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lunes, 6 de junio de 2016

Mata al cartero, aún estás a tiempo

Carta para ti:

No lo sabes pero nunca nos conocimos. Fuimos la imagen de lo que siempre quisimos, la figura idealizada de un pasado mejor.  Qué cuando yo te dije que nadie era imprescindible, te lo tomaste muy a pecho. Tanto, que huiste lejos con la certeza de que volveríamos a encontrarnos. Encontrarnos fue que los pasos de tus pies se fueron borrando, cómo el viento que sopla en la arena. De la misma manera que los pájaros alzan a volar. Los pájaros son preciosos, no sé si alguna vez te lo he comentado. Los animales en general. Las flores también. 

Lo qué fue hermoso era esa tarde de verano y su anochecer. Hasta el engaño fue precioso. Y preciso, porque fue el momento adecuado. Quiero que sepas que las cosas hermosas no buscan llamar la atención, no necesitan de una fachada para que nadie vea su interior. Sólo aquel que se avergüenza tiene algo que esconder. 

Es imposible confiar en alguien que no tiene ritmo en el corazón. Alguien que sonríe solo si le sacas las cosquillas. 

Mi padre me preguntó que por qué estaba de mal humor. Yo le dije que detesto a la gente que odia tanto. Gente que solo ve el mal, gente que se queja de la gente, gente que a veces dudo de qué sean personas.

Entonces comprendí que no odiaba a esa gente. No era más que tu sombra que no sabía a donde ir. Siempre imaginé que en la plaza de San Ildefonso fuiste sincero, a pesar de morirnos de envidia viendo a la gente refrescándose en las terrazas. No sé, te creí. Te creí hasta el último momento, incluso cuando no tenía nada de lo que dudar.

Algún día analizaré que se siente al cargar con un espejo. Me gustaría contar a cuántas personas entristecería su perfil. Cuántas de ellas llegarían hasta aquí. Si es que llegarían con vida.

El otro día me puse en contacto con Nada, por si te interesa. Pensé que te mandaría recuerdos. Pero siento decirte que Nada no está. No he sido capaz de encotrarla. Es una pena, pensé que congeniabais. Al fin y al cabo Nada era lo que habías imaginado.

No sé, podría escribirte tantas cosas que no las resumiría en una carta. Aunque creo que sabes a dónde quiero parar. Espero que te llegue. No olvides mirar el buzón.


xXx

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