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miércoles

Y tú me creías fuerte

Cuando menos te lo esperas te ves con diecinueve años , sentada en el escalón de un portal, con la lluvia y un cigarro. Y de repente el silencio es tan intenso que hasta corta. Y das otra calada. Y vuelves a tener diecinueve años. En ese momento ves las cosas de otra manera pero te das cuenta de que el dolor es el mismo o incluso más intenso. No quería que volviera a pasar y aún así pasó.

Ese silencio me tiene atrapada en el recuerdo, en el dolor de estos años ¿como hemos llegado a esto? Nunca entendí que unos valores tan fuertes pudieran quebrarse. Siempre quise crecer. Vamos que si lo hice. Pero nunca llegué a entender los paradigmas de esta vida y la falta de honestidad de las personas. ¿Me quieres? ¿No me quieres?  Ayer cerré los ojos y pensé como una frase tan simple hace tanto daño. “Fuiste una chica súper bonita, eres la parte más bonita de mi corazón”. Y aún así te pagué con otra moneda. Hay que ver lo estupidos que somos a veces y la de vueltas que da la vida.

Cierro los ojos y te veo a ti. Un año. Casi. Solo ansiedad de tenerte cerca. No puedo respirar. Porque a algunos tanto y a otros tan poco. ¿Y que fue de mi?  Nada. Nunca fui nada. Y ahora lo soy todo. Pero solo para mí. Porque nadie es capaz de entender que el amor no basta con reírlo. Hay que regarlo. Aunque sea con mis propias lagrimas. De dolor, de alegría o sufrimiento. Gracias porque tú dolor me hizo arriesgarlo todo por mí. Y no estoy dispuesta a perderme por el camino. 

Ahora tengo veinte tres años y estoy sentada bajo la lluvia con un cigarro y un silencio incómodo. Sigues aquí. ¿Y yo? ¿Sigo aquí?

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