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domingo

Las personas no valoran el tiempo. No entienden que no se trata de un tic-tac y ya está, no solo envejecemos, nacemos y perdemos, el tiempo nos hace ser quienes somos. Los hay que dependen de él (o no). Un mustang, ¿Lo ves correr? Con esas patas tan ágiles, veloz como el viento y ante todo, libre. Pero la libertad no es más que una correa demasiado larga citaba uno de mis más grandes amigos. ¡Y qué razón tenía! Aprendemos a valorar lo que tenemos, incluido el tiempo, cuando nos vemos en situaciones adversas. Son personas que sueñan, tienen una meta por encima de su cabeza y perderán orgullo, valor y confianza solo por conseguirlo. Me considero una persona libre. Te he malacostumbrado. He vendido mi libertad. Ahora, es ahora cuando me siento mal. Ojo, no me arrepiento. Pero visto lo visto no me quiero ver atada y menos quiero perder mi libertad, aunque llegue un limite en el que no se puede avanzar. Quiero ese límite, aunque tire, haga daño y me sangre el cuello, quiero disfrutar del atardecer como mi alma me enseño, subirme a lo alto de los árboles para acariciar al sol, sentir el tic-tac en cada pulsación y poder decir: Así soy yo. Libre. Hacer lo que quiera, desaparecer, poder correr sin control, buscar cualquier sinfreno que me haga perder la razón. Como los mustangs, generalizando, como un animal (lo que soy). Y nada ni nadie me va a atar, ni mi destino, ni el amor, ni el tiempo ni la más mínima razón. No me oyen pero esto es verdad, mi vida esta cambiando, me veo crecer, me veo encontrándome, lo hice a tu lado y por eso te doy las gracias. Por esas peleas, ese sonido que tanto me devolvía la vida, las sonrisas, los abrazo, tú... No esta mal, ¿no? Tener algo claro, quiero decir. Quien quiera correr conmigo, es bienvenido, mientras sigo con mi filosofía y es que aún no siento la realidad, es para mí algo tan transparente, que se dejen de tonterías ¡Yo quiero soñar! Contigo o sin ti. Pero ahora, tengo las alas rotas. Porque una vez más me deje engañar. Creí que no más, te creí, no era verdad. Y visto lo visto, tu amor no era real. Era una simple ilusión por cambiar. Pero volviste a lo mismo. No se trata de abandonarme, se trata del daño que deja atrás. Por que los cuarenta minutos llorando en tu acera no me los ha perdonado ni dios. Pero algún día seré fuerte, no lo juro por que no creo en los imposibles pero intentarlo sería de dementes. Las noches eran largas cuando giraban a tu alrededor. Mi madre me acusó de haber perdido la cabeza pero yo insitía que estaba bien. Me pintaste un cielo azul y vuelves para cambiarlo a lluvia. Y yo vivía en tu juego de ajedrez pero cambiabas las reglas a diario preguntándome cual era tu versión. Qué podría encontrarme en el teléfono por las noches... Ahora que te has ido, no pienses que era demasiado joven para involucrarme contigo. Lloré todo el camino de vuelta a casa... Bueno, quizás era yo y mi ciego optimismo la culpa, vas a agregar mi nombre a tu lista de traidores que no te supieron entender. Yo miraré hacia atrás arrepentida de no haber ignorado lo que decían. Eres un experto en lamentarte y mantener líneas borrosas. Nunca me impresionó. Sobresalí en tus pruebas, todas las chicas que se secan se han cansado de los ojos sin vida... Y realmente, estoy herida.

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