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lunes

Nadie me creía cuando decía que me bastaba con poco. Me considero minimalista de su presencia. El aire que me envuelve al entrar en la habitación es suficiente. A veces, me recuerda a ti. Nunca necesite tu sombra pero si me bastaba con ver tu cara a primera hora de la mañana. De vez en cuando. Juro que jamás he deseado tanto un cuerpo como te deseo a ti. Que a veces te sueño estampando me contra el suelo y haciéndomelo sin miedo, a veces lento, otras gritando tu nombre o llamando dioses que no existen. Otras veces, simplemente lo vivo. Y sé que podría comerte delante de cualquiera que solo sentiría indiferencia. Nadie me cree cuando digo que así soy feliz. Unos me hablan de una muerte lenta, otros de locura, he escuchado hablar de toxicidad... Y no se dan cuenta que fue un día ocho cuando satán condenó mi alma, que si es tóxico estoy envenenada hasta las trancas y aun así escucho mi corazón latir. Fue estúpido cada uno de mis movimientos negándole a mi alma que vivía por y para ti.

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