Pages - Menu

Popular Posts

miércoles, 31 de mayo de 2017

Alone

Hace un año murió mi abuelo. Recuerdo perfectamente el día y la sensación que tuve. Pero eso solo duró un segundo, porque recuerdo que estaba tan concentrada en no suspender los exámenes, que no tuve tiempo de asimilarlo. Ni de cometer ningún error, al fin y al cabo seguía de prácticas. Lo recuerdo bien porque fue a finales de febrero donde tuve un leve parón. Y todo se terminó, por un tiempo, una semana exactamente. Lo primero que hice tras acabar el último examen fue llegar a mi casa, sentarme y llorar. Lo recuerdo bien. Porque lloré todo lo que no pude llorar a mi abuelo. Lloré toda la rabia, toda la frustración que había acumulado en el cuerpo. Y me dormí, no recuerdo exactamente cuántas horas. Pero sentí que hasta ese momento, no había descansado.

Esta es una de las muchas historias que viví durante cuatro años. Sentimientos acumulados que tenían que ser aplazados porque literalmente en ese momento no me lo podía permitir. Decepción, rabia, ira, dolor. Personas que decidieron irse pero no sin dejar huella, de esas que escuecen. Y yo manteniéndome fuerte, como un pilar. Vi cosas horribles, me dijeron cosas horribles. Hubo un día que tuve la vida y la muerte literalmente en cada mano. Nunca sabré expresar exactamente esa sensación.

Tampoco soy una persona de hablar las cosas. Prefiero esconderme, debajo de mi duro caparazón. Pero de repente sientes que la pesadilla a terminado. Que ya será todo tuyo, toda la responsabilidad. Y solo quieres sonreír. Entonces ¿por qué solo quiero llorar? ¿por qué me siento tan abandonada?

jueves, 18 de mayo de 2017

¿Sabes ese momento en el que crees en que todo está hecho? Que la felicidad parece cada vez más real y que ya nada podrá pararte. Siempre me decía que las personas éramos débiles por naturaleza y que en esta vida hay que ser fuerte. Lo que no pude entender ni creer es que yo lo fuera. Porque me pasé años diciendo que había luchado mucho para llegar hasta aquí. Y lo hice. Simplemente no me siento plena, ni feliz. Lo diré: Estoy muy asustada de vivir.

jueves, 27 de abril de 2017

Volverás

Me gusta el rojo en los labios, cómo me queda, cómo sabe. La marca que deja. Me gustan sus olores, sandía, vainilla. Me gustan los pintalabios. Un día me rechazaron un beso por ser rojos y oler bien. Y yo pensé en cuanto le quería. Así que mis labios no volvieron a ser rojos, ni fresas, ni rosas, ni tenían olor a cereza.

Y luego fue el color de mi pelo. Y mi risa. Después el porqué lo hacía. Más tarde el siempre es culpa tuya, no mía.  No hubo más risa, ni preguntas, ni siquiera la duda de si me quería.

¿Pero sabes qué?

Tengo sesenta y siete pintalabios, veintiséis rojos, con olor a sandía, a vainilla y una preciosa sonrisa. Mi pelo es alegría y va al compás de mis dudas y la risa. Soy felicidad. No volvió a quererme.

Volví a quererme.

viernes, 14 de abril de 2017

I was feeling epic

Todos queremos vivir una historia épica, de esas que te quitan el aire y parece que cualquier momento puede ser el último. Nos aferramos a las escenas de películas y series que jamás viviremos. O no. ¿Por qué conformarnos? Quizás no encontremos el amor de nuestra vida en un avión a punto de estrellarse y salgamos con vida de esa. Pero podemos hacer de cada uno de nuestros momentos algo especial. Crear nuestro sello, bordar nuestra felicidad. Hacer de nuestros recuerdos esos momentos de flashback que vuelven a nuestra mente una y otra vez cuando lo echamos de menos.

Para tener un momento épico en la vida hay que ser leal a tus sentimientos y a tu condición de libertad. Porque las cadenas no son más que algo que alberga nuestra mente cuando tiene miedo. Si me preguntaran, no tengo miedo. Porque he decidido vivir. Conmigo. Para mí.



martes, 14 de febrero de 2017

Are you gonna stay the night?

¿Crees que algún día encontraré a alguien que se quiera quedar conmigo amándome?


Te dije que sí porque creo en ti, en tu esencia y en el mundo que creaste alrededor de tu piel. Contesté que sí pero en el silencio tragué saliva y pensé "no lo sé, pequeña". No puedo contestarte a una duda que llevo arrastrando desde hace muchos Eneros. Me negué a darle respuesta porque sabía que sería más triste de lo que podría soportar este tonto corazón. Te diré porqué:


Porqué detrás de los "estoy bien" se me desgarra la piel, porqué cada vez que te pienso las lágrimas quieren caer por miedo a no volverte a ver. Que si me preguntan contaré nuestra historia, nunca diré la verdad, y menos las veces que esperé un "quédate".

Me voy y no será más que un vago recuerdo envuelto en felicidad. La que quisiste compartir conmigo. Y soy feliz dentro de esta incontinencia de emociones de la que me nublé. Por miedo a perder, construí barreras hechas de papel que parecen aguantar las tormentas. De noche, en el silencio. A veces creo que mi corazón late por inercia, por la dopamina que van sembrando tus semillas.

Quién se quiso sentir reina si cuando al coronarte tu cabeza vale más muerta que con vida, cuando tu saliva cura igual que la del resto y cuando al trono vamos todos por las mañanas.

¿Crees que se querrá quedar conmigo? ¿Sinceramente?

No.


sábado, 11 de febrero de 2017

Yo te cuido

Estoy segura de qué este mundo se hizo para los valientes,
pero no para los guerreros que luchan con armas y fuego.
Hablo de aquellos que se lanzan al vacío sin miedo
y cuentan sus batallas en el silencio.
No voy a ser yo quién os cuente cómo con un solo gesto
coordinas tu corazón con el del resto.
¿Nunca os habéis imaginado en cómo es hablar con aquel
que no puede pronunciar palabras y menos sus sentimientos?
Con parpadeos, suspiros, ahí están sus miedos.
Y lo he visto en el rostro de aquellos
que no se podían mover un dedo.
Pero te cogen con fuerza de la mano (en su cabeza).
Y lo sientes, se te encoge el corazón,
Serás tu quién quede en sus recuerdos
y ellos quien te enseñen a tenerlos.
En esa fina línea que separa el querer del poder.
Y podrás pero no querrás.
Y volverás a amar otra vez.
A la vida.
Y recordarás a aquellos que se les fue.

Yo te cuido.



viernes, 3 de febrero de 2017

Volverás a amar

Echo de menos a Noviembre. Siempre sabe como abrazarme, apretando mi rostro contra su pecho, haciéndome sentir en casa. Como si el tiempo estuviese ahí para siempre, parado, mientras reconstruyo todos estos pedazos. No hay nada peor que estar destrozado y no saber arreglarlo. Rodeado de inseguridad que sabes que en algún momento se marchará. Pero hasta entonces eres tú y tus miedos y ese sentimiento de que no va a terminar. Mientras te sientas y recalculas la última vez que sentiste de verdad algo que no fuese miedo, ira, rabia o malestar. La última vez que volviste a amar. Era Octubre y lo recuerdo junto al mar. Recuerdo abrazar sus piernas y llorar al ver al sol esconderse. De noche, para que no me viera. Con suspiros que devolvieron a los barcos varados. Con olor a sal, esa que Noviembre tiene en sus labios y que me curan tanto. No quise volver a querer y me amé a mí misma mientras no quedara nadie. Y ahora Noviembre es cálido en un mes sin catorce de Febrero.