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martes

Descubrimos los dos mayores miedo. Uno de ellos es el amor, no hablo de amar, puede ser también miedo a no amar nunca o a no sentirse amado. Tras amar, viene el miedo a la muerte, temer por nuestra propia vida sabiendo que algún día llegará, la tuya, la mía, la del que amas, de tu familia, de lo más importante que crees tener. Llega, ese es un miedo, luego temes el no saber cuando llegará. Es caso es pillarte desprevenido, la vida es así de perra. Está claro que, estos dos miedos tienen un subconjunto de miedos que los hacen más fuerte. Hablemos del amor. Uno cuando ama tira las fichas lejos por miedo. Todo empieza por un "¿y si...?". Allí nos quedamos, con la duda de que habría pasado. Luego te reconcome el hacer daño, siempre pensando en la otra persona, está claro, tu eres algo secundario. También hay decepción, orgullo, imagen, confianza y al fin y al cabo, cobardía. Nos encanta huir, ¿verdad? Un gran deporte. Pero creo que a veces es necesario asentar la cabeza y dejarte de tonterías como buscar tu equilibrio a "tres metros sobre el cielo". ¡Por favor! ¿Quién se sostiene tan alto? Es mejor estar por debajo, o apunto de tocarlo. Pero ante todo hay que aprender a sacar la cabeza del suelo cual avestruz asustado que cree que el, siendo un bicho tan grande, no será divisado. Avancemos, pensemos, actuemos. ¿Qué estoy diciendo? ¡hay que arriesgarlo!

Pero es verano...

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