordé hasta pasadas semanas, cuando le volví a ver, igual de guapo y de aburrido. El no dejo de llamarme preciosa, ratona, artista, musa y esas horteradas que te llaman los guapos muy guapos que se piensan que tú no te crees tan guapa sólo por estar hecha de cristalitos.

El no dejo de hablar de la magia, del azar, de universo, de Unicornios en vinagre. 

De la química. De nuestra química. 

Y yo, que siempre he sido de letras, en este caso de dos: No.

Levante la mano y paré un taxi.

Libre. 

Lo hice porque, además de guapo, también resultó ser imbécil."


Que yo, llevaba tiempo deseando encontrar el texto que te dejara con ganas. Y lo encontré, por suerte no tuve que utilizarlo. Pero es que a pesar del tiempo, resulta que sigues siendo imbécil.

Y yo lo fui.

Pero he cambiado. Y he amado.

Así que, cómo nunca lo hice, porque no había necesidad, punto final.



domingo, 17 de abril de 2016

The truth is...

-Espero que estés bien. Ayer te vi mal y me dejaste preocupado.

-No te preocupes, sabes de sobra que soy una tipa dura

-El caso es que siempre he creido eso, pero ayer no te vi así. Pero bueno, será como tú dices, a ratos.


(Auch)

A ti

No estás bien. Se te nota en el habla, en la forma de mirar. No estás bien. Quizás porque te conozco pero soy incapaz de entender cómo has llegado hasta aquí. Como tú, que has lidiado con tantas batallas, que eres libre, fuerte, extraordinaria y la causa de muchos dolores de cabeza en la mente de tantos ¿estás aquí? La frustración y desconcierto que siento ahora mismo hacia ti me sabe mal, porque podría ayudarte, pero no sé cómo has llegado ha este punto ni si es real.

A ti, que dedicaste tantos capítulos de mi vida, que me hiciste creer y aunque no lo creas, eres diferente. A ti, que después de tantos años me has demostrado que los clichés, no son más que una farsa. Por estar a mi lado, tus abrazos, tu sonrisa y cuidar mis proyectos en tus manos. A ti, gracias.

Eres Real

Yo no sé cómo darte las gracias. Hay cosas que no podré compensar a pesar de estas líneas. Te he visto entrar y salir decenas de veces en el último mes y medio. «Es mi trabajo», repites siempre. Pero hay cosas que no están escritas en un contrato laboral y, mucho menos, en tu sueldo.

 He visto cómo te dolía no encontrar la vena para poner una vía con la medicación. Te mordías el labio mientras intentabas dar con ella. He visto cómo sus llagas te escocían después de tantas semanas de cama como si hubieras sido tú misma. He notado cómo las náuseas te revolvían también el cuerpo y cómo arqueabas las cejas cada vez que notabas que no bajaban la hinchazón de las piernas. Sus piernas. Como si fueran tus piernas. He visto cómo cruzabas la puerta y en lugar de coger aire parecía que respirabas paciencia. He comprobado cómo antes de entrar dejabas fuera tus propias historias y hasta cambiabas el tono de voz al saludar como si todo estuviera en perfecta armonía. No importaba la hora, ni tampoco las horas que te marca un contrato que sirve para que algunos presuman de crear empleo mientras tú intentas sobrevivir como puedes. Pero son sus lágrimas las que te he visto combatir allí dentro, en la habitación. Y te he visto correr por el pasillo casi sin respiración como si te fuera la vida en ello. Buscabas una venda para taponar una herida traicionera que no dejaba de sangrar a pesar de todas esas manos encima. Y la encontraste. Y volviste con ella. Y la herida se cerró. Pero te duró el susto en el cuerpo todavía durante un buen rato. Como si la herida fuera tuya. Como si toda esa sangre que quedó en la cama la hubieras derramado tú misma.

 PELEAR CONTRA EL MIEDO Pero sobre todo te vi aquella mañana en la que entraste con la cara muy seria a la habitación. Parecía que venías a medir la tensión arterial o la saturación del oxígeno pero no traías ningún aparato para ello. Ella estaba incorporada, medio adormilada todavía por todas esas pastillas y quejándose del nuevo dolor sumado al repertorio habitual.

 Te sentaste a su lado. Muy cerca. Y le hablaste de resistir. De pelear contra el miedo. De no dejarse vencer nunca por él. Aunque duela. «Mírame mientras te hablo», le decías. Cuando terminaste te acercaste más a ella muy despacio. Y le diste un abrazo muy sentido. Porque te quedaste rodeando su cuerpo quejumbroso un buen rato. A mi me pareció que esos minutos compensaron algunas de las otras batallas vividas en sus 76 años de vida. Y no era tu madre. Era la mía. Y yo miraba la escena pero no sabía cómo darte las gracias. Podrías llamarte María. O Sofía. Existes. Eres real. Y no. No solo es tu trabajo. Hay cosas que no se pueden explicar. Pero yo te he visto hacerlas. Aunque yo no sepa cómo darte las gracias

sábado, 16 de abril de 2016

Dos por dos son miles

La canción ha empezado a llorar cuando he empezado yo.
Me ha encendido un cigarro
Hoy he aprendido que también a un bolígrafo le duele agredir a una página.

Después me he encendido un lápiz
y he usado mis brazos como cenicero

Pide un deseo, sóplame hacia mis ojos
Tú esparcirás mis cenizas antes que nadie.
Por desgracia, estaré consumida antes que muera.

No puedo dejar de respirar dos veces sin ahogarme una.

martes, 12 de abril de 2016

Volverás a vivir

Y por poder, podría decirte que todos somos necios de un mismo mal. Añoramos lo que no ha pasado, despreciamos lo vivido y descubrimos que amar, no es mas que un momento transcendental en que dejamos de ser humanos por un simple trecho de felicidad. Falsa felicidad. Que incondicionalmente vivimos atados a los sueños que otros nos prohibieron, buscamos un sentido a la inexistencia de los hechos. 

Y luchamos, te juro que luchamos hasta perdernos. Te pido entonces, a ti, mal bicho desposeído, que si realmente te sientes vivo, no entierres aquello que un día te hizo crecer. No niegues el amor que sentiste ni los males que padeciste. Ámalos, aferrate a ellos pero no vivas del recuerdo. Porque quien sabe que seria del alma que alberga tu cuerpo. Viviría condicionada, condenada, infeliz. Jamás odies, de verdad. No hay sentimiento mas feo que el desprecio al cariño, poner la condición de que algo o alguien esta privado de tu atención. 

Sé humano por un segundo y haz que los demás se sientan mejor. Por ti, por lo que hiciste, por cada error que cometiste si es que así los puedes llamar. Pero no te avergüences jamas de tus pasos porque jamas serán borrados. Alguien, a lo largo de los años, se acordara de ti. De aquello que hiciste, de las pequeñas batallas que ganaste. Y te aseguro que tienes mucho que demostrar. Nunca sabes a quién estas inspirando, uno mismo no es capaz de poner un valor a algo cotidiano mientras, el cercano, lo mira despacio, como si así pudiera analizarlo. 

Llora, de verdad, llora si es necesario, si va a ser así cada vez que veas su foto en tu diario. Aunque te haga daño. Eres joven, con sueños sin cumplir, valores que remarcar, sabiduría que alimentar. No te conformes con el cuerpo perfecto, el estado de bienestar. Haz las cosas por y para satisfacer tu alma, tu entidad y hazla volar. Conoce, viaja, inspira, respira. Pausa. Respira. No te aferres a lo material, solo a todo aquello que la naturaleza te da. Se la mejor versión de ti mismo, tómate lo con calma, cierra puertas, abre ventanas si hace falta... hasta que te veas preparadx.




viernes, 8 de abril de 2016

Concédeme tu valentía




Si me dejas abrazar los árboles, hablar a las piedras, cantar a las aves y tocar las estrellas...


Si me dejas rozar las nubes, esconderme en mi cueva, llorar de alegría y ver la luna llena...


Si me dejas viajar a tu centro, sanar tus heridas, hablar desde dentro y hacer retumbar los miedos...


Si me dejas cogerte la mano, andar descalzos, mirar al mismo lado y convertirnos en ballenas...


Si me dejas experimentar una libertad compartida, un beso en el alma, un nada que sea todo y un eterno segundo...


Si me dejas más de un momento contigo, a solas o en compañía, te demostrare los colores mágicos de la vida, te enseñaré a mirar más allá de la realidad ficticia, te acunaré, te cuidaré y te sacaré de tus propios fangos cuando te metas en ellos.


Concédeme tu valentía, la de atreverte a saltar junto a mí... te espero allí, donde los sauces bailan, donde los corazones laten... donde se vuelve a ser niños con goce de adulto, te espero allí donde se esconde el regalo para el que vinimos a esta vida: amarnos.










-A.

jueves, 7 de abril de 2016

.

Hoy he sido una cobarde. Te he dejado ir aún cuando el corazón me decía que entrara ahí. No podía, eran demasiadas miradas centradas en mi. Te he dejado ir. Y he llorado. Quizás ya era hora de tener que afrontarlo. Mañana cuando vuelva será otro lugar, otra de persona ocupará tu sitio. Así de fácil. Y yo, seguramente, siga avergonzada por no decirte adiós y dejarte morir.

Espero que estés bien, ahí donde estés