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viernes

Contra los muros

 Los caminos pueden ser muy distintos, todo depende de la dirección que quieras tomar. Quizás mi pasado hubiese seguido ese camino oscuro, lleno de maleza que seguramente terminaba en una lección ¿Quién cogería el camino lleno de color? ¿Acaso no sabe todo el mundo que se trata de una trampa? Pues en mi caso, decidí retomar la esperanza y pensar que algo bueno depararía. Me reí, me divertí y aunque estaba lleno de golpes, confié. Tanto que me asusté. No sé si alguna vez habéis tenido esa sensación de que todo fluye. La música, la conversación. Incluso diría que sabes bailar. En ese momento todo vale. Todo es posible, nada parece sacarte de ese circulo de vicio. Porque en ningún momento te has parado a pensar, estúpida, solo te has dejado llevar.

En ese momento, todos tus miedos y tus inseguridades renacieron. Ya no sabías bailar, ya no podías confiar. De repente estas cayendo al vacío de ese acantilado que parecía divertido. Pero se te olvidó comprobar la profundidad. Te das cuenta de que quizás, aunque todo sea natural, no te puedes dejar llevar. Y una vez más, lo has vuelto a hacer. Depositaste toda tu responsabilidad afectiva en algo que no es real. Pero se siente tan real... Y quizás podría funcionar. Es imposible que pueda funcionar. Porque como puedes comprobar, has sanado, si. El problema es que quizás el mundo no está preparado para tu nuevo yo. Para tanta intensidad. En un momento ya estas rota y todas esas inseguridades que se desvanecieron, volvieron. Volvió la coraza. Y el miedo. Volvió la duda. En este momento quiero salir corriendo.

jueves

Eras indestructible

 Con el tiempo encuentras La Paz contigo mismo. Algunos cuestionaran tus capacidades de asumir ciertas derrotas o incluso alguna victoria. Lo que no saben es que tu llevas Años preparado para este momento. Para armarte de valor y decir “aquí me quedo”. Conocerse a uno mismo no es un regalo, es un trabajo que vas labrando a lo largo de los años. Pero siempre hay momentos en los que los cimientos se desmoronan. Como el día que me di cuenta que mis principios se vieron reducidos en cenizas. Que podría haber sido capaz de todo y en cambio no recibí nada. Que poco a poco he ido perdiendo la capacidad de recordar. Y ya no lo recuerdo, prácticamente nada. Solo un atardecer. Desde entonces me da miedo encontrarme con el sol de cara. Por si lo vuelvo a ver. Como quien ve renacer a un fénix con las alas rotas. Algún día saldrá a flote pero hasta entonces no Sabrá volar. Puede intentarlo, por su puesto. Y serán esos momentos que le darán paz.

No encuentro la llave que abría este camino. Quizás La Haya tirado a la basura. No sería la primera vez. Pero he encontrado una a una puerta diminuta que casi no puedo ver ¿lo sientes? Son tus emociones que vuelven a nacer. El peso recae sobre un cuerpo que no puedes ver. Y se tambalea. Te caes. Y todo vuelve a suceder. Si te quedas, ven, que te lo cuento todo. Y si quieres vemos amanecer.



martes

Babe, what the hell happened?

 La mayor ficción fue pensar que todo volvería a ser como antes. Que cuando se entrelazan dos cuerpos aflora de nuevo todo aquello por lo que un día algunos murieron. De Repente entiendes que hay olores más allá de la nostalgia. Olores con aire fresco, tactos que suavizan la piel. Jamás pensé que diría esto, siempre pensé que ser arisca era parte del plan. Quizás no era más que una estúpida coraza que me quise creer. Ya que en este momento, en este lugar, todo es delicado. Y cuando menos me lo espero, me siento un gato acurrucado sobre la hierba, escondido, refugiado, junto al calor del sol. Siempre pensé que sería la luna y no entendería de fricción. Pero aquí estoy. Saboreando eternos recuerdos que jamás creó.  Tampoco sé si ocurrirán. Solo sé que algo implosionó. Así que pienso continuar respirando el aire que un día me ahogó para entender que el problema no surgió de mí. Quizás tampoco de ti. Supongo sería una mezcla de conformismo donde idealicé verdades que no existían sobre ti. Por lo que voy a arriesgar pensando que el error fue que no habría mucho más por lo que luchar. Y si lo había ¿No me ves?  Estoy más viva que nunca

domingo

No lo sabes

No lo entiendes y estoy cansada de deber explicaciones. O al menos esa es la sensación que me da. Estoy cansada, cansada de que me dirijan la palabra y parecer siempre enfadada. Pero, ¿Tú qué sabrás? Si no sabes lo que es vivir con miedo. Vivir desconfiada de tu alrededor mientras sujetas con fuerza las llaves de tu casa. Por miedo a que harán. Y tu dirás que has sentido ese miedo, que has temido recibir una paliza o que te roben en mitad de la noche. Pero digo yo ¿a caso te atreves a comparar? Al miedo de que te harán, de cómo te usarán. Desconoces lo que es caminar por la calle a la defensiva por lo que dirán, incluso murmurarán. Por lo que cientos de mentes no pensantes traman sobre ti. No sabes lo que es estar cansada de deber explicaciones, de correr, de llorar, de la rabia que te da la sociedad. No sabes lo que es estar cansada de que te culpabilicen de sus actos, que no los tuyos. 

De que la víctima sea la culpable.


 No lo sabes.

No sabes lo que es luchar por una batalla colectiva que se convierte en tu día a día. Y eso no es vivir. 

Porque sabes que nunca vas a ganar


viernes

La Verdad

En ocasiones tu sonrisa se complica. A veces por el dolor que alberga tu cuerpo, otras veces por el sufrimiento de los demás.  Y en ese momento dices ¿qué más da? Lo que luches, lo que finjas, lo que trates de aliviar. No nos enseñan a paliar el dolor, ni siquiera el ajeno. A mi un día me enseñaron a ser enfermera, ¿Sabéis? pero ahí no te enseñan más que tonterías. Estupideces sobre el espíritu, las creencias de las personas y como encaminarlas. Pero dime tú a mí, de que sirve la teoría si el día en que moriste murió Dios en tu presencia. Se fue de mi vida y nunca más supe. Por ello, la teoría es preciosa pero nadie nos enseña a sanar, y menos a uno mismo. Cuántas han sido las veces que he pedido auxilio por no dejar morir. Por sentir la presencia de todos aquellos que se fueron ante mis ojos, de todos aquellos a los que no pude ayudar. Las lágrimas que derramé a escondidas porque si no, cariño, no eres profesional.

Nadie entiende esto. Nadie entiende la necesidad de querer llegar a casa y que tengas que fingir. No eres nadie para desatar una bomba atómica en los corazones de los demás. El sufrimiento ajeno no está hecho para el ser humano, somos animales egoístas por naturaleza.

Entonces un día lo supe. Algún día, cuando el corazón y el cuerpo se pongan de acuerdo, romperé. Y lo haré sin miedo a lo que digan los demás. Romperé de tal manera que me escucharán hasta el mismísimo infierno.

Hasta entonces sonreiré, una y otra vez, con la boca torcida, con lágrimas en los ojos. Y trataré de ser la mejor versión de mi misma para los demás. Pero estoy pidiendo auxilio. Lo necesito. Necesito que alguien cargue conmigo todo este peso porque seguir así, hará que no pueda volver a reír.

miércoles

Y tú me creías fuerte

Cuando menos te lo esperas te ves con diecinueve años , sentada en el escalón de un portal, con la lluvia y un cigarro. Y de repente el silencio es tan intenso que hasta corta. Y das otra calada. Y vuelves a tener diecinueve años. En ese momento ves las cosas de otra manera pero te das cuenta de que el dolor es el mismo o incluso más intenso. No quería que volviera a pasar y aún así pasó.

Ese silencio me tiene atrapada en el recuerdo, en el dolor de estos años ¿como hemos llegado a esto? Nunca entendí que unos valores tan fuertes pudieran quebrarse. Siempre quise crecer. Vamos que si lo hice. Pero nunca llegué a entender los paradigmas de esta vida y la falta de honestidad de las personas. ¿Me quieres? ¿No me quieres?  Ayer cerré los ojos y pensé como una frase tan simple hace tanto daño. “Fuiste una chica súper bonita, eres la parte más bonita de mi corazón”. Y aún así te pagué con otra moneda. Hay que ver lo estupidos que somos a veces y la de vueltas que da la vida.

Cierro los ojos y te veo a ti. Un año. Casi. Solo ansiedad de tenerte cerca. No puedo respirar. Porque a algunos tanto y a otros tan poco. ¿Y que fue de mi?  Nada. Nunca fui nada. Y ahora lo soy todo. Pero solo para mí. Porque nadie es capaz de entender que el amor no basta con reírlo. Hay que regarlo. Aunque sea con mis propias lagrimas. De dolor, de alegría o sufrimiento. Gracias porque tú dolor me hizo arriesgarlo todo por mí. Y no estoy dispuesta a perderme por el camino. 

Ahora tengo veinte tres años y estoy sentada bajo la lluvia con un cigarro y un silencio incómodo. Sigues aquí. ¿Y yo? ¿Sigo aquí?

lunes

Perfect

Tú querías imposibles. Querías que existiera la perfección y la querías en mi. Quizás en mi forma de hablar, en mis gestos, que siempre sonriese y asintiese con la cabeza, cómo las niñas buenas. Seguramente que en ti creía la posibilidad de que fuera la mejor de mi promoción, o que fuera la mejor en algo. Así quizás tendrías algo de lo que presumir.  Querías que aprendiese de ti, que fuera la viva imagen de lo que conseguiste a lo largo de los años. Educada, inteligente, dejarme un legado de ti. Que creyese, tuviese fe y le diera las gracias a Dios todas las noches.

Te diré que pides imposibles cuando la vida desde el principio me enseñó que no es así. Me enseñó que la vergüenza hace que los demás se rían de ti y que si eres niña, eres débil y nadie te va a elegir. Al menos no en su equipo de football. Me enseñó que cuando a los niños les gustas en vez de ser buenos contigo, te hacen daño, hasta que sangre y así tengo las rodillas de tantos empujones. Tengo hasta una foto de mi último curso con heridas y lágrimas en la cara.

Me enseñó a que si quería que me respetaran tenía que demostrarles que se equivocaban y por ello me hice fuerte y decidí plantar cara por aquellos que me importaban. Incluso enseñaba los dientes, a veces hasta mordía. Y así conseguí que mis amigos buscaran protección en mí. Porque verás, la vida me enseñó que las mujeres no somos fuertes. Y yo decidí que no sería así.

Nunca quise aprender porque quería ser única, la mejor versión de mi misma. Por eso quemé platos, rompí vaqueros y llené ordenadores de virus. Porque si quería hacerlo, iba a ser sola. No creo que sea egoísmo, más bien autosuficiencia. Por eso ahorré dinero, compré herramientas y me monté una Bici. Un día hasta hice un skate con lo que sobró de la tarima de mi cuarto. Me corté dedos, me llené de moratones, incluso alguna vez me electrocuté. Pero no hay mayor orgullo que abrir la capota del coche y solucionar el problema tu sola.

No creo en un Dios como cree la Iglesia. No creo en la Biblia, no creo en Jesús. Que lo que contó Jesús no siempre fue justo y menos sabio. No creo en una entidad que crea que yo he venido a este mundo para dar hijos y criarlos. Ni en un colectivo que me apedrearía por decidir que hago con mi cuerpo. No creo en Dios porque me dijiste que él es dueño de mi cuerpo. Y créeme, para mí MI cuerpo es mi mejor lienzo, ¿o acaso él es el que me ayuda a provocarme estos orgasmos? No creo en un grupo que me tacha por hacer el bien y el mal cuando ellos mismos se engañan a si mismos. Y dice Dios que no hay que pecar de PENSAMIENTO, palabra u OMISIÓN.Y verás, creo que tu estás en este colectivo.

No tengo que creer en un culto para creer en la Bondad del pueblo. No necesito creer que alguien vigila mis actos para ser solidaria. Eso me lo enseñaste TÚ. Y no un edificio, ni los Domingos. Creo en el ciclo de la naturaleza, en que todo lo malo vuelve y lo bueno tiene su recompensa. Creo que la libertad es libertad y no una correa demasiado larga de la que a veces puedes tirar. Creo que para tener valores, vida, y un lugar en esta vida, no tienes que ser cristiano. Tienes que creer. Y para creer tienes que creer en ti mismo. Y creer en el de al lado, sin pisotearlo.

Y te diré que la vida me ha enseñado a amar demasiado para poco rato. Que me quitó mis valores y aún así seguí creyendo que algún día alguien me abrazaría hasta cuando no entendiese mis lágrimas y me hiciese dormir. Si después de aquello sigues sin creer que no creo, es que no entiendes que es la fe. Porque la fe, no es creer en alguien superior para demostrarle que haces el bien. La fe es creer ciegamente en que la vida será mejor. Y eso es para mí el amor. Mi amor hacia la naturaleza, mi vida sin ella no podría existir.

La vida me ha enseñado a olvidar lo malo y recordar lo bueno. Incluso cuando me sentí humillada. Por ellos soy lo que soy y vivo como vivo. El problema es que tu no lo sabes. Porque no soy perfecta, no soy la versión mejorada de ti misma. Y nunca lo entenderás. Lo siento, pero para mí es tarde.