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Popular Posts

domingo

We don't talk anymore

¿Sabes en qué se parece el Otoño a ti? En la magia. Esa que hace que las hojas cambien de color. Caigan incluso cuando no hay viento. Gravedad, dirás. Prefiero pensar que los árboles están desnudando su alma para sorprendernos un año más, al igual que las personas. En Otoño tenemos esa manía de empezar de cero, disimular nuestros miedos y querer a los demás. Porque luego viene el frío y nos tendremos que arrimar. Y ahí empieza la magia. El frío, las velas y las mantas con sofá. Tú tenías una clase de magia que no se puede comparar. No necesitaba besos, ni regalos, no necesitaba nada. Sólo tu compañía, tu sonrisa y que me aceptaras como era. Porque te gustaba cada pedacito de mí, incluso cuando me ponía insportable. Tu magia fue cambiar mis días y hacerme feliz. Tener la oportunidad de contar contigo porque así me sentía más segura. Era divertido invertir mi tiempo en tu compañía. Hasta que la magia se descubrió. Y ya dejó de ser magia. Y empezó a ser una mentira. Tu fuiste una mentira. Por eso llegó el frío antes de tiempo y entre nosotros este avismo. Tu dirás que lo inventé, yo te diré que lo hiciste tú, con esfuerzo y dedicación.

Desde entonces no he querido pensarte. Pero lo hago en cada canción, en cada rincón que me gustaría enseñarte, en los chistes que me cuentan, en las locuras que quiero cometer. Me gustaría saber que hice mal, que hice para merecer que me apartaras sin más. No quería una vida a tu lado, pero quería una en la que estuvieras tú. Y ahora el otoño me parece mágico, pero sin tí.


Encaja(s)

El problema viene cuando las cosas encajan. Cuando de repente las cosas fluyen y te sientes como en casa. Las cosas encajan y esa persona parece que ha estado ahí toda la vida. Parece que todos tus males te las quitaba su sonrisa. Encajan y nos sentimos aliviados, porque no todos tienen la posibilidad de ser feliz. Pero vivimos en esa generación en la que nos asustamos cuando las cosas funcionan a la perfección y preferimos mandarlo todo a la mierda que arriesgarnos y admitir que las piezas encajan


miércoles

¿Qué quieres?

Se preguntaron que quería y se dijeron:

-Quiero encuentros fugaces y apretados para no perder jamás la tensión y para compactar los detalles y llevármelos conmigo. Quiero inclinar la cabeza y que estés, y reírme recordando que a lo mejor no tendríamos que estar tan locos, pero que sí no estamos, y que ojalá lo estuviéramos más. Quiero actos involuntarios y sobre todo completamente injustificables. Quiero que me tengas calada, pero que no te esperes mi próxima respuesta. Quiero perder tanto el control que no consiga distinguir la literatura de las ganas de verte, ni tu sonrisa de la mía. Quiero que mi mano resbale por cada uno de tus abismos,  sin querer, con intenciones, haciendo una aventura de cada obstáculo. Quiero desesperarte. Quiero descubrir dónde está tu punto de inflexión, saber exactamente donde te rindes, y tratar mis planes en función de ti. Quiero noches cortas y días de echar de menos, quiero escapadas y guiños, y mirardas al suelo, Y mordeduras de labio con interpretaciones de complicidad. Y al final, si no nos escondemos del mundo, quiero que al menos tú intentes esconderte en mi.
 
-Quiero que mis manos te sepan escribir de memoria cada centímetro para que te leas como te leo yo con estos ojos. Quiero el secretismo del tú y yo en la intimidad del nosotros, que te acuerdes de mí por la mañana, y no dejar pasar ni tres minutos para hablarte después de que subas a casa. Quiero verte amanecer y verte anochecer conmigo, al lado, encima o debajo, que me tengas morriña si pasamos horas sin hablarnos. Quiero que me sorprendas cambiando todos los futuros que me he imaginado a tu antojo, quiero que me pongas roja, y quiero enseñarte poco a poco. Quiero que me odies tanto que llegues al punto de no imaginar tu vida sin este desastre, quiero no saber esperarte, quiero que las ganas reciban su parte. Quiero oír a ti, a donde quieras escapar, quiero no pensar y que aparezcas cuando no hay nada más. Quiero otoño, invierno, primavera y verano en tu cuarto, quiero saber interpretar Isa verte mal interpretar cada vez que me miras de reojo. Lo quiero todo, pero sólo quiero contigo




martes

Die Bitch, die

Si tuviese que elegir un día seguramente sería veintidós. Un mes sería febrero. Y el año no lo quiero. Necesito doce meses para estar más cerca de mi sueño, para abrir las alas y echar a volar. A veces me da por pensar cómo será mi vida entonces. ¿Te seguiré pensando? ¿Qué será de mis amigos? ¿Quién me abrazará cuando esté sola? Nunca le he tenido miedo al cambio. Soy una persona desastrosa. Demasiado sentimental, impulsiva y graciosa. Bruta, soy bruta. Y me da miedo amar. Si nuestros actos nos definieran sería el caos en persona. Pero me río, a veces por no llorar. Lo más bonito en esta vida es el poder que tiene nuestra mente, lo fácil que es ilusionarse e incluso engañar. Hoy he decidido dar marcha atrás, correr las cortinas y no volver a mirar.  No puedo. Simplemente no puedo.

lunes

Thorwback

Hay ciertos sitios que simplemente te llenan de vida. Una risa, el sabor de una buena cerveza. El olor que tanto añorabas. Incluso a veces te da por mirar atrás. No sabría decirte. Volver a entrar en ese piso en el que tuve tantas charlas, contigo, con tus padres. Las veces que soñé con dejarte una carta en tu almohada para decirte "lo siento, pero necesitas volar". Y descubrir que volaste, que recuerdas todas las tardes y el dolor que fue dejarte. Sé, y lo puedo corroborar, que el dolor que sentiste no fue ni la mitad. Porque te he visto crecer, soñar, amar. Yo simplemente me quede quieta. Pero de alguna manera, siempre vuelvo a ti. Recuerdo lo hermoso que fue verte dormir, con tus labios entre abiertos, y yo despierta desde que salió el sol. No se compara a nada. Ni a noches locas de sexo y alcohol. De su compañía. Hay personas que llegan a tu vida y simplemente te rompen los esquemas. Y así fue. Fueron muchas veces. Pero llegaron las segundas oportunidades, reencuentros de amanecer donde una mirada lo decía todo. Y las sabanas empapadas. Pero ¿y las terceras oportunidades? Donde me abrazas cuando ya no puedo dormir, contra tu cuerpo escombro, tus ganas de seguir soñando. Parece que entre nosotros no han pasado las horas, no los días, ni los años. Entonces es cuando todo vuelve a la normalidad. Donde nos veo reflejados en el espejo del mismo año en el que te dije que no podía más. Cuando subíamos y bajábamos con la vergüenza de lo que hicimos mal. Y en ese momento, éramos tu y yo. Y sonreímos. Juramos que no volvería a pasar. Qué el alcohol era muy traicionero y nos haría regresar. Pero regresamos, sin saber cómo. Desde entonces estoy segura de que cometimos un error. El error de volver a conocernos 

miércoles

El caso es que dejé de intentarlo.

Te dejé. De lado. Y contigo cualquier propósito de volverlo a vivir.

Pero empecé a beber, todos los días tras haber acabado. 

Y cómo bien sabes, las mejores historias jamás comienzan con una ensalada.

sábado

Un día mi madre me dijo "no hay mayor sentimiento que el dolor". El dolor te hace fuerte, pero te desgarra. Te parte en dos y te hace recordar. Después no será más que un recuerdo mal grabado. Hay personas que llevan el dolor grabado en su rostro. Y ese es el tuyo. Cada vez que te veo. Cada vez que escucho tu nombre. Cada vez que pienso en ti. Y ojalá se volviese efímero. Ojalá fuese ese recuerdo. Pero cada vez que te veo te siento. Siento todo aquello que quisimos ser. Y no pudimos. Y lo sentimos, de verdad que nos arrepentimos. 

A ti te encantaba sacarme de mis casillas y yo, que nunca estuve a gusto en ellas, me peleaba con tus ganas de serlo todo en un mundo en que no teníamos nada más allá de las ganas de volvernos locos, y trazarnos a versos a golpe de bisturi en la espalda. Terminamos como empezamos, de repente, pero con el alma hecha pedazos, con la decepción clavada en el cuerpo, con la desilusión cubriéndome los ojos.


A ti te llenaban de orgullo los versos de dolor porque al menos en aquel instante, alguien latía, y era por ti.


Pero lo cierto es eso, que no fuimos más que un puñado de versos, una historia de amor imposible, algo que contarle a mis adentros. Unas lágrimas a desatiempo, y un pasado del que ya apenas puedo entender. Fueron inciertas mis ganas de más, fue demasiado, fue innecesario,fue injusto, fue todo lo que nunca tuvo que ser. 


Pero fue.