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miércoles

Catching my breath

Fue duro para aquellos que la conocieron. Ver que se ahogaba en su propio aliento, incapaz de respirar pensando que perdería oxígeno en cada movimiento. Sabia que la agonía duraría poco, o mucho, dependía de sus pulmones. Hasta que dejó la mente en blanco y se dio cuenta de que no se estaba ahogando. Era la sensación que tiene la gente de ciudad al subir a la cima de una montaña, donde el aire es tan puro que no lo pueden respirar. Y la angustia se apodera de ellos maldiciendo ese momento.
Fue una bocanada de aire fresco, como volver a estar de cara al mar con el sol acariciando tu rostro. Era la calidez y la tempestad en la que se impregnaba la naturaleza. No se estaba ahogando, estaba luchando contra el respirar. Dejo de resistirse y fue entonces cuando se dio cuenta de todo lo que había perdido : felicidad.
De ver tu rostro contra el mío, de jugar y saber que somos dos desconocidos y aun así apostar lo poco que tenemos por unas vistas repletas de niebla. Donde seguramente se avecinen tormentas pero reinará la calma. Donde mi mente pende de un hilo por no volverse cuerda. Y donde aún así, no te conozco pero puedo ver en tus ojos que quiero un trozo de tu futuro junto al mio. Porque esto no estaba escrito en mi destino pero ay... Que bien que hayas aparecido.


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