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viernes, 28 de marzo de 2014

Y yo le pregunto a mi ser a diario, porque se condena a ser infeliz. Parece ser que cuando soy feliz, creo no merecerlo y entonces... lo destruyo. No es justo ser así, vivir de esta manera, destripar corazones por no poseer uno. Es una manera tan cruel...
EL tabaco se ha vuelto tan insaciable, no soy capaz de parpadear sin antes haber respirado dos veces. A veces se me secan los ojos, incluso a menudo entra algo de humo por debajo de mi párpado. Las noches se hacen interminables mirando el vacío. Estoy loca, chalada y no tengo en que apoyarme. No soy feliz. No le encuentro final a este reproche. Cuando vi la luz todo se vino abajo. Sé que prometí no volver a fumar, tampoco pareció importarte tanto. Siempre es arriba, siempre es abajo. Parece que mi propio corazón quiere condenarse a la tortura. Así sin remordimientos, no me siento viva. Me quitaron la vida hace tiempo y trato de buscarla en recovecos de alguna roca,  a ver si siento dolor. A menudo siento que necesito calor, no quiero calor humano, no quiero abrazos, ni besos, no quiero caricias, quiero estar lejos. Creo que me llama el mar a ver si le muerdo, las gaviotas se ríen de mi, que no quieren que siga viviendo. Simplemente no es justo. Tengo voces en mi cabeza que me atormentan por las noches, voces que recuerdo y quiero olvidar. Juré contar mi historia, nunca la verdad. Juré llevarme mil secretos tan lejos que ni siquiera yo los pueda recordar. Puedo mentirme una vez, puedo intentar vivir dos mentiras a la vez, pero no tres. No está bien ¿Verdad? Mentirte, ser feliz sobre unos pilares que no son reales. Pero la realidad es más dura de lo que pueda parecer. Dime ¿Qué quieres de mi? ¿Por qué me haces esto? ¿Necesitas verme a diario llorar? ¿No es suficiente acaso que no pueda soñar? Bésame en los labios, descarada, maldita vida que me quieres arrebatar. Ya no sé si se trata de la cabeza o el corazón. Agradecería poder cambiar las piezas de esta carrocería que parece tan nueva. Se ríe en mi cara haciendo que tome decisiones, sabe que siempre son malas elecciones. Sabe que lo quiero todo y me quedaré sin nada. Me tienta haciéndome saber que ahí fuera hay un mundo entero, un mundo maravilloso esperándome. ¿Cuál es la razón por la que sigo aguantando? Todo lo bueno que tenía para entregar se ha ido. Es como si no hubiese una mejor versión de mi, esto es todo lo que soy. Una pieza desecha entre dos manos que no pueden cargar con tanto dolor. Cuando escribo, siento paz, ¿sabes? porque dejo la mente en blanco, la mirada perdida y habla solo el subconsciente. Me duele las veces que me tuve que ir involuntariamente, es ridículo, siempre... lo querré. Querré sobrevivir, no querré vivir. Siempre vivo en límites que no abarco y bailo con la muerte. Sufriré una parálisis cerebral, olvidaré que es amar. Porque a veces creo que en realidad, nunca he tenido ni puta idea de lo que es sostener sobre tus manos un músculo como es el corazón. Creo que no soy consciente que dejé de ser feliz desde el día en que me vi sola, sentada en una butaca, esperando que la función empezara. En fin, the show must go on...

I'm friends with the monster that's under my bed Get along with the voices inside of my head You're trying to save me, stop holding your breath And you think I'm crazy, yeah, you think I'm crazy. Well, that's not fair

martes, 25 de marzo de 2014

Trato (de alguna manera) educar a mi cuerpo y mente, evitar ataques de cólera, histeria que pueda desencadenar en un brote psicótico. En esos momentos solo necesito llorar, ni un abrazo ni nada que normalmente debería calmar. Es una guerra entre mi ser y mis remordimientos, es un odio hacia mi por esos sentimientos. Lo acabo pagando con la pared, sin duda, no como a mi me gustaría. No sola. Como hacía antes. Antes de que de alguna manera cayera la gota que culminó el vaso y me desbordó. Creo que todos tenemos ese momento en nuestra vida que es primordial, nos hace cambiar. Puede ser un golpe en la cabeza, puede ser un corazón roto. Si es que hay corazón que romper.

sábado, 22 de marzo de 2014

Tal vez

Tal vez te acuerdes de mi con el paso de los años,  no por mi cara ni mis manos, ni mi forma de reír,  tal vez te acuerdes de mi cuando a una niña le cantes las melodías que os hacía sin guitarra en el jardín.  Y cuando ya no puedas mas de tanto amor sin escalera, cuando busques piso a medias y colchón y cuando no quieras dormir por ver dormir a tu pareja, quizá me entiendas, tal vez te acuerdes de mi,y yo...tal vez me olvide de ti. Deshaciendo el oleaje que ofrezcan rápido en los bares las mujeres que no vi.  Tal vez... tal vez volvamos a vernos y compadezca a la persona que entristezca tu perfil y cuando escuches Nessum Dorma y haya estrellas escapando de si mismas con color, vas a acordarte de mí.  Y cuando llores a escondidas porque no te abraza, y cuando solamente quieras que te quiera él, y cuando sientas celos del aire que roza su garganta, amor, vas a acordarte de mí, tal vez te acuerdes de mí ...

viernes, 21 de marzo de 2014

Cuándo más dura es la pena, más cargado viene el ron

Llueve. No hay mal que por bien no venga. La radio me sabe a hierba, se aprieta los dientes. Quieres la libertad de mi celda. Súbete la falda y, mientras, haces que me quieres. Subido al cuarto del paraíso que me pinta abecedarios. Al borde, cualquier asfalto se aleja y desaparece... Mira, han vuelto a robarme y pienso marcharme tan lejos... Vienes por tangos a Buenos Aires. Anda, que si hoy no te pones bragas salimos a la terraza y me hago unos cantes. Prefiero, por hoy, un problema nuevo a recordar tu equipaje saltando de mi terraza, cerrándome todos los bares. Y ya ves que, el amor, si no muere te lo matan.
Hay un arco iris blanco y negro ahora en cada habitación cuando lloras a escondidas. No se parte el corazón. Busco visa para un beso, buscas algo de calor, y esta noche hay luna llena; lleno dos vasos de ron por si acaso hay una tregua de caricias y en la zona vieja se oye tu canción. Cómo puedo estar tan lejos de la orilla, si hace tiempo nos cubría la razón. Ay amor, si la ves, no le digas donde estoy. Guarda para ti la carta de marfil debajo de la manga de aquellos años. Quédate a dormir, no hay calefacción. Tan sólo una más, el último trago. El último trago...

Felizmente tarde

Llámenme loca, condenada, demoniaca pero no comparto ciertas maneras. Sé que mi forma de vivir no es la ideal, entiendo que a algunos les sorprenda esta triple vida que manejo (si es que lo hago) y que piense que nunca nos haremos viejos. Considero, creo y afirmo que hay una única cosa que vale la pena en este mundo: el alma. Hay que saber educarla, tratar con ella. Ser inmortal hasta que amanezca.
Amanezco a diario y conmigo mi cabeza, cambio, siento cosas diferentes. A veces me acuesto colocada, a veces borracha y a veces... en un éxtasis de pensamientos tan alto que no puedo descifrarlo. Quiero volar, quiero algo que no tengo. Pertenecer a un lugar, a veces pienso. Pero no, a la vez no, quiero ser del mundo, no de una ciudad. Besar las hojas que adornen los árboles, acariciar las nubes desde abajo. Necesito recordar que es eso de respirar, pasarme horas tirada en lo alto de una roca a ver si desaparezco, a ver si... me muero. De felicidad. Compadezco a las personas que entristecen tu perfil. Ya no me da rabia, ahora me da pena porque es la manera en que decidiste vivir. Tomaste las riendas equivocadas y ya solo tienes ansia de perder. No hablo de lo material. Perderás tu esencia, aquello que te diferenciaba de los demás, ese detalle que marca la diferencia y te hace único y especial. Apenas quedan personas que lleven sal en la mirada, ya no quedan de esas que abrazan y no esperan nada. Me entristece aquellos ermitaños que se quedan en casa y no sonríen sin más. No es vivir. Es dejar que el tiempo corra hasta que decida parar, hasta que decida morir. Y un día te darás la vuelta y verás que no tienes fuerzas, que tu pasado ni te pesa porque está falto de errores, sin emociones. Ya no podrás saltar, será tarde.

Seguramente vivamos en un mundo demasiado convencional. Todo tan racional, estudia, trabaja, folla, crea hijos y que la cadena no pare. Así hasta que el mundo acabe con alguna fatalidad. Mientras, me vuelvo a mi cabeza llena de dragones, cuentos sin contar, monstruos que me ayudan a soñar. Me quedo con mis miedos y mi maldita inseguridad. Soy una persona independiente ¿y qué más da? Pero soy persona, y eso me hace ser un animal social. Y quizás llore con dos palabras mal dichas, seguramente ría en medio de una conversación seria o quizás ni escuche a quien me habla por si escucho las gaviotas, aunque no sepa si hay mar. Creo que nunca me entenderás.

jueves, 20 de marzo de 2014

Fuimos, en pasado, entablao flamenco y pude ver el cielo desde abajo cuando dijo susurrando dame un beso y no saludes a esa que tienes al lado... Casi amanecía cuando toda la alameda me aplaudió cuando mordía más al sur de su cadera y ahí me vine tan arriba que pedimos cama y dos mil horas más
Me he cansado de ser la rara, el tipo seis, la de la extraña ventana, la investigadora de recursos, ¡me importa un carallo ser la excepción! No me importa puesto que poniendo en la balanza del dolor y buscando un equilibrio siempre acabo perdiendo, haciendo daño, que si creo inseguridad, hostilidad y algo de rencor. Tonterías varias. Todos los días la misma historia. No me importa que hablen de mi locura, no es algo que quiera perder. Pero me pierden las maneras, como se dice, se habla, lo que muestran los demás. Sé que soy como un juguete, lo nuevo llama la atención pero cuando las cosas se complican, cambiamos de juegos, cambiamos de juguetes, tendemos a desaparecer. He aprendido a perder, pero creo que así no puedo crecer.

martes, 18 de marzo de 2014

Últimamente todo es "debería...Menos".  Debería beber menos, debería quejarme menos, debería mendigar menos... Pero no quiero, son mis (tristes) métodos para sobrevivir. Un vino no hace daño, quejarse gratis y mendigar... Solo mendigo cariño, rara vez. Cuando lo hago suelo estar equivocada, a veces siento que tengo que marchar, como dice Leiva "tengo qu volver a mi planeta". Algo en algún momento cambiará. Algo en algún momento me matará.

viernes, 14 de marzo de 2014

Hay caricias que duran incluso después del roce. Hay, a veces, personas a las que la distancia no puede separar. Y escalofríos provocados por el calor de un abrazo. Aún hay sonrisas de esas que parecen cualquier otro amanecer. Algunas noches tengo la sensación de que el camino corto también puede ser el correcto. Que, por una vez, la felicidad no depende de llegar a ningún sitio, sino de disfrutar del lugar en el que estamos. Sólo hay que cerrar los ojos. Cerrarlos con fuerza y acordarse de lo bonito. De la brevedad, el detalle, el momento. No se puede vivir como aquel que no recordó darse una oportunidad para ser feliz. Y agarrarse a la esperanza. Agarrarse con fuerza a las ilusiones. Y seguir. Seguir, parar, tomar aire. Respirar. Mojarnos bajo la lluvia. Y nunca. Nunca creer que las cosas que se derrumban no pueden levantarse de nuevo. Nunca creer que lo triste durará más que nuestras fuerzas. Quizá el problema sea que miramos el cielo por la noche y nos parece que ya no hay demasiadas estrellas. Que algo se apagó hace tiempo y que nada luce igual. Pero no lo olvidéis nunca. No olvidéis hacer brillar vuestros ojos. Que nadie nos quite, nunca, el derecho de iluminar un poquito el mundo. Se fue a dormir, como cuando uno se va a la guerra, pensando que quizá no volvería nunca.

Se fue solo, armado con un pijama, y toda una soledad en la sonrisa, de esas que apagan las estrellas en el cielo. Se fue, como siempre. Como cuando se juraba que ya no estaría solo, pero se mentía. Y le entraba el sueño, mientras contaba salidas de emergencia que permanecían cerradas, aún incluso cuando la tristeza era tanta y las ganas de escapar tan grandes. Aún incluso, porque se puede sobrevivir con la respiración acelerada tras dejar de correr, y dejar las prisas, por llegar pronto. A cualquier parte.


En un mundo de grises
Admiro a todas aquellas personas que actúan por amor, impulsivas, salvajes, expertos en sentimientos. Creo necesitar coraje para echar el vuelo y despedirme de este cielo. Supe lo que era felicidad en su sonrisa, esperanza fue verle crecer. He llorado al escuchar una canción, incluso por pensar en un mundo sin ti. Eché de menos unos instantes en el infierno, extrañé algunos andares y los abrazos que juraste y ahora no recuerdo. Olvidé el recuerdo de tus promesas, las veces que me prometiste bailar un vals. Me he visto en mil ocasiones corriendo tratando de olvidar que pertenezco a esta gente, nunca he visto tanta maldad y superficialidad ¿Somos realmente así? Mis oidos están cansados de escuchar ese "soy raro" o "soy distinto" cuando así no sois más que igual que todos. No sé a donde hemos llegado a parar, solo sé que vivo en una ciudad, un país plagado de dementores y apenas queda de mi alma. Ni de mis recuerdos. Ni sentimientos

lunes, 3 de marzo de 2014

Por un segundo decidí respirar. Decidí dar paso al oxígeno que canalizaría mis pulmones y al abrir los ojos, pensé que volvería a entrar en razón. Bajé a que me diera el aire y aún así sabía que no sería suficiente. Besé la frente de los cobardes, luché por mis compadres y ahora creo que no tengo fuerzas ni para decir "basta". Tarde. Me falta calor, de sonrisas, de abrazos, de gente a mi lado. Me faltas tú. Ahora, siempre. Me asusta, la vida tiene ese momento en el que decide hacer un tres sesenta flip y de repente pone a las cosas su fin. O su principio, depende de Programarcomo uno lo mire. Creo que me voy a matar. Si. Me voy a suicidar.