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domingo

"—Quererte es triste, porque no dejo de notar que estás tan lejos, y que no puedo hacer nada para superar ese silencio que te calla cuando me miras y de alguna forma intentas hacerme saber que no va a funcionar esto. Nunca me había sentido tan solo, ¿sabes? Y luego me abrazas y ya no me abriga tu cuerpo como antes, y no obstante no quiero que dejes de abrazarme. Dilatar el daño con tal de saber que sigo teniendo la capacidad para sentir cualquier cosa, en definitiva. Sé que está mal. Pero ahora tengo ganas de besarte y hacerte el amor y fantasear con que quizá no vaya a quedarme con las ganas. Cerrar los ojos y verte ahí,
en ese vacío que llevo adentro, y tú llenándolo. Joder... sólo quería eso: despertar y saber que hay alguien que te necesita; sino uno se siente apagado, como una farola encendida a mediodía. Pero ya, ya lo sé. Ya he aprendido que tener la necesidad de algo no quiere decir que vaya a satisfacerse, porque la vida es así. Y que si te digo lo mucho que te quiero tú sólo vas a imaginártelo, pero no a sentirlo. Es desesperante, y creo que he encontrado un universo en esto, y cuando me asomo a mirarlo me entra vértigo porque noto que no puedo controlarlo. Parece magia, un día conoces a alguien y después tienes la sensación de que todo lo que habías conocido hasta entonces no era tan importante. Y que lo que sabías del amor o de la poesía eran sólo gilipolleces, porque la realidad es que es mucho más intenso. Coger a alguien de la mano y notar que su mano es también la tuya, y mirar a unos ojos que te miran y también son los tuyos. Conocer una boca y sus esquinas, y cada centímetro de un cuerpo desnudo sobre una cama. Qué bello paisaje. Y cuando no puedes dormir, mirar dormir a la persona que está a tu lado, es otra forma de soñar. Y sólo quería decirte toda esta mierda. Extralimitarme por una vez. Lamer la herida, porque tenía una presión en el pecho horrible. Un nudo en el estómago compuesto por esas cosas sobra las que me daba miedo hablar. Y ahora estoy mucho mejor, te lo juro. Pero aún tengo ganas de besarte.", le dijo. Y entonces le brillaron los ojos como si lo hubiesen estado haciendo toda la vida.


-En un mundo de grises

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